jueves, 31 de marzo de 2011

LA "ANTENA" SUMBARINA DE ELTANIN: ¿MISTERIO RESUELTO?

Nota: este artículo es de mi autoría y apareció publicado originalmente con el mismo título que aquí en el desaparecido blog "Galería de Ooparts", que alojaba en el servicio Blogspot hasta el año 2009 aproximadamente. Por desgracia, fue plagiado hasta el cansancio por muchos autores después de haber sido incluido como referencia en Wikipedia a propósito de un artículo sobre la misma Antena Eltanin, apareciendo desde entonces firmado por otros autores en páginas mucho menos serias que aquella a la que pertenecía, por lo que lo republico acá recordando que, salvo por las fotografías, el artículo original era mío... Cosas de la internet.
El navío de investigación USNS Eltanin fue uno de los primeros buques de exploración de fondos oceánicos que se usaron en el mundo, comprado en 1957 por la Marina de los Estados Unidos y adaptado desde su función original de carguero para poder realizar tales expediciones científicas. A partir de 1962, la nave efectuó un exhaustivo estudio de las profundidades de las aguas antárticas, labor que se extendió hasta 1979 y que consistió básicamente en la documentación fotográfica de alta profundidad con cámaras especiales de gran resistencia a las presiones submarinas.
Aunque la hazaña del Eltanin fue un gran aporte a la ciencia y al conocimiento de los mares australes, los creacionistas y coleccionistas de información sobre fenómenos extraños se han encargado de popularizar sólo uno de los hallazgos más controvertidos de la investigación, correspondiente a la fotografía captada el 29 de agosto de 1964 a 4.114 metros de profundidad (según otras fuentes como Larry Hatch, a 3.904 metros), en las aguas situadas a unos 1.600 kilómetros al Oeste del Cabo de Hornos, muy próximas a las aguas jurisdiccionales chilenas, en la posición 59º 07' Sur y 105º 03' Oeste.
La impresionante fotografía muestra lo que casi con toda seguridad parecía ser una antena o un asta con forma de poste clavado sobre el fondo oceánico, con aspecto sólido y con brazos o rayos simétricos que sugieren un origen artificial. La imagen, aterradoramente nítida para la profundidad a la que fue tomada, permitió precisar inclusive que la distribución de estos rayos o ramas es exacta en ángulos de 15 grados. Más aún: al final de cada uno, el objeto tenía una perfecta esfera, lo que incrementó la impresión de que se trataba de una antena o de un emisor radial.
Aparentemente, la primera mención pública de este inusual objeto apareció en el "New Zealand Herald" del 5 de diciembre de 1964, bajo el título "Puzzle Picture From Sea Bed". Cuatro años después, Brad Steiger escribió en la revista "Saga" que era "una asombrosa maquinaria ... muy parecida a una cruz entre una antena de televisión y una antena de telemetría". Como no podían faltar, entonces, salieron a la palestra todos los devotos de la memoria de la Atlántida advirtiendo que el extraño desconocido, llamado desde su descubrimiento como la Antena de Eltanin, pertenecía a la civilización antediluviana que desapareció tragada por el océano. Otros, con un poco más de sensatez, recordaron lo lejos del Atlántico Norte que se encuentra el hallazgo como para asociarlo al mito de la Atlántida, por lo que propusieron que se trataría del vestigio de "otra" supercivilización desaparecida también bajo las aguas o tras un cataclismo. Restos de una civilización antártica, además... A estas teorías, se agregaron toda clase de especulaciones que aún sobreviven: antena de un "OSNI" (Objeto Submarino No Identificado), una instalación extraterrestre en el fondo marino, una evidencia de vida abisal inteligente, etc. Steiger escribió en 1968 que el objeto correspondía a un “OVNI acuático”, denominación que compartirá dos años después el autor Ivan Sanderson. Otros fueron más allá aún, como el neozelandés Bruce Cathie, quien inventó una teoría según la cual la "antena" sería el centro de una red planetaria de energía que permitiría la detonación de armas atómicas sólo en ciertos lugares del globo terráqueo (?).
Pero dejémonos de tonterías: el extraordinario objeto definitivamente parece una antena artificial. Un extraño efecto óptico muestra un perfecto círculo en su "tallo", lo que aumenta las conjeturas sobre su naturaleza. Sin embargo, las formas del mar están llenas de semejanzas con nuestros objetos y herramientas domésticas, cosa que se nota en las denominaciones que abundan entre la fauna oceánica: la medusa cinturón de Venus, la esponja copa de Neptuno, el coral tubos de órgano, etc. ¿Podría ser más probable, entonces, que la mentada "antena" no se trate más que de otro capricho biológico marino?
Aunque los participantes de la expedición no pudieron identificar el objeto de la imagen en su momento, los científicos no se distrajeron demasiado con la Antena de Eltanin, juzgándola una especie desconocida de organismo submarino. Sin embargo, no existía conocimiento de ninguna especie de flora o fauna de grandes profundidades abisales que guardara semejanza con lo que mostraba la imagen captada por los investigadores. Por el contrario, la simetría y el aspecto de innegable apariencia artificial fomentaron más la creencia de que era un objeto hecho por manos inteligentes en las frías aguas de influencia antártica. La incapacidad de contar con submarinos que pudiesen bajar a tales profundidades regularmente para investigar el objeto contribuyó a seguir aumentando las teorías delirantes y los desvaríos que intentaban explicar su origen con fórmulas imaginativas.
Pero en años posteriores se propuso que la "antena" no sería más que un ejemplar del género de esponjas marinas llamadas cladorhiza, aunque esta clase de animales viven fijos en los fondos de aguas más bien cálidas, y no en las gélidas profundidades de las márgenes antárticas, por lo que la teoría fue rápidamente atacada desde estos lados más vulnerables por los adictos al creacionismo y al realismo fantástico. Los biólogos contraatacaron, sin embargo, advirtiendo que el ejemplar puede ser una adaptación de la cladorhiza a estas frías aguas australes.
Fue en 1971 cuando Tom DeMary publicó imágenes tomadas del libro titulado "The Face of the Deep", de Bruce C. Heezen y Charles D. Hollister reproduciendo también las declaraciones del biólogo marino A. F. Moses, quien a su vez se basa en observaciones de su colega S. S. Jacobs, quien con A. F. Amos formó parte de la dotación original del Eltanin cuando se tomó la polémica imagen. Estas ilustraciones pertenecían a un trabajo muy, muy anterior, del famoso marino y oceanógrafo norteamericano Alexander E. Agassiz, titulado "Three Cruises of the Blake" y publicado en 1888. Demostrarían que la mentada "antena" no sería otra cosa que un animal espongiario marino y, según el texto del documento, la variación de la especie Cladorhiza concrescens en las profundidades semeja precisamente “una antena microondas de la era espacial”.
Heezen y Hollister muestran que la posición erecta o recta de las ramas de la esponja coincide con el aspecto del objeto fotografiado por el Eltanin, para lo cual elaboraron una ilustración con este aspecto presentándola al lado de la hecha por Agassiz en 1888, donde la cladorhiza aparece con sus ramas lacias o mustias. La coincidencia es casi exacta y ha sido confirmada con posteriores fotografías de la misma especie, mucho más nítidas y claras, tomadas por equipos de alta profundidad.
Quizás no se pueda culpar a quienes no estén del todo convencidos de la explicación aportada por estos científicos a la fotografía. Sin embargo, todavía es posible encontrar una gran cantidad de autores literarios y sitios webs insistiendo ciegamente en la naturaleza extraterrestre o anómala del objeto en cuestión, como única posibilidad, desentendiéndose así de las importantísimas revelaciones hechas por DeMary.

lunes, 28 de marzo de 2011

LA PRESENCIA SEMPITERNA DEL "PIPA'S BAR" EN MACUL

Coordenadas: 33°29'14.91"S 70°36'3.42"W
En poco tiempo más se cumplirán 76 años de existencia de un lugar encantado en la comuna de Macul, que ha estado en el barrio desde los tiempos en que éste era un poblado semi-rural con sus principales avenidas a tierra descubierta y conectada al resto de Santiago por los tranvías que salían desde Alameda de las Delicias o desde Irarrázaval. Está situado en calle Santa Cristina 3144, a pasos de la esquina con la transitada Avenida Macul, cerca de Quilín.
El "Pipa's Bar" fue fundado por don Pedro Ahumada un día 20 de mayo de 1935, en una especie de barraca que fue adquiriendo su aspecto de cantina popular típicamente chilena, con visos de fonda o chingana que aún conserva, de hecho. Eran los años en que la línea del tranvía terminaba a sólo una cuadra de allí, en la actual Plaza Punta de Rieles, en Macul con Quilín, así llamada precisamente porque fue el último de los puntos terminales que tuvieron los ferrocarriles urbanos, y hasta donde llegaban los tranvías de la Línea Nº 23.
Como salían desde aquí también los caminos hacia las famosas viñas de Macul y a Lo Cañas, el barrio comenzó a experimentar una creciente urbanización y desarrollo comercial. En 1930, fue reconocida la Comuna de Ñuñoa, a la que pertenecía por esos días Macul. Fue en este período, entonces, que nace el "Pipa's Bar", con características de cantina y restaurante que hasta nuestros días se mantienen intactas, situada en las puertas de lo que más adelante sería la llamada Villa Macul.
Avenida Macul en 1920 (Fuente imagen: cicloviasmacul.blogspot.com).
Don Pedro fue armando una verdadera posada, llena de pipas de vino y chicha para los alegres comensales. De ahí su nombre. Las mesas se confundían con las barricas y el aspecto rústico y campesino perduraba a pesar del vertiginoso crecimiento de la ciudad alrededor del barrio.
El maravilloso boliche fue heredado por el siguiente Pedro, hijo, junto con los barriles y la fiel clientela. Probablemente, el local era abastecido con la abundante producción de las viñas del sector cordillerano, que le dieron la característica a este lado de Santiago, de modo que podemos explicarnos así una de las razones por las que llegó a tener el éxito que le ha permitido perdurar hasta nuestros días en un territorio que por largo tiempo no fuera más que los suburbios de la capital.
Actualmente, el "Pipa's Bar" es propietado y administrado por don Pedro Ahumada tercera generación, nieto del fundador. Él tiene un aspecto un poco adusto, pero al largarse en una conversación resulta ser de lo más cordial y grato. Su local sigue siendo un extraordinario restaurante de comidas chilenas, empanadas fritas o de horno, perniles, arrollados. Huevos duros y charqui están disponibles para los bajones de hambre.
Su barra es, sencillamente, fuera de serie; una obra de arte del tiempo y un favor generoso de la historia. Parecería sacada de una recreación de los bares antiguos de los pueblitos del siglo XIX o principios del XX. Los tragos estrellas siguen siendo vino tinto y blanco, además de pipeños en estas dos variedades también, que los clientes llegan a comprar en botellas vacías o bidones. Chicha y pipeño son de Villa Alegre, según rezan los letreros. El "terremoto" de la casa es famoso, considerado uno de los mejores y más deleitosos de todo este lado de Santiago.
Su cantinero histórico y muy diestro ha sido por años don Gabrielito Sandoval, artista de las copas y botellas. Es un hombre al que se le nota el buen sentido del humor tras cruzar con él algunas frases. Una marca de parálisis a un lado del rostro le provoca un gesto curioso, como si siempre estuviese con permanente semblante de buen ánimo. Afortunadamente, este defecto es adecuado a su personalidad.
También llamado "Las Pipas de Macul" (seguramente para distinguirlo de los muchos bares que ostentan nombres parecidos, como el de Serrano y el de Einstein), sigue con su decoración de barricas centenarias. Abundan las banderas chilenas, escudos y las decoraciones antiguas, más algunos cachivaches traídos desde todo Chile, dándole al negocio el típico tinte museológico de los bares-restaurantes costumbristas de Santiago, como en el caso de la "Capilla Los Troncos" de Quinta Normal o "El Negro Bueno" de La Florida. El efecto se completa con antigüedades, cuelgas de ajos, cuadros desteñidos y colecciones de botellas antiguas, entre las que figuran clásicas joyitas de la "Fanta" y la desaparecida "Nobis", que existió hasta principios de los ochentas, más o menos. Incluso hay volantines colgados. Nadie podría aburrirse en este sitio, ni en un año de visitas diarias, pues la ornamentación es un resumen de su propia historia.
Tiene tres áreas definidas: un salón principal recargado de ornamentos, uno secundario al fondo con entradas naturales de luz y afuera un espacio al aire libre que prefiere la gente más joven, según los parece, conformado por mesitas y sillas ligeras. "Ambiente familiar y precios al alcance de Ud.", promete un cartel, en la entrada.
Por alguna razón, este sitio es una especie de santuario para clubes de fútbol. Hay banderines, placas y copas. Algunos son equipos de barrio, como el Estrella de Macul, bastante evocado en la decoración interior. El principal, sin embargo, es el Colo-Colo, que está homenajeado sin disimulo en el establecimiento. La última estrella ganada por el club fue alegremente celebrada por sus devotos de este sector de la ciudad en el local, con una gran copa chamullenta colocada al centro de la sala y con un papel pegado aseverando que era la recién ganada por el club.
La cueca brava es el otro elemento que no ha faltado en este sitio, en los encuentros conocidos como los viernes de cuecas del "Pipa's Bar", convertido ya en un importante centro de presentaciones folklóricas al Sur de Santiago. De hecho, se han formado algunos grupos de admiradores y clientes frecuentes en torno al bar-restaurante, a estas alturas ya devenido en sala de eventos.
Dicen que las Fiestas Patrias se celebran acá como en ninguna otra parte de Chile, desde la Independencia hasta ahora, pues se instala una fonda propia en su interior y se organiza todo un programa de festejo, presentaciones musicales, parrilladas y bingos.
Felicitaciones, entonces, no sólo al "Pipa's Bar" por sus tantos años vida, sino también a la ciudad de Santiago por contar con este tesoro de cultura popular aún vigente en su historia urbana.

miércoles, 23 de marzo de 2011

EL ENIGMA DEL BISNIETO DE O´HIGGINS

Eran los años del Frente Popular, en plena Segunda Guerra Mundial, y un sorprendente hecho circunstancial puso en conocimiento público la existencia de un personaje que provocó noticias en esos días, luego de que alguien lo descubriera al reconocer su apellido.
Se trataba de un anciano de más de 100 años, delgado y de pelos más años canos que oscuros ya, que vivía prácticamente en la indigencia en el Santiago de entonces, sobreviviendo en condiciones de mucha pobreza que sólo en parte pudieron ser resueltas con algunas ayudas y asistencias después de hacerse conocido. Se llamaba Roque O'Higgins Marambio y aseguraba ser... ¡bisnieto del mismísimo prócer de la patria, don Bernardo O'Higgins Riquelme!
La historia de Roque es extraña y oscura, y fue tan fugaz como duró la atención por su increíble aparición desde la oscuridad. Es uno de los enigmas más curiosos que han pasado por la capital chilena, a pesar de que nadie lo recuerda ya. Se trataba de un hombre prácticamente desconocido, pero su apellido llamó la atención de inmediato, siendo llevado ante autoridades de Carabineros de Chile para que constataran su situación. Si no fuera quizás por una pequeña nota sobre su caso publicada en la revista "En Viaje" de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, en septiembre de 1940, el insólito personaje no habría saltado a la prensa y jamás habría dejado registro público de su existencia.
Roque O'Higgins era hijo de una relación de doña María Marambio con un nieto de don Bernardo. Habría nacido en Japón y había regresado a Chile, donde alcanzó a participar en campañas de la Guerra del Pacífico, por lo que además era veterano del '79. Fue un hombre con algo de desarraigo, sin embargo, porque era dado a las aventuras y al parecer también a vivir desplazándose. Cayó en la miseria y así pasó su larga vejez casi completa, algo no muy distinto de lo que vivieron muchos hombres que tomaron el uniforme durante los años de la guerra salitrera, por cierto.
A principios de siglo, Roque había sido ubicado por cinco caballeros influyentes de la época que descubrieron sus vínculos familiares con el prócer de la Independencia y fue presentado ante el propio Presidente Pedro Montt con la intención de que se le asistiera con alguna pensión o ayuda que lo sacara de la pobreza en que vivía. Decía, sin embargo, que toda la documentación que acreditaba el por qué de su apellido y que le había sido proporcionada años antes por el General Manuel Baquedano, le fue arrebatada en la ocasión y la autoridad ordenó destruirla, por razones que Roque jamás comprendió ni le fueron explicadas. Quizás se creyó que su caso era el de otra de las acusaciones que los adversarios de Bernardo O'Higgins le han imputado al héroe sobre hijos no reconocidos y supuestos "guachos" perpetuados por él, creeríamos por nuestra parte.
Pero Roque fue redescubierto 30 años después y se convirtió en una efímera celebridad, recibiendo algo de ayuda. A pesar de todo, desapareció otra, vez al poco tiempo, y volvió a ser olvidado por la sociedad santiaguina.
El enigma de Roque O'Higgins nunca quedó bien explicado y su leyenda se disolvió sin que aparecieran nuevas noticias desmintiendo o confirmando su parentesco con el prócer. No cabe duda, sin embargo, que se trató de uno de los episodios más extraños y curiosos de la historia de la ciudad y sus personajes.

lunes, 14 de marzo de 2011

"LA POSADA" DE LAS NECRÓPOLIS



Vista de Arzobispo Valdivieso hacia el poniente.

Coordenadas: 33°24'57.68"S 70°38'36.88"W (primera casa, aprox.) 33°24'49.50"S 70°38'23.33"W (última)

Actualmente, tenemos asociada la tradición de las cantinas alrededor del barrio de los cementerios principalmente con el sempiterno "Quita Penas", ubicado hoy en la esquina de la avenida Recoleta con Arzobispo Valdivieso, justo al frente de la estación del metro y del acceso al Cementerio General. Sin embargo, hubo una época en que este lado del vecindario recoletano era gobernado por otro famoso bar-restaurante, también cercano a la categoría de ser amo y señor de la misma barriada ahora determinada por el "Quita Penas", "La Carmencita" 1 y 2, "Santa Rosa de Pelequén" o el "Bar las Américas".

Se trataba de "La Posada", un antiguo restaurante que existió en Recoleta justo a la pasada de los cortejos hacia la necrópolis y que era el primero de los varios bares que podían encontrarse frente a la larga cuadra del Cementerio General. Propietada por don Saturnino Vera. Según los testimonios de los vecinos y algunas referencias de la prensa, el reputado boliche popular se ubicó primero de cara hacia la calle Unión y el Cerro Blanco, llegando a colocarse allí "cuando ni los muertos se atrevían a atravesar en espíritu sus cercanías", según palabras del propio Don Satu al periodista Juan Rubén Valenzuela, confesadas en septiembre de 1979 para un reportaje del diario "Las Últimas Noticias".

Era, pues, la época en que según él "la puñalada y la remolienda" dominaban todo el paisaje alrededor del cerro, algo que vino a cambiar recién hacia los años setentas aunque nunca se marchó del todo. Varias animitas de más bien reciente factura y señalando muertes violentas alrededor del cementerio, nos recuerdan que el dedo de la muerte sigue rondando a veces fuera del camposanto, todavía. Sin embargo, en el mismo reportaje el dueño comentaba también: "Mi clientela es hoy muy tranquila y pacífica, y eso que no faltan diversiones". Y es que la gente que llega a las cantinas del barrio cementerios es bastante particular, como sabemos por experiencia, recordándonos esa antigua Recoleta chimbera anterior a la época de los locales de fiesta, boîtes o teatros; esa del 1900 que describe lúcidamente Lautaro García en su "Novelario"... Algo queda de ello, después de todo.

Por entonces, "La Posada" era concurrida por un heterogéneo público donde no faltaban periodistas e intelectuales, según recuerdos de un comerciante de flores de allí que la conoció, pero holgaba especialmente el público más popular que siempre fue nativo en el sector de La Chimba, desde los tiempos de las chinganas y las fondas aun cuando ya dijimos que la Recoleta nunca se caracterizó por tanta escandalera, como la que sí había por el lado de La Cañadilla (Independencia) y por el otro borde del río Mapocho.

Su nombre se leía en un gran cartel afuera, en la fachada, y otros anunciaban la oferta de sus célebres comidas criollas: "curanto con chapalele", "choros zapato", "parrilladas al chimichurri", entre otras delicias. Ofrecía como entrada sanguchitos de pernil o de arrollado, y vinos "de la casa". Don Satu, como llamaban al patrón, era un locatario muy querido en el barrio, por cierto, y conocía una gran cantidad de historias alrededor del vecindario de los cementerios, de modo que muchos visitaban su lugar atraídos también por el ameno y atento comerciante que atendía en persona dentro de "La Posada".

Sector de Recoleta hacia el frente del Cerro Blanco.

Sector de Arzobispo Valdivieso donde habría terminado sus días "La Posada".

Aunque sabemos de sobra que, a veces, los recuerdos de los vecinos pueden inducir a errores (la memoria es tan frágil como los mismos barrios, con frecuencia), ellos nos aseguran que, posteriormente, el bar-restaurante se habría trasladado hasta una vieja casona de aspecto colonial, casi al frente del nacimiento de calle Puma, cerca de avenida Perú, hacia el interior de Arzobispo Valdivieso. Esto es unas dos cuadras por la vera Norte de la calle, justo en la pasada de los innumerables cortejos que transitaban hacia el Cementerio Católico, situado sólo un poco más al poniente, o bien hacia la entrada por Recoleta del Cementerio General, al final de la calle.

"La Posada" fue, por lo tanto, lugar símbolo del sector y sitio de despedida de muchos finados que entraron al descanso final. Estas procesiones fúnebres se habían hecho especialmente frecuentes en la calle desde que el Cementerio General abriera su puerta de calle Recoleta hacia los cuarentas. Como se recordará, el "Quita Penas" hizo lo mismo muchos años en su antigua ubicación de la calle del Panteón, hoy Profesor Zañartu, pero este restaurante se cambió después hasta la esquina de Recoleta donde hoy está, antes aún del traslado de "La Posada" a las cercanías de allí en Arzobispo Valdivieso. Pese a ello, siguió siendo sumamente popular y concurrido, aunque ya no el restaurante más famoso de todos allí presentes.

Desgraciadamente, "La Posada" tan venerable y respetada, no sobrevivió a aquella década. Dicen por acá que las consecuencias de la crisis económica de los años ochentas (seguidamente escuchamos lo mismo), la obligaron a quedarse en el camino. Muchos la recuerdan con pena, ya que además de perderse el establecimiento, la antiquísima última casa fue demolida sin piedad. Su lugar es ocupado ahora por un desabrido edificio que ha sido sede de empresas de seguridad y talleres de gráfica.

"La Posada", entonces, se fue a dormir también con sus muertos.

domingo, 13 de marzo de 2011

CENTENARIA CASA "JEANNE D'ARC" CERRÓ SUS PUERTAS DEFINITIVAMENTE ("El Mercurio", domingo 13 de marzo de 2011)

Artículo "Centenaria casa "Jeanne d'Arc" cerró sus puertas definitivamente" de Gustavo Villavicencio, publicado en el diario "EL MERCURIO" del domingo 13 de marzo de 2011 (Clic sobre la imagen para ampliarla). Lo republico acá porque está con fotografías que tomé personalmente en la tienda el día de su cierre, y que fueron publicadas con mi autorización por "El Mercurio".
Fue el principal recinto comercial de artículos religiosos durante décadas. La imagen de Santa Juana, símbolo de la tienda, está a la venta en un anticuario.
Hace 17 días, la centenaria casa de artículos religiosos "Jeanne d'Arc" cerró sus puertas, tras 139 años de existencia. El sábado 26 de febrero, la familia de su actual dueña, María Victoria Saenger, se reunió en el local 806 de la Galería Imperio para despedirse simbólicamente del espacio que vio crecer varias generaciones de los Saenger. Hubo discursos y lágrimas, pero la decisión ya estaba tomaba y no había vuelta atrás.
María Victoria Saenger, heredera de este imperio de estampas e imágenes, no da entrevistas. Sólo acepta porque se trata de "El Mercurio". "La historia ya está cerrada y me duele abrir una herida. Es triste mirar hacia atrás y darse cuenta que se hicieron todos los esfuerzos por salvar la Casa Jeanne d'Arc. Préstamos, inversiones, reinventarse fueron muchas de las soluciones que buscamos, pero ninguna resultó, no por falta de empeño, sino porque los artículos chinos y la emigración de muchos clientes a otros barrios nos fueron consumiendo", comenta María Victoria.
Sobrevivir con un local que costaba aproximadamente 50 UF al mes, en pleno corazón de Santiago, no era fácil. "La competencia se impuso no por calidad, sino por precio. El cliente prefiere una imagen religiosa hecha por un artesano en Chile a una imagen traída del extranjero y que tiene otro valor", cuenta María Victoria.
"Jeanne d'Arc" fue, durante la primera mitad del siglo pasado, la única tienda de artículos religiosos en el país. Según recuerda María Victoria, "toda la iglesia chilena compraba los santos, los ornamentos e incluso las velas en el local. Hasta San Alberto Hurtado era cliente de mi padre".
Esta casa de artículos religiosos nació en Valparaíso en 1872. "Jeanne d'Arc" importaba directamente todos sus productos desde Europa y sus vitrinas eran verdaderas escenografías sacras. Su primer local en Santiago estuvo ubicado en Ahumada 38, donde permaneció por más de 70 años; luego se trasladó a Estado 33 y en 1999, a su actual ubicación en la Galería Imperio.
"La tienda era una casa de artículos religiosos y no una santería... Nosotros no vendíamos un santito por $50. En un momento de nuestra historia, mi propia madre hacía a mano los santitos de bautismo y primera comunión, uno por uno. Con una aguja los picaba, los cosía y luego los pintaba. Era una tarea titánica, pero a los clientes les encantaba y eso nos daba un sello. Lógicamente nos copiaron y la tecnología nos jugó en contra", explica María Victoria.
En el mes de febrero pasado, la dueña vivió uno de los momentos más dolorosos de su vida: la liquidación de todos los productos de la tienda. Hoy, la emblemática imagen de Santa Juana descansa en una tienda de antigüedades de calle Santo Domingo, a la espera de que un coleccionista la adquiera.
Los dueños se encargaban de que la vitrina fuera una verdadera escenografía sacra.

martes, 8 de marzo de 2011

¿DÓNDE ESTÁ HOY LA FAMOSA PILA DEL GANSO? ("Las Últimas Noticias", martes 8 de marzo de 2011)

Artículo "¿Dónde está hoy la famosa Pila del Ganso?" de Oscar Valenzuela, en el diario "Las Últimas Noticias" del martes 8 de marzo de 2011. Link al artículo original: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2011-03-08&PaginaId=7&bodyid=0 (Clic encima de la imagen para ampliarla).
Emblemática fuente fue robada, restaurada y exhibida en un salón municipal
Las peripecias de la escultura que le dio nombre al barrio, a una estación del Metro y a recorridos de micros.
El doctor Mario Herrera, urólogo, creció en los alrededores de la Estación Central y recuerda la emblemática Pila del Ganso que le daba nombre a todo el sector. “Cuando éramos niños, hacíamos barcos y los tirábamos al agua”, cuenta sobre la pileta coronada por la estatua de un infante desnudo y regordete agarrando al ave y que, según la leyenda, habría llegado como trofeo de la Guerra del Pacífico.
Tal era la fuerza simbólica de la obra que le dio su nombre a una estación del Metro y a varios recorridos de micros. Pero en algún momento la fuente desapareció y la caletera de la Autopista Central pasó por encima de su tradicional ubicación, en Alameda con Toro Mazotte. “¿Dónde está hoy la Pila del Ganso?”, se pregunta el doctor Herrera.
Lo mismo hacen en forma recurrentes anónimos vecinos de Estación Central. “Siempre llegan consultando por la Pila”, reconoce el alcalde Rodrigo Delgado.

La escultura pasó por una serie de peripecias desde 1999, cuando intentaron robarse la figura de bronce para fundirla. “No pudieron llevarla muy lejos. Pesa como 200 kilos”, explica el alcalde. Los debiluchos malandras la dejaron botada y la encontraron por casualidad unos jardineros que estaban desmalezando.
Como estaba dañada, entró a restauración y pasó varios años guardada en una bodega municipal. Después la exhibieron en el hall de la municipalidad, pero ahí estaba escondida, comenta el alcalde.
La figura volvió a ser instalada en la Alameda con General Velásquez, justo al frente de su antigua ubicación.
Eso sí, no todos se dan cuenta de que se trata de la Pila del Ganso, porque ya no sale agua del pico del animal. Tampoco está la fuente, solo la escultura.
“No descartamos en algún momento volver a ponerle agua”, dice el alcalde, desde cuya oficina se ve claramente la obra artística. “Para tenerla bien cuidada”, advierte.
Agrega que el retorno del trajinado ganso es una buena señal: “Es un símbolo, queremos mantener la tradición y que más personas se vengan a vivir cerca de la Pila del Ganso”.
"Es una versión de la escultura El niño de la Oca, de Boeto de Calcedonia, cuyo original está en el Louvre, París."
Cristian Salazar, investigador histórico.

jueves, 3 de marzo de 2011

CIERRE DE LA CASA "JEANNE D'ARC": EL FINAL DE UNA DINASTÍA

Vitrina del primer local que la tienda tuvo en Santiago, en Ahumada 38, en los bajos de un edificio ya demolido.
Coordenadas: 33°26'35.25"S 70°39'2.11"W (primera casa en Santiago) 33°26'34.49"S 70°38'56.25"W (segunda) 33°26'23.46"S 70°38'53.60"W (última)
El último día viernes del pasado mes de febrero, cerró para siempre sus puertas en el número 806 de la Galería Imperio, por el lado de calle San Antonio, la antigua y tradicional casa de arte y artículos religiosos "Jeanne d'Arc", una joya de la historia comercial chilena. Estuvimos allí, esa triste tarde a las 19:30 horas, cuando el último cliente salió por esa puerta, poniendo fin a una continuidad de casi 140 años. Fue una despedida simple, sin estridencias, ni discursos, ni nada de ornamentación fúnebre; tal vez lo apropiado para no dramatizar más el momento.
La Casa "Jeanne d'Arc" nació en Valparaíso en 1872, con el nombre de Casa Blas Ricardi, A. Menares y Cía., como lo comprueba la antigua placa de bronce con aspecto de blasón que se conservaba de recuerdo de la historia de la propia tienda en su vitrina. En ella se deduce también que cuando la propiedad de la casa fue tomada por M. Saenger Caperán, pasó a llamarse como la heroína, mártir y santa francesa del catolicismo, título que conservó hasta sus últimos días. La tienda también conservaba una gran pieza de mármol que correspondía a sus primeras épocas, y en la que se anunciaba el nombre del local en letras negras: "CASA JEANNE D'ARC".
"Jeanne d'Arc" importaba sus mercaderías directamente desde Europa, principalmente "artículos religiosos y objetos de fantasía para regalos". Si acaso no fue la más importante de su época, cuanto menos ha de recordársele como una de las principales. Había trasladado sus cuarteles a un antiguo y ya inexistente espacio de Ahumada 34 y 38 cerca de Moneda, en donde la firma celebró sus 75 años de existencia, como se observa en las fotografías de sus vitrinas e interiores que también estaban en exposición dentro del último local. En una de ellas aparece un mensaje de agradecimiento a su clientela por aquel aniversario.
Permaneció casi 7o años en esta céntrica ubicación de la capital, entre Cristos, Vírgenes y ángeles, hasta que, tras la demolición del antiguo edificio de la Unión Comercial y la construcción de la Galería del Rey, en calle Estado 33, la tienda completa se mudó a uno de los locales de este pasaje por otros 30 años. Hacia el 2000, se cambió a la que fuera su última ubicación en la Galería Imperio. Ya estaba al mando de doña María Victoria Saenger, sucesora de esta dinastía familiar desde el año 1995. Un lugar apropiado para ubicar este tesoro de una ciudad afrancesada, por cierto: cerca del clásico restaurante "La Due Torri" y del Teatro Municipal con la Plaza Mekis.
Fachada e interior de la tienda cuando aún se llamaba "A. Menares y Ca.", en calle Ahumada 38. Imagen publicada en páginas de la revista "Zig Zag" de 1912. Decía el texto: "La especialidad de la casa es la importación de bronces para altares, vestidos sacerdotales confeccionados en fábricas francesas y toda clase de artículos religiosos. Posee catálogo propios de mercaderías existentes, lo que da al público grandes facilidades para sus pedidos.
 
Muebles y vitrinas al interior de la antigua sede de la Casa Jeanne d'Arc en Ahumada 38, hacia mediados del siglo XX.
La tienda de la Casa Jeanne d'Arc en su último día de existencia, al interior de la Galería Imperio de Santiago Centro.
Placa de mármol con el nombre de la tienda que pertenecía a sus antiguos establecimientos. Se conservaba dentro del último local, para la exhibición.
Interior de la tienda, en su último día.
Interior de la tienda, también en sus últimas horas.
La tienda declaraba prestigiosos proveedores nacionales como Socima, Sonavela, Decorum, y Chantilly; y extranjeros como Imaginería Religiosa De Regalado, de Perú; Imágenes Religiosas Ceramix, de Italia; Medallas y Artículos de metal Orfebrería Cevallos, de Ecuador; Cálices y Custodis Carlos Molina, de Argentina; y Carbón Litúrgico. Entre los artículos artísticos y religiosos que comerciaba figuraron desde figuras de yeso o cirios hasta valiosísimos cuadros. Ofrecía también servicios e implementación para ceremonias como bautizos y matrimonios, además de bordados personalizados. Su vitrina era custodiada por la hermosa efigie de la Santa guerrera mártir, además de las piezas de la historia de la tienda que habrían sido deleite para la observación de un anticuario.
Sin embargo, más o menos tras el terremoto de 2010, comenzaron los problemas que llevarían a la "Jeanne d'Arc" al cierre definitivo. Vinieron bajas en las ventas por la depresión del comercio, seguida de la compra de la Galería Imperio por un importante grupo inversionista y la incertidumbre sobre el futuro de la misma, pues se notificó de su cierre para mediados de abril. Estos factores llevaron a doña María Victoria a decidir el cierre del histórico lugar.
Durante el mes de febrero, la tienda ofreció sus productos con descuentos de hasta 60% por liquidación de existencias. Muchos curiosos que conocíamos el local llegamos en esos días a ver este sitio, muchos realmente acongojados por su inminente partida. Las vitrinas comenzaron a desocuparse y aparecieron cajas con embalajes adentro, unas abiertas y otras cerradas. Carteles de "SE VENDE" fueron colocados en la puerta para deshacerse de las vitrinas y los muebles, junto con recortes de noticias avisando del fin de la Casa Jeanne D'Arc. De hecho, se ofreció a la venta con franquicia y todo, pero parece que no hubo resultados.
Así, el destino final se consumó el viernes 25 de febrero de 2011, cuando cerró su puerta por última vez. Todavía en sus últimos instantes de vida seguía recibiendo clientela. Alcanzamos a tomar fotografías de este acontecimiento. "Si no le molesta a nuestros últimos clientes, ningún problema", nos dijo una de las vendedoras cuando pedimos permiso para fotografiar dentro del local. La última de todas las fotos fue con su puerta cerrada, símbolo final del adiós de la casa.
Se terminó de esta forma aquella historia iniciada en 1872, y que ahora se integra al abundante legendario intangible de Santiago, la ciudad con cada vez menos de su propia historia y cada vez más ajena. Y como la propia Juana de Arco, esta vieja casa comercial se inmoló entre las llamas del progreso y la transformación de la sociedad chilena.
La estatua de Juana de Arco, que custodió tantos años la paz de sus vitrinas.
La puerta, recién cerrada por última vez y para siempre.

CAMIÓN BOTÓ VALIOSA FUENTE DE AGUA EN CENTRO DE SANTIAGO ("Las Últimas Noticias", jueves 3 de marzo de 2011)

Artículo "Camión botó valiosa fuente de agua en centro de Santiago" de "Las Últimas Noticias" del jueves 3 de marzo de 2011. Link al artículo original: http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2011-03-03&PaginaId=6&bodyid=0 (Clic sobre la imagen para ampliarla).
Fue hecha en fundición francesa y data del siglo XIX
Como un cadáver permanecía ayer botada sobre los adoquines la añosa fuente de agua ubicada en la intersección de las calles La Bolsa y Bandera, en pleno centro de Santiago.
Las tres figuras femeninas de hierro que decoraban la destrozada pila estaban tumbadas y dañadas. Después, unos trabajadores la taparon con un plástico verde. La sensación de que se estaba presenciando un asesinato cultural la completaba un vehículo de Carabineros, que cercó el área con huinchas para evitar a los curiosos.
Todo esto frente a la Bolsa de Comercio, protegida como zona típica desde 1989.
“Era un camión con materiales de una construcción en calle La Bolsa que quiso entrar en reversa”, cuenta Marcelo Salgado, guardia de un edificio, quien vio cómo el vehículo atropelló la fuente, a las 20 horas del martes. “Fue como un bombazo”, recuerda.
De nada sirvieron los gritos de “pare, pare”, que lanzaban los escasos transeúntes. El pesado vehículo le pasó por encima a la escultura sin ninguna piedad.
La Municipalidad de Santiago, cuantifica los daños y dialoga con la constructora para llegar a un acuerdo reparatorio, aclaró que la fuente data del siglo XIX. El investigador Cristian Salazar agrega que fue fabricada por la casa J. J. Ducel et Fils, famosa fundición francesa. “En la base tiene una placa con la firma”, detalla.
Tres Gracias
La fuente destruida tiene una hermana casi idéntica ubicada a una cuadra de la maltrecha fuente, en Nueva York con La Bolsa. Cristian Salazar, autor del blog Urbatorium, las identifica como inspiradas en la escultura Las Tres Gracias, de Germain Pilon, cuyo original en mármol se encuentra en el Museo del Louvre, París.

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