miércoles, 27 de abril de 2011

CARTA DEL INSTITUTO CARRERINO SOBRE LA CASA DE IGNACIO CARRERA PINTO EN PEÑAFLOR

Vista al interior de la quinta (Fuente imagen: diario "La Tecera" 9/4/2011)
Señor Presidente de la Filial de La Florida
Señor Marcelo Villalba Solanas
Presente
Estimado Presidente:
El Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera, fundado en 1948 tiene como misión recordar y preservar la memoria de nuestros héroes y en especial de la familia Carrera.
Es por esto que le escribo para que apoye nuestra solicitud de declarar monumento nacional la casa donde habitaron los Carrera y en especial Ignacio Carrera Pinto, en la comuna de Peñaflor, en la calle San Martín Nº 98.
Hicimos los estudios jurídicos y llegamos a la primera escritura de propiedad del año 1880, en que se señala que fue adquirida por prescripción, por la nieta de don José Miguel Carrera, Rosa Aldunate Carrera. Adquirir por prescripción significa (y aparece en las escrituras) que se testifica por medio de testigos que ya poseían esa propiedad. Sin embargo el señor Armando Moreno nos pide los títulos anteriores que no existen puesto que el Conservaros de Bienes Raíces comenzó a funcionar en 1867 y esta propiedad no tiene un título anterior.
También Monumentos Nacionales nos señala que la propiedad tiene relación con la familia y no con Ignacio Carrera Pinto. Deseo señalar que Benjamín Vicuña Mackenna, íntimo amigo de José Miguel Carrera Fontecilla, quien murió en sus brazos, escribió una biografía de Ignacio Carrera Pinto en que describe su estadía en Peñaflor. También el genealogista Álvaro Castellón Covarrubias menciona que Ignacio Carrera Pinto residió en Peñaflor durante su juventud, dedicado a las labores agrícolas.
El arquitecto don Raúl Irarrázabal Covarrubias, elaboró un informe sobre la casona y afirma:
“Me ha tocado renovar varios monumentos nacionales como San Agustín de Puñual, donde vivió Arturo Prat; la casa de Paula Jara Quemada; la Capilla de La Candelaria en Algarrobo; el Castillo Hidalgo en el Cerro Santa Lucía, y puedo asegurarle que esta casa de Ignacio Carrera Pinto está a la altura de todas ella y merece la calidad de monumento nacional por ser uno de los pocos ejemplos de casa quinta suburbana de la metrópolis de Santiago”.
Es por todo esto que le pido apoye nuestra petición en forma escrita para iniciar una campaña pública para la recuperación de esta quinta.
Esperando su pronta respuesta, se despide atentamente,
Ana María Ried Undurraga
Presidenta
Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera Verdugo
Adjuntamos, en este correo y el próximo:
  1. Sello Bicentenario para la restauración de las Casas Patrimoniales de Los Carrera en El Monte y Peñaflor.
  2. Informe arquitectónico de don Raúl Irarrázabal Covarrubias.
  3. Biografía de Ignacio Carrera Pinto por Benjamín Vicuña Mackenna.
  4. Escrituras de la casa.
Fono: 2775730
Horario: 15ºº a 18ºº hrs.
Apoyo de la Comisión Bicentenario:
Informe de don Raúl Irarrázabal:
Bosquejo del sitio y su ubicación:
Escrituras de la propiedad:

miércoles, 20 de abril de 2011

IBLOG: PATIPERRO EN LA RED (Portal "KM Cero", miércoles 20 de abril de 2011)

Artículo "IBlog: Patiperro en la red" de Bárbara Huberman, publicado en la sección de Tecnología del diario universitario online "Kilómetro Cero", del miércoles 20 de abril de 2011. Link al artículo original: http://kmcero.reactor.cl/2011/04/iblog-patiperro-en-la-red (Clic sobre la imagen para ampliarla).
Para conocer más de Santiago, sobre sus barrios más populares y las mejores picadas para comer puedes visitar el blog Urbatorivm, donde Cristián Salazar recopila una serie de historias de nuestro Santiago querido.
Urbatorivm es un blog de ensayos y crónicas, que analizan y describen bares, restaurantes, cantinas y sitios populares típicos de la capital. Es una buena herramienta para saber dónde ir a comer si estás en la Quinta Normal o qué lugares visitar si andas por San Diego, con una descripción llena de detalles, que ayudan no sólo a los extranjeros, sino que también a los mismos chilenos a abrir los ojos sobre nuestra propia ciudad. Cristián Salazar (39) dedicado anteriormente al diseño gráfico y la publicidad, contestó el cuestionario iBlog y nos contó cómo llegó a convertirse en un cronista e investigador de Santiago.
— ¿Qué es lo primero que haces en el computador en un día normal?
— Mmmmm… Por ahora, buscar pega, aunque corrientemente es leer mi correo. Tengo el hábito de revisar mi email al levantarme, de la misma manera que otros salen a mirar el buzón de su casa con la bata recién puesta y el pelo aún enmarañado.
— ¿Cuándo fue tu primer acercamiento a internet?
— Puedo jactarme de haber conocido internet muy temprano acá en Chile, por azarosas casualidades, hacia la primera mitad de la década del noventa, aproximadamente, cuando se liberó el uso comercial de este medio. Primero, a través de mi amigo informático Víctor Cherubini, quien incluso hacía clases sobre cómo implementar y navegar en internet, en esos años. Recuerdo que nuestra obsesión era entonces reunir imágenes y letras de canciones. Luego, a través de un compañero universitario con el que trabajé un par de años, Marcelo Ortiz, quien logró implementar una conexión doméstica en esos mismos años del rústico Windows 3.11, por vía telefónica y usando manuales extranjeros. Felizmente, entonces, me acerco ya a los 20 años con internet… Casi la mitad de mi vida.
— ¿Cómo llegaste a tener un blog sobre historias culturales y urbanas de Santiago?
— Varios factores, a decir verdad. He estado vinculado a temas de historia desde hace mucho tiempo, a través de institutos y centros de investigación, pero sobre las crónicas que publico propiamente tales, me parece que todo empezó el año 2003 cuando me fui a vivir en pleno centro de Santiago, cerca de la Biblioteca Nacional, y noté la escasa información que había sobre calles, edificios y lugares históricos del corazón de la ciudad, comenzando a indagar por mi cuenta. Primero, empecé con aspectos pintorescos y un poco “condenados”, como curiosidades o leyendas urbanas, pero después me metí en el tema de lleno, inicialmente con artículos dispersos, luego con aportes a una página ya desaparecida, y ahora con mi blog y otros proyectos.
— ¿Cuál es tu lugar favorito de Santiago?
— Cuesta decidir: San Diego, Barrio Matadero, el sector de los Cementerios, Estación Central, el lado antiguo de Ñuñoa y Providencia, etc. Sin embargo, en estos últimos años ha sido Barrio Mapocho. He pasado mucho allí; he sido testigo de lo bueno y de lo malo, y acabo de concluir el que será mi primer libro, dedicado enteramente a este barrio. Allí está todo lo que habitualmente abordo en mi blog: tradición, folklore, rotos, bares, leyendas, personajes, restaurantes, arquitectura, mercados, puentes; auges y decadencias de toda una ciudad.
— ¿Qué página es tu deber moral revisar diariamente?
— Las de noticias. Me gusta estar informado de lo que sucede al día. Necesito estar al tanto de todo: si bien considero la totalidad de las opiniones legítimas, esto no afecta que unas sean más valiosas que otras, y las de alguien bien informado y con más elementos de juicio a su alcance ciertamente son las que más valen.

— ¿Qué piensas de las redes sociales como Facebook y Twitter?
— Son excelentes en sus potenciales, pero de todos modos están viciadas de un problema que ha sido endémico en la internet: que la mayoría de sus contenidos acaban convertidos en basura inútil, en lastre o en peso muerto. Como herramientas de difusión, bien usadas serían excelentes para democratizar los medios, para otorgar voz y ampliar la gama de información disponible sobre toda clase de temas.

— ¿Cuál fue tu último gran descubrimiento online?
— Diría que un par de situaciones curiosas: primero, descubrir que me han plagiado textos hasta el cogote, como pude confirmarlo pacientemente valiéndome de un buscador especial, hace pocas semanas. Y segundo, creo que un hallazgo importantísimo durante el período de festejos del año pasado fue para mí la comunidad de Contenidos Locales del programa BiblioRedes de la DIBAM, que me permitió no sólo advertir que no estoy tan abandonado en mi punto de vista sobre la necesidad de difusión de la cultura y del patrimonio por la internet, sino que me hizo receptor del primer lugar en su certamen al mejor contenido del Bicentenario.
— ¿Cuál es tu artefacto tecnológico fetiche?
— Mi notebook, sin duda. Siempre lo llevo conmigo. Considero que es un objeto que se ha vuelto sumamente personal e individual, aun cuando creo también que los fabricantes ya se enfrentan casi al límite de reducción física que han podido procurarle. Tengo todo lo que necesito en el mío: ahí está mi música, videos, fotos, recuerdos, agendas, cartas, claves, proyectos, textos publicados, textos inconclusos, mi oficina ambulante, etc. Sé que no es mi vida misma la que está contenida en él, sin duda, pero si Alvin Toffler tenía razón con sus teorías sobre el poder de la información en la sociedad post industrial, entonces todo lo que demostraría que soy yo fuera de lo orgánico, se encuentra allí. El día que lo pierda será catastrófico. Y el día que falle, la pataleta respectiva será histórica.

— ¿Cuál es tu picada favorita para comer de Santiago
— Más de uno, para ser franco. Me gusta el Bar Nacional, especialmente el de pasaje Cousiño, pues tiene el equilibrio en todo y una buena nota general: comida, atención, precios, calidad, comodidad y ambiente. Si quiero algo más popular, encuentro estupendos el Wonder Bar de Mapocho, El Campesino llegando a Estación Central, Las Tejas de San Diego y la Capilla Los Troncos en Quinta Normal. Para los refinamientos tengo al Lili Marleen en Providencia, un paraíso teutón de buena comida y cerveza donde uno se siente como cenando en un museo anticuario.

EL PROBLEMA CON EL "CANSER SERBICÁL"

Fuente imagen: carenewengland.org
Lo he recibido 40 ó 50 veces en el último par de años… Todo un poema al sufrimiento y denuncia a la maldad e injusticias de esta perra vida, que ha logado acongojar a mis familiares y amigos, tocándole fibras íntimas de empatía y motivándolos a buscar la solidaridad virtual extendiendo la penosa noticia entre todos nosotros, sus contactos, con esperanzas de solución vía “granito de arena” contenidas allí mismo, como una luz de bondad al fondo del túnel del destino.
Este doloroso y sufriente correo ha sido profusamente difundido a través de cadenas por e-mails, donde los usuarios se encargan de colocarle títulos aún más dramáticos que el contenido mismo del texto invitándonos a probar la grandeza de cambiar el mundo con un “clic”, casi como ese sueño perverso que viene afectando la conciencia humana desde los años del temido mito del “botón rojo”, o como en ese cuento de terror de una pareja que recibe una caja con un botón que matará a alguien que ellos “no conocen” si lo oprimen, pero recibiendo un millón de dólares a cambio.
El susodicho mensaje, dice lo siguiente:
“Hola, mi nombre es JAIME ANDAUR y quiero contarles que soy un alumno de Ingeniería Comercial de la UCV, mi Rut es el 15.098.059-3 y mi Rol UCV es el 67348-1 para quien quiera comprobar que realmente soy alumno. Desgraciadamente me encontraron un cáncer cervical que podría acabar conmigo antes de un año. Mi único deseo es titularme, por eso es que la universidad me ha apoyado dejando que me titule 2 semestres antes, pero los tratamientos son extenuantes y demasiado caros. Para poder vivir un poco más, y aspirar a una posibilidad de salvación, debo recibir tres veces lo normal en la quimioterapia. Lo puntual es que el Área de Ingeniería y Tecnología, en conjunto con la empresa ZDNET, me han permitido un ingreso extra, a través de esta cadena, ya que rastrean este mail y me pagan $127 por cada correo abierto.
Yo no respondía cadenas y ni siquiera las leía porque pensaba que eran puras mentiras, pero irónicamente ahora me pueden salvar la vida. Sólo te pido creas en esta y la mandes a los que puedas, no tienen que ser 10 ni 20, sólo lo que puedas hacer. Te estaré muy agradecido y mi familia también.
Que Dios te lo recompense en mucha salud a ti y a tu familia. Amén”.
Bueno, gracias por las bendiciones Jaimito, pero hay un problema radical e insoluble en todo este asunto: EL CÁNCER CERVICAL DA EN EL CÉRVIX, QUE CORRESPONDE AL CUELLO DEL ÚTERO. LOS HOMBRES NO TIENEN ÚTERO Y, EN CONSECUENCIA, TAMPOCO CÉRVIX PARA PODER TENER CÁNCER CERVICAL; POR LO TANTO, ESTE CORREO ES UNA CHAFA, UN FRAUDE, UNA MÁS DE LAS INNUMERABLES TRAMPAS QUE EXISTEN EN LA INTERNET PARA EMBAUCAR A LOS BOBOS.
Como ya me aburrí de estar respondiendo uno por uno a todos quienes cometen la cantinflada de enviar esta peste por los correos electrónicos, desde ahora en adelante comenzaré a derivarlos hasta esta entrada para evitarme bla-bla y las clases de anatomía a distancia… Sin enojarse, ¿ya?
Y recuerden este principio fijo de negocios en la red: NINGUNA EMPRESA PAGA POR ENVIAR CORREOS EN CADENAS DE CONTACTOS. De hecho, muchas de estas cadenas son lanzadas a la red precisamente por cazadores de e-mails, para llenar después sus propios correos con publicidad spam o proporcionarlos a bancos de datos comerciales, como ha quedado demostrado con seguimientos cuidadosamente realizados por rastreadores del origen de esta clase de mensajes-cadenas.
La mejor forma de ayudar es en el mundo real, amigos… El resto, déjenselo al tarro pestilente y vinagre de la ciber-basura.

domingo, 17 de abril de 2011

EL CUBO DEL DR. GURLT: MITOS, VERDADES Y ERRORES

Una de las escasísimas imágenes que existen del "cubo"... Salta a la vista que no es tan "cubo", sin embargo (fuente imagen: stomverbaasd.com).
El siguiente artículo está basado en otro anterior de mi autoría y que fue publicado hacia el año 2006 ó 2007 en el desaparecido blog "Galería de Ooparts". Me basé entonces en parte de los apuntes de una pequeña investigación personal que realicé hace mucho tiempo atrás usando otros datos que obtuve en un rango amplio de tiempo consultando en forma directa (dentro de lo posible) la misma fuente de investigación que declaraban como válidas los propios creyentes de esta pieza y de la exposición que Jacques Bergier hizo de ella, además de sus detractores posteriores como Keith Fitzpatrick-Matthews y, sin mal no recuerdo, James Doeser. Me parece que fue uno de los pocos artículos de internet en habla hispana en esta orientación un poco crítica. Se hizo relativamente popular y aparece copiado ahora en algunos foros, razón por la que he querido reproducirlo acá a sabiendas de que muchos compatriotas chilenos siguen creyendo en esta popular leyenda de Ooparts y suelen defenderla con ahínco y pasión en varios sitios disponibles en internet sobre fenómenos paranormales, grandes misterios y hechos inexplicables.
Casi la totalidad de los autores que han recordado hasta nuestros días la historia del misterioso cubo del que hablaremos, se apoyan invariablemente en el relato que hiciera el famoso coautor de "El Retorno de los Brujos", el investigador Jacques Bergier, quien -ahora sé- no siempre fue muy prolijo ni cuidadoso en sus métodos para presentar evidencias o demostraciones de sus controvertidas teorías sobre supuestos extraterrestres en la historia antigua o supercivilizaciones antediluvianas desaparecidas, ganándose severas críticas de la Unión Racionalista Francesa, por ejemplo.
Hay algo de inocencia en este culto y repetición, por cierto: aún recuerdo el entusiasmo y la sorpresa que fue enterarse de este caso en el libro del mismo autor, titulado "Los extraterrestres en la historia", cuando me lo prestó mi compañera Marcela, de la educación básica. Lo devoré en un par de días y, por supuesto, también quedé convertido en firme creyente del misterio del "cubo", entre innumerables otras curiosidades expuestas en dicho trabajo... Pero la niñez pasa, y la credulidad también.
No me ha sido posible encontrar otras fuentes directas previas a Bergier sobre los trabajos del Doctor Adolf Gurlt sobre el cubo, publicados en 1886. Sin embargo, nadie mejor para informarnos de ello que el propio Gurlt, corrigiendo con la fuente directa los errores que se siguen repitiendo hasta hoy, y que complementaremos con trabajos posteriores a los del escritor símbolo de la editorial Planète.
Según la historia contada por Bergier, en 1885 el Doctor Gurlt descubrió en un yacimiento minero de Salzburgo, Austria, una extraña pieza de forma geométrica y caras planas, semejante a un cubo, incrustado en uno de los fragmentos de carbón removidos. La pieza quedó en posesión del académico convirtiéndose desde entonces en una de las leyendas más difundidas del realismo fantástico, conocida con el nombre de "Cubo Gurlt" o "Cubo de Salsbury". Desde mi punto de vista, la base de toda la creencia en la condición de "Oopart"(acrónimo creado para definir un Out-of-place artifact) de esta pieza, deriva únicamente de la descripción aquí hecha y repetida hasta la saciedad sobre su descubrimiento, sin más detalles. 
Pero la historia real del hallazgo es bastante distinta y ha sido reconstruida, entre otros, por el arqueólogo e investigador británico Keith Fitzpatrick-Matthews, autor de interesantes publicaciones al respecto. Haber conocido estos detalles fue el principio para el naufragio de mi creencia en el "cubo": Fue un empleado de la fundición Braun e Hijos, de Schöndorf, cercana a Vöcklabruck, quien encontró en el otoño de aquel año, entre los trozos de carbón para las calderas, un fragmento con un objeto rectangular adherido a la misma. Los trozos provenían de las minas de lignito de Wolfsegg, razón por la que también se llama a la pieza como "El hierro de Wolfsegg" en la jerga de creacionistas y realistas fantásticos. El hijo del propietario Braun, a cargo de la compañía, llevó el objeto hasta el Museo Heimathaus de Vöcklabruck, desde donde pasó a manos del Ingeniero en Minas y profesor de la Universidad de Bonn, Doctor Gurlt, quien presentó sus observaciones sobre el objeto durante la Conferencia de la Sociedad de Historia Natural de Bonn, en 1886.
Según lo que se ha dicho hasta ahora, el cubo tenía una forma "exactamente" de paralelepípedo, parecido a un dado de 6,7 x 6,7 x 4,7 centímetros. Su peso era de 785 gramos, y no 8 kilogramos, como aseguran ingenuamente algunos basándose en un error de traducción del texto (parecen no deducir lo extraño de que un objeto del tamaño de una caja de fósforos pueda pesar tanto). Al contrario de lo aseverado por el escritor judeo-francés, la verdad es el paralelepípedo era bastante impreciso y su forma resultaba cercana a lo irregular más que a la perfección geométrica. "Casi como cubo" habría sido la definición que se le dio en un principio. Sus bordes lucían suavizados (y no "ligeramente" como dice Bergier en "Los Extraterrestres en la Historia", sino MUY redondeados, casi haciéndole perder su geometría) y una estría o fisura profunda lo recorría más o menos por el centro.
El primer análisis químico, se dice, habría arrojado resultados aún más polémicos: una aleación de acero imposible de encontrar en la naturaleza, tanto menos por rastros de níquel, carbono y azufre que -se dijo- contenía, y que llevaron al Doctor Gurlt a proponer inicialmente, que el cubo sería un meteorito fundido durante su ingreso a la tierra y que acabó con esa forma por razones desconocidas. Sin embargo, esta hipótesis también se descartó. Para hacer más extravagante al objeto, se observaron en él algunas marcas con características de inscripciones que jamás pudieron ser reconocidas ni traducidas.
La presencia de un objeto cuya forma no parecía natural en un estrato carbónico del terciario, de entre 20 y 60 millones de años (cambia según la versión), ha sido desde entonces terreno fértil para todo tipo de especulaciones y teorías extrañas sobre su origen. Tras las publicaciones de Gurlt, otros equipos de científicos también habrían estudiado el cubo, concluyendo que su composición no podía ser natural, ya sea terrestre o extraterrestre.
 
No tenemos claro si esta otra imagen es una fotografía del "cubo" original o de una copia hecha en base a su molde (hemos encontrado en internet ambas versiones). Sin embargo, demuestra cuál era su forma visto desde una de sus caras laterales (fuente imagen: elece.net).
 
La falta de información veraz sobre las características del "cubo" y las inexactitudes de Bergier para describirlo, han llevado a interpretaciones totalmente equivocadas y alteradas respecto de cuál era su verdadero aspecto, generalmente hechas con programas 3D. Aquí se ve, por ejemplo, una versión artística totalmente idealizada, publicada en la internet sobre el mentado "cubo" (fuente imagen: horoscopo-diario.net)
Sin poder arrancarle más información a la pieza, Bergier dice que el Doctor Gurlt la donó al Museo de Ciencias de Salzburgo, donde siguió siendo estudiado. Sin embargo, en 1910 el cubo habría desaparecido "misteriosamente" y sin explicación desde las colecciones del museo, permaneciendo extraviado hasta nuestros días, sensación acrecentada por la casi inexistencia de fotografías del mismo. Se habla sólo de un molde que habría sobrevivido y que habría sido rescatado. Todavía hay quienes intentan obtener alguna explicación al respecto por parte de la dirección del museo, pero las respuestas obtenidas son frustrantes para quienes continúan creyendo en la fábula de este extraño objeto, aun cuando permitan seguir alentando las teorías fantásticas sobre conspiraciones y "campañas de silencio" contra el mismo.
Nunca encontrarán la respuesta allí, sin embargo, porque el museo que habría albergado a la pieza no es el de Salzburgo, sino el de Salisbury, en el Reino Unido, hasta donde aclara Fitzpatrick-Matthews que llegó tras pasar por el Oberosterreichisches Landesmuseum de Linz, centro donde fue exhibido al público entre 1950 y 1958, quedando de este tránsito ese mencionado molde del objeto dentro de las colecciones de este último museo. La confusión de las ciudades parece ser otro error más de Bergier y fue advertida por uno de sus propios seguidores literarios: el escritor Peter Kolosimo. Lo único "oscuro" en torno al objeto es, entonces, su constante deambular en esa época.
Se asegura que entre 1966 y 1968, aproximadamente, el "cubo" que más bien parecía un ladrillo gastado, habría regresado supuestamente a Austria para ser examinado, esta vez en el Museo de Historia Natural de Viena. El procedimiento de microanálisis catódico demostró que no existían en su composición níquel, cobalto, cromo ni azufre, además de ser de origen terrestre y no material de un meteorito como se creía. Necesariamente, era un objeto artificial. Se habría determinado, sin embargo, que tampoco era de pirita.
Conocer estos datos fueron, en mi caso, la muerte de gracia para la creencia en el "cubo", lo que me puso de punta con la fe bergueriana. La pieza, por cierto, encontró casa definitiva en el Heimathaus Museum de Vöcklabruck, donde se encuentra a resguardo.
Para mayor decepción de los creyentes en el misterio del "cubo", además, hoy conozco un dato del que hasta hace pocos años no sabía nada, que confirmaría el último dato: que los científicos Gero Kurat y Rudolf Grill, del Museo de Historia Natural y de la Sociedad Geológica de Viena respectivamente, concluyeron por entonces que el objeto era un trozo de metal conformado principalmente por hierro bajo en magnesio, pero similar a cierto tipo de piezas que eran usadas como pesas o muescas para el lastre de anclado de viejas maquinarias propias de la extracción minera. De ser preciso este dato resultaría obvio, entonces, deducir cómo llegó desde la mina de carbón hasta la fundición de los Braun. Posteriormente, Hubert Mattlianer insistió, hacia 1973, que el objeto y su composición se ajustaban al tipo de instrumentos y técnicas usados con este propósito en aquella época, dato que es puesto en duda por varios seguidores de Bergier en la internet.
De esta manera, quizás queden muy pocas razones ya para continuar creyendo en la naturaleza "Oopart" de este objeto, salvo entre quienes siguen dando crédito a los errores esenciales de la narración de Bergier. No negamos cuánto apena tener que abandonar el sabroso mito del famoso Cubo del Doctor Gurlt, todo un símbolo de la cultura creacionista, pero la objetividad exige respetar la realidad hasta que duela.

PLATOS MARINOS SANTOS Y FRESCOS EN LAS RIBERAS DEL MAPOCHO


Cocineras de restaurantes populares chilenos preparando pescado frito y mariscales frescos (Fuente imagen: "Comidas y Bebidas de Chile", de Alfonso Alcalde).

Coordenadas: 33°26'1.36"S 70°39'3.82"W (Mercado Central) 33°25'52.19"S 70°38'59.76"W (cocinerías de La Vega Chica)

Habrán notado que aproximan los días de la Semana Santa, esos mismos en que buena parte de la sociedad chilena tiene un súbito paréntesis de escrúpulos contra la gula y la ingesta carnes de animales de sangre caliente. Nos volvemos a acordar de nuestra condición de país marítimo, por ende, modificando por un par de días esa dieta que si se cambiara para todo el año, quizás nos sacaría de ser uno de los países con peores tasas de obesidad.

Buen momento para recordar que los mariscos y pescados más frescos de todos los frescos de la ciudad quizás están, para mi gusto, en los mismos barrios donde se los vende más baratos y al plato: en la Estación Central y La Vega Chica. Desde unos $1.500 aproximadamente, uno puede encontrar una entrada de caldo de marisco seguida de una gran presa de pescado frito con acompañamientos de puré, papas-mayo o ensalada a la chilena. El mismo beneficio corre para quien quiera proveerse de pescados o mariscos para su cocina, aunque no siempre fue así, sin embargo: Joaquín Edwards Bello, en "La Chica del Crillón", escribe en 1934 que los puestos vendedores de pescado en La Vega solían pintar con anilina las agallas de los pescados añejos, para pasarlos por frescos. Afortunadamente, los tiempos han cambiado notoriamente en favor de la satisfacción de los consumidores.

Una chiquilla coqueta vestida con un delantal, invita a los visitantes por ahí por la calle Puente llegando a Ismael Valdés Vergara. "¡Pescada frita, merluza, marisquitos!", repite incesantemente. Un mozo de impecable uniforme negro hace lo propio frente a su local, a la vuelta de la esquina. En las vitrinas del acceso principal al mercado, espinudas centollas, enroscadas y del tamaño de un laúd, se lucen como las piezas más valiosas del escaparate de un joyero. Por acá, los platos populares se mezclan con otros concebidos más al gusto de los turistas que por pululan, obviamente que más caros, pero también frescos. Un simpático y conocido locatario del viejo mercado a orillas del Mapocho, incluso ha decorado su rincón dentro del gran edificio con emblemas alusivos al Brasil, de donde proviene la mayoría de sus clientes extranjeros.

Al otro lado del río, en cambio, cruzando el histórico Puente de los Carros, el escenario es menos turístico, aún cuando no falta por allí el gringo descuidado con cara de perno y pantalones cortitos, tomando fotografías como si se encontrara en una hospitalaria selva demostrativa. Muchos pagan su ingenuidad entregándole a las garras del lumpen sus valiosas máquinas fotográficas, aunque la seguridad ha mejorado bastante en los últimos años. Este lado de la ciudad es más bien de rotos y choros, sin embargo; de chimberos clásicos. Pese a todo, los platillos marinos son igualmente espectaculares; quizás porque al roto le gusta la buena mesa y especialmente los banquetes que permite el arte de la pesca de mar, según dicen. Algo extraño en nuestra sociedad, bombardeada por la oferta de la comida rápida y devota de los infartos con mayonesa y mostaza.

Al pasear por el Mercado Central o por la zona de los pequeños restaurantes de La Vega Chica, uno enfrenta una serie de invitaciones a almorzar por parte de los trabajadores de cada local, quienes acreditan su respectiva oferta como la más barata y de mejor calidad entre todas las concierías allí presentes. La competencia es feroz: tanto dentro como afuera. El más cotizado de los pescados fritos o pailas marinas los dicen tener cada uno de ellos. Llega a ser casi una sensación de acoso.

Mis favoritos son un par de locales por el fondo de una galería del mercado veguino chico, que tienen un pequeño segundo piso al que se accede por una estrecha escala a prueba de ebrios. Mesas de patas cojas con manteles de plástico, hallullas o marraquetas cortadas en rebanadas y el clásico e irresistible posillo con ají o pebre lo esperan a uno. Desde las ventanas se puede ver el paisaje apocalípticamente desordenado y sucio de las techumbres de más de medio siglo ya, bajo el gran galpón de La Vega Chica, y a la gente transitando como hormigas por abajo, con la velocidad inquieta que caracteriza el andar de nosotros los santiaguinos. Frente a mí, un ingenuo cuadro con un paisaje marino en colores fríos, sobre el muro, intenta convencerme de que estoy en los restaurantes de Valparaíso, Concón o de Tongoy, allí junto a las viejas caletas, y no en el histórico barrio de La Chimba, a más de 100 kilómetros del mar.

Las cocinerías empapan el aire con los olores sabrosos de platillos marinos, salvando el alma del devoto en cada Viernes Santo. No por nada la calidad de nuestros pescados y mariscos es reconocida como única en el mundo. Hacia los pasillos, se salpican en el ambiente frituras de reinetas, mariscales, chupes, pasteles de jaiba, jardines de mariscos o cadillos de congrios. También los perfuman esos cebiches que los cientos de visitantes diarios, trabajadores chilenos y peruanos, incluso ecuatorianos, devoran con un pan al lado ajenos a disputas sobre paternidades culinarias o controversias escolares.

El chiste típico por acá, entre los comensales, es que las cocineras irían a sacar los pescados y los mariscos desde las aguas del insalubre río, y no desde las terminales y pescaderías en las que los locatarios en realidad se plantan tempranísimo, en horas de la madrugada. Creo que, en el fondo, es una broma para poder explicarse lo barato de los precios, además del frescor de los productos. Ronda también la leyenda de los poderes afrodisíacos de todos estos productos, además de la consabida propiedad que se les atribuye como "reponedores" de la caña mala, tras las noches de farra. Con una competencia tan cerrada en estos barrios, los propietarios de estos pequeños restaurantes están obligados a garantizar la calidad de sus platillos, además de los precios populares.

Las cocinerías del Mercado Central nacieron hacia mediados en el siglo XIX, inicialmente como expendios de alimentos del viejo Mercado de Abastos para los propios trabajadores del sector, según comentan algunos locatarios. Cuando se refundó esta gran feria como el Mercado Central en los tiempos de Vicuña Mackenna, se mantuvieron sus concurridas cocinerías como parte de la oferta. Las de La Vega aparecen más tarde, por ahí por mediados del siglo siguiente, según recuerdan viejas cocineras de este sector, aunque sus frigoríficos fueron dispuestos con los Estatutos de 1911 y bien pueden haber influido en la creación de los pequeños restaurantes. Fue por decisión de la alcaldía hacia 1948, sin embargo, que se habilitaron las cocinerías de lo que conocemos ahora como Vega Chica en lo que había sido hasta entonces el abandonado doble galpón donde la Compañía del Ferrocarril Urbano había guardado por varios años los carros de tranvías. La abundancia de pescaderías, además, facilitó la popularización de productos marinos en ellos, característica de sus menús. Y así sigue siendo hasta nuestros días.

No osaría recomendar restaurantes ni cocinerías específicas del sector. Cada una, por sí misma, merecería un posteo propio, y probablemente les dedicaré paulatinamente algunos. Allí están al alcance de todo santiaguino, a poca distancia de nuestra propia Plaza de Armas y de los teatros de la recién pasada crisis económica que, sin embargo, aún mantiene a una inmensa fracción de nuestra población de espaldas a las bondades de los mercados de las riberas del Mapocho, donde hallar lo barato y lo fresco de las bondades del mar.

En tiempos de aprietos económicos, convendría mucho acordarse de estos lugares; no sólo en Semana Santa.

miércoles, 13 de abril de 2011

EL "WHISKY ANTÁRTICO": CUATRO NOTICIAS EN LA SECUENCIA DE UNA INCREIBLE HISTORIA

(Fuente imagen: diario "El Pingüino")
PRIMERA PARTE:
Buscan whisky perdido en la Antártica
(Portal Emol.cl del lunes 16 de noviembre de 2009)
Los cargamentos formaban parte de la expedición del británico Ernest Shackleton y desparecieron hace más de un siglo.
WELLINGTON, Nueva Zelanda.- Una empresa pidió a un grupo de expertos que taladre el hielo de la Antártida en busca de cargamentos perdidos de whisky que llevan un siglo entre las rocas heladas del continente que aloja el Polo Sur.
Los taladradores buscarán dos cargamentos de whisky McKinlay and Co. que llegaron a la Antártida como parte de la expedición del británico Ernest Shackleton, la cual fue abandonada en 1909.
Whyte & Mackay, la empresa dueña de McKinlay and Co., quiere recuperar el brebaje de más de 100 años de antigüedad para una serie de pruebas, tras las cuales se decidirá si sacará al mercado la bebida.
Los empleados de una asociación de conservación de la Antártida, en Nueva Zelanda, usarán un taladro especial para llegar hasta las cajas, congeladas bajo el hielo antártico ubicado debajo de la cabaña de la expedición Nimrod, cerca de Cape Royds.
Al Fastier, quien dirigirá la expedición en enero, dijo que las cajas fueron descubiertas en 2006 debajo de los restos de la cabaña de la antigua expedición. En aquel momento las cajas y botellas estaban demasiado incrustadas en el hielo como para poder sacarlas.
Los exploradores han acordado entregar algunas de las botellas, pero otras serán conservadas según la normativa de preservación acordada por un tratado de la región.
Fastier dijo que no se plantea probar el whisky. "Es mejor imaginarlo que probarlo", dijo. "De esa manera mantiene su misterio".
Richard Paterson, destilador de Whyte & Mackay, dijo que el whisky aún se podría beber y tener el mismo sabor que tendría hace 100 años. El experto dijo que si logra obtener una muestra, intentará imitar el antiguo escocés y volver a vender de nuevo la marca McKinlay de whisky.
"Realmente espero lograr tener un poco", dijo al diario London Telegraph. "Quedó ahí solo y abandonado. Debería regresar a Escocia, donde nació".
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SEGUNDA PARTE:
Logran abrir caja de whisky enterrada hace un siglo en la Antártica
(Diario "La Tercera" del 13/8/2010)
En la caja habían once botellas pertenecientes al explorador irlandés Ernest Shackleton.
Una caja de whisky escocés fue abierta hoy más de un siglo después de ser enterrada bajo el hielo de la Antártica, anunciaron las autoridades de Nueva Zelanda.
Varias semanas después de que se iniciara el proceso de descongelación en una habitación del Museo de Canterbury, en la ciudad de Christchurch, la caja reveló su contenido: once botellas de la marca McKinlay & Co pertenecientes al explorador irlandés Ernest Shackleton.
Las botellas estaban envueltas en papel y paja para protegerlas durante el viaje al continente helado que en 1907 emprendió Shackleton al frente de la expedición Nimrod.
Según los arqueólogos que manipularon las botellas, el whisky destilado en 1896 ó 1897 se encontraba todavía líquido y en excelente estado de conservación pese a los temperaturas de 30 grados centígrados bajo cero que soportó durante más de cien años.
El "tesoro" pertenece ahora a la Sociedad para la Conservación del Patrimonio Histórico de la Antártica de Nueva Zelanda, que extraerá muestras del alcohol antes de volver a depositar la caja en el mismo campo donde fueron encontradas en 2006, como obliga el tratado de preservación histórica firmado por los doce países que co-admnistran el continente helado.
Las muestras, obtenidas con una jeringuilla a través del tapón de corcho, serán entregadas a la destilería Whyte & Mackay, que distribuye la marca McKinlay e intentará analizar la composición para duplicar una mezcla cuya receta original ya no existe.
Entre 1907 y 1909, Shackleton fracasó en varios intentos por ser el primero en llegar al Polo Sur, y su expedición se quedó sin provisiones cuando se hallaba a 160 kilómetros del objetivo, que alcanzó en 1911 el noruego Roald Amundsen.
La odisea de Shackleton quedó en el olvido hasta 2006, cuando dos arqueólogos neozelandeses descubrieron las botellas de whisky atrapadas en el hielo debajo de una tienda de campaña en el antiguo campamento del explorador irlandés.
(Fuente imagen: "La Tercera")
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TERCERA PARTE:
La receta del whisky de la Antártida
(Portal Gastronomía & Cía., del 14 de enero de 2011)
A principios del año pasado nos hacíamos eco del descubrimiento de las botellas de whisky y coñac centenarias en el Polo Sur, un grupo de investigadores neozelandeses del programa Antártica Heritage Trust descubría tres cajas de botellas de whisky de la marca Mackinlay y un par de cajas de botellas de coñac de procedencia australiana, en una cabaña construida en 1907 por el explorador irlandés Ernest Shackleton. Ahora Nueva Zelanda va a enviar muestras del whisky a Escocia con el propósito de descubrir la receta del whisky de la Antártida, formulación que actualmente no existe, o al menos eso se asegura.
El análisis de las muestras determinará si realmente se trata de una nueva receta, la investigación será llevada a cabo por la misma destilería que elaboró el whisky, la destilería White & Mackay, marca favorita del mencionado explorador y que llevó consigo en su primer intento por alcanzar el Polo Sur. Recordemos que las bebidas se han conservado perfectamente a pesar de haber sufrido temperaturas de unos 30 grados bajo cero, para poder obtener las muestras y conocer la receta del whisky de la Antártida se utilizarán unas jeringuillas que atravesarán el corcho para extraer el preciado líquido.

Existe un tratado internacional que concluye que lo que hay en la Antártida es patrimonio de la Antártida, por lo que las botellas enviadas a la destilería deberán ser devueltas tras la extracción y permanecer en su emplazamiento original siempre y cuando no exista peligro de que puedan ser destruidas. Recordemos que ya existe un precedente, cuando se descubrió el cargamento, algunas botellas estaban rotas por la acción del hielo.
Cuando se realizó el descubrimiento, se planeó extraer las botellas de su ubicación y exponerlas al verano antártico (en ese momento no se sabía qué efectos podría tener un siglo de congelación y posterior descongelación) al parecer no ha tenido ninguna consecuencia. Como ya indicábamos en su momento, se decía que el descubrimiento era un regalo del cielo y que gracias a los análisis se podrán probar destilados centenarios de whisky a través de las nuevas producciones en bodega.
Tras obtener las muestras de whisky, las botellas serán nuevamente depositadas en las mismas cajas donde han permanecido más de cien años, un tesoro de gran valor del que se estima, según la publicación ABC, que cada botella podría alcanzar los 69.000 dólares (unos 51.500 euros). Ahora será cuestión de esperar a ver si en la destilería de Escocia White & Mackay pueden reproducir la misma receta y si es así, posiblemente se inicie una producción limitada con un precio que seguramente será elevado, pronto tendremos nuevas noticias al respecto.
Puedes conocer más detalles sobre el descubrimiento de las bebidas a través del comunicado que en su momento realizó Antártica Heritage Trust.
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CUARTA PARTE:
Venderán réplicas del whisky hallado tras un siglo enterrado en la Antártida
(Portal EFE América, 6 de abril de 2011)
Sídney (Australia), 6 abr (EFE).- Una empresa escocesa pondrá a la venta una edición limitada de las réplicas del whisky que permaneció enterrado un siglo en el campamento del explorador irlandés Ernest Shackleton en la Antártida, informaron hoy medios neozelandeses.
Una expedición de la Sociedad para la Conservación del Patrimonio Antártico de Nueva Zelanda encontró en 2006 una caja con once botellas de whisky de la marca Mackinlay, producido por la empresa escocesa Whyte and Mackay.
El crítico Dave Broom dijo a Radio New Zealand que la réplica, elaborada en base a una mezcla de varios whiskies, es excelente y se aproxima al sabor del original, que se cree que fue destilado en 1896 ó 1897.
Cada botella se venderá a unos 50.000 dólares neozelandeses (27.060 euros) y los beneficios se destinarán a la entidad neozelandesa que hizo el hallazgo.
Cuando fueron encontradas, las botellas estaban envueltas en papel y paja para protegerlas durante el viaje al continente helado que en 1907 emprendió Shackleton al frente de la expedición Nimrod.
Según los arqueólogos que manipularon las botellas, el whisky se encontraba todavía líquido y en excelente estado de conservación pese a los temperaturas de 30 grados centígrados bajo cero que soportó durante más de cien años.
Entre 1907 y 1909, Shackleton fracasó en varios intentos por ser el primero en llegar al Polo Sur, y su expedición se quedó sin provisiones cuando se hallaba a 160 kilómetros del objetivo, que alcanzó en 1911 el noruego Roald Amundsen.

"ARICA, SIEMPRE ARICA"... LA ELOCUENCIA DE UN HIMNO

Por muchos años fue una canción popular, cantada en veladas y fiestas por la ilustre comunidad ariqueña e incluso en otras regiones, pues la melodía y la letra son tan bellas que no fue difícil verla salir de la solemnidad protocolar para convertirse en una canción tradicional que rinde homenaje a la ciudad cabecera de Chile, allí a la sombra del mismo morro que elogia con sus versos.
El himno fue escrito por el compositor, periodista y poeta Pedro Ariel Olea, oriundo de Pucón y quien había sido autor ya antes el Himno de Iquique. Fue don Lautaro Ostornol, el entonces presidente del Centro Hijos de Arica, quien tuvo la idea de solicitar a Olea escribir la música y letra de una canción propia para la ciudad del morro. La petición le fue hecha por intermedio de Javier Rengifo y Enrique Soro.
Como aún había ciertas fricciones con la vecina república del Perú que habían sobrevivido al Tratado de 1929, se le pidió encarecidamente a Olea que la letra fuera patriótica pero no recriminadora ni ofensiva a los peruanos, condición que el autor cumplió respetuosamente. Dice desde entonces:
Es tu lema la paz. Es tu grito libertad Tierra señalada de inmortalidad 
Es tu morro imponente besado por el mar símbolo de gloria, patria y lealtad. 
En nuestro corazón hay un himno vibrante para ti. Clamor de multitud juramento de fe en el porvenir.
Tu noble pabellón con las glorias de junio se cubrió Arica, siempre Arica Siempre Arica hasta morir.
En nuestro corazón hay un himno vibrante para ti clamor de multitud juramento de fe en el porvenir
Tu noble pabellón con las glorias de junio se cubrió Arica, siempre Arica siempre Arica hasta morir
Arica siempre Arica siempre Arica hasta morir.
Arica siempre Arica siempre Arica hasta morir.
Juan Guillén Canales, en fotografía publicada por don Tomás Bradanovic (www.infoarica.loganmedia.com).

Versión orquestal con solista.
Versión de marcha (orfeón).
El himno fue presentado el 25 de marzo de 1955 y se lo aprobó casi de inmediato. Fue estrenado en horas de la noche del 7 de junio en la entrada del camino hacia el Morro de Arica, precisamente en el aniversario de su toma, ante la masiva asistencia comunidad nortina, sus instituciones y autoridades, con el orfeón, el coro y los integrantes del Regimiento Rancagua, bajo dirección del Coronel H. Sagüez.
Se dice que el público encontró tan bella y patriótica su canción, "Arica, siempre Arica", que apenas terminó de ser presentada, hubo un estallido de alegría y celebración emocionada, con grandes banderas chilenas desplegadas por los concurrentes. Incluso hoy día hay quienes insisten en el mito gestado entonces, de que Olea era ariqueño de origen, cuando la verdad es que sólo viajó a la ciudad nortina especialmente a conocerla,  impregnarse de su cultura e inspirarse ayudado por Ostornol para escribir la canción que se le había encargado. Fue pocos meses después de este estreno que recibió un reconocimiento oficial de la Municipalidad de Arica, como "Ciudadano Honorario".
La versión original fue grabada en la época para ser transmitida por las radios locales y producida en formato de disco, encargándose el proyecto al maestro Pedro Mesías y su orquesta, participando también otros destacados artistas de este trabajo. Volvió a ser grabada por la compañía Phillips en 1959, por el orfeón de Carabineros de Chile y con la voz del cantante Raúl Fabres, pero en las presentaciones públicas contaría con la magistral voz del periodista y cantante Juan Guillén Canales, quien volvió a grabar para Phillips unos 20 años después. Guillén Canales también dedico muchos años de su vida al servicio público y la política en favor de su amada ciudad de Arica, y siguió cantando oficialmente el himno en cada presentación del mismo hasta muy avanzada edad. Sólo la muerte, en abril de 2001, lo alejó de este noble y querido deber.
Existen muchas canciones populares chilenas haciendo reverencia a varias de nuestras ciudades, pero sin duda "Arica, siempre Arica" ha de ser una de las más hermosas y elocuentes.

martes, 12 de abril de 2011

FRAGMENTOS DE LA ÉPOCA DORADA DEL VIDEOJUEGO (Capítulo 1): "SPACE INVADERS"

Las fuentes no están de acuerdo sobre el año en que el mundo conoció al clásico "Space Invaders": declaran al videojuego nacido en 1977 y 1978, según la que se consulte. Probablemente, esta última fecha haya sido aquella en la que entró directa y definitivamente al mercado de los juegos de arcade después de pruebas y desarrollo en la industria de las entretenciones electrónicas.
Correspondiente al género espacial y de ciencia ficción, "Space Invaders" fue obra del ingeniero y programador japonés Toshihiro Nishikado, siendo su primer fabricante la famosa firma Taito Co., mientras que la Midway se encargó de lo propio en USA. A las consolas llegó por la vía de Atari y otras compañías sacaron algunas versiones lindantes en el pirateo.
Nishikado había diseñado esta joyita inspirándose en el casi igualmente popular videojuego "Breakout", pero en este caso se propuso darle más dinamismo y emoción... Ciertamente lo logró, superando de manera notoria los limitados estándares de aquella época.
"Space Invaders" fue, así, un superfenómeno de los videojuegos en su época, que pasó desde la popularización de las cabinas para juegos arcade a las consolas caseras a través de la mencionada Atari. Los jugadores más hábiles solían aferrarse una tarde completa en cada cabina y con sólo una ficha; los novatos, en cambio, recurrían a trucos como disparar a través de una de las bases-escudos bajo las cuales se deslizaba la nave-módulo de tiros y hacer un hoyo a "balas" a través de ella, para disparar desde esa seguridad, escondido bajo el refugio.
Obviamente, la espectacularidad de las portadas en los cartuchos de juego y las pinturas de las cabinas superaba ampliamente la calidad gráfica del juego ya encendido, pero poco importaba eso en la primera mitad de los locos años ochenta. Mirándolo desde ahora, sorprende que algo tan sencillo y simple, totalmente sometido a sus sólo dos dimensiones, haya sido protagonista de semejante revolución en la cultura pop internacional, todavía vigente en la iconografía asociada al diseño web recreativo y generacional.
A partir de los años 1978 y 1979, comenzaron a aparecer también algunas versiones "alternativas" del videogame, también distribuidas por Taito Co. y Midway. Esta siguiente generación de invasores espaciales respondía al superéxito del primer "Space Invaders" y la proliferación de las cabinas y mesas para juegos en plataforma comercial arcade.
Las compañías crearon estas versiones nuevas intentando ampliar su acogida en los mercados de los videojuegos durante todo el año siguiente al lanzamiento, apareciendo algunas con pantalla en posición horizontal y otras que intentaban resolver las severas limitaciones gráficas de la época agregándole ilustraciones espaciales al fondo de pantalla o bien filtros en el monitor, los que permitían ofrecer gamas limitadísimas de colores para los marcianos (suponiendo que venían de Marte).
Curiosamente, las cuatro principales versiones "alternativas" del juego (que aquí se presentan también) ya no tenían los característicos fuertes-escudos bajo los cuales se desplaza la nave en la primera línea del "Space Invaders", quizás para aumentar también la dificultad y el desafío para el jugador.
Se considera a "Space Invaders", de esta manera, el precursor de los juegos electrónicos de naves espaciales y ataques extraterrestres y ha sido uno de los hitos más importantes de toda la historia mundial de los juegos electrónicos.
Fuente Flash: http://jugarjuegos.onlinegratis.tv/juego-3865-invaders.html. Este emulador también tiene una versión especial 2001 del juego, diseñada por Jason Cirillo. 

miércoles, 6 de abril de 2011

BOLIVIA Y EL MAR DE LOS MITOS: LOS PROTOCOLOS DE 1895-1896 EN LA ESTRATEGIA ANTE LA HAYA

Fragmento del plano de 1793 de don Andrés Baleato, hecho a instancias del Virrey del Perú, y donde se observa al Desierto de Atacama como territorio de Chile. La posesión de Atacama fue la simiente de la disputa territorial Chile-Bolivia, la posterior Guerra del Pacífico y, por supuesto, la tensión diplomática que hasta ahora se sostiene.
La tentación autodestructiva de los mandatarios bolivianos por arrojar al mar (al mismo que aspiran) todas las negociaciones que se han tratado de llevar con Chile desde la Guerra del Pacífico en adelante, aparentemente acaba de cobrarse otra cuota con la reciente decisión del Presidente Evo Morales de desahuciar tácitamente las conversaciones que se veían sosteniendo desde el gobierno anterior para optar por una delirante apuesta internacional, alineándose con las influencias estratégicas del vecindario: por un lado, la seducción connatural de participar en las pretensiones de Perú sobre las aguas oceánicas de Arica, y por otro, con la toma de posiciones de los países atlánticos del eje izquierdista liderado por Venezuela.
Así pues, por legítimo que sea el nuevo lineamiento decidido por La Paz para su propio destino, el hecho probable es que ahora habrá de partir a la Corte Internacional de La Haya a exigir la tácita caducidad del Tratado de 1904 y la restauración del estatus territorial que ambos países tenían en la ambigüedad de los tratados anteriores que sólo sirvieron para ser simientes de perpetuidad a los efectos de la conflagración del salitre.
En un cálculo frío y racional, la determinación de Morales es diplomáticamente un disparate y un absurdo hasta para el más obtuso y menos versado de los hombres que conozcan las aguas de la diplomacia. No obstante, el afán de la Corte Internacional de Justicia por erigirse como la sala magna del mundo puede jugarles muy a favor, y lo sabemos.
Desde el país altiplánico todo parte de la obsesión y los laureles caudillistas que, desgraciadamente, le han metido en la cabeza dos asesores jurídicos altiplánicos cuyos nombres son casi desconocidos acá en Chile: los hermanos Víctor Hugo y Wilfredo Chávez Serrano, quienes venía insistiendo en su tesis a los distintos mandatarios bolivianos desde los tiempos del Presidente Carlos Mesa, sin que los tomara en serio. No son los primeros ni los últimos, pero parecen estar en el punto decisivo de lo que ha sucedido.
De ahí el espectacular giro de Morales con respecto a lo que habían sido sus declaraciones horas antes de anunciar la decisión de golpear las puertas del tribunal internacional, pues todo indica que cayó en la hipnosis de las cobras sólo en estos días de marzo recientemente pasados, cuando hizo público su plan y declaró haber sido engañado por el Chile en estos cinco años de negociación a “agenda abierta”. Posteriormente, avisó de agregar el tópico del río Silala a la misma cuestión.
Habría que tener una candidez extraterrestre para creer que La Haya se allanaría a anular un tratado limítrofe desatando una escalada de posibles reclamaciones internacionales solicitando lo mismo; pero el escenario que se ha procurado en este caso es el mismo que reinó en todo el siglo XX y sí tiene chance para el internacionalismo invasivo de estos estamentos. O sea, el discurso boliviano del encierro secular, de la virtual sofocación por la carencia de costas propias y, por sobre todo, acusar una negativa constante de parte de Chile a resolver el tema de una cesión de “salida al mar” a pesar de las veces que ha tratado el tema, eufemismo que, en realidad, debiese ser un “acceso al mar”. El líder cocalero se arrojó de lleno a esta nueva-vieja retórica, en sólo cosa de un amanecer a otro.
Así pues, se describe un estado de enclaustramiento en la que se señala a Chile no sólo como el responsable originario sino que, además, el decidido a mantener y hacer perdurar semejante encierro por la vía de la negativa a negociar y del incumplimiento de acuerdos con esa inclinación o posibilidad. “Quieren hacer perder otros 132 años más”, ha dicho Morales en una de sus varias declaraciones histriónicas y altisonantes, dadas como metralleta en los escasos días transcurridos desde que anunció su marcha hacia La Haya.
Al mismo tiempo, el mandatario ordenó a su equipo de militares y estrategas revisar todos los tratados limítrofes con Chile para ver si queda por ahí algo que estrujarle al tubo dentífrico. “Yo no soy experto, ni historiador, pero la necesidad nos obliga a revisar documentos desde la invasión europea, por eso sería un buen aporte para el pueblo boliviano”, dijo también con vehemencia.
Por su parte, su nuevo diablillo en el hombro, don Víctor Hugo Chávez, agregó de su cosecha a otro medio boliviano:
“…debemos lamentar que Chile, como antes y ahora, quiere ignorar el diferendo que tiene con nosotros, quiere hacer ver a la comunidad internacional que no existe problema alguno, pero que ellos, en un espíritu de generosidad, quieren ayudar a nuestro país, cuando en realidad nos despojaron de territorio y acceso al mar”.
Empero, contraria a la verdad boliviana están los hechos: sus interpretaciones serán discutibles, quizás, pero son hechos únicos y sólidos; por lo tanto, también incómodos y molestos, de modo que sólo el negacionismo diplomático puede zafarles de su presencia en la construcción de un escenario jurídicamente favorable, tal como aquí sucede.
Y estos hechos señalan que las negociaciones para la mentada “salida al mar” se han producido entre Chile y Bolivia en al menos cinco oportunidades:
  1. Los Protocolos cesión territorial de 1895-1896.
  2. Las negociaciones de un corredor al mar entre 1948-1950.
  3. Los famosos Acuerdos de Charaña de 1975 a 1977.
  4. Las conversaciones de Montevideo de 1985.
  5. Las negociaciones “gas-por mar” del año 2000 que casi establecieron un comodato gasífero para ese país en territorio costero chileno.
O debiésemos decir que serían casi seis oportunidades, más bien, si Morales hubiese permitido que avanzara sólo un poco más la que actualmente se sostenía y que ahora anda por el limbo.
Pero como en todas las ocasiones anteriores, fue La Paz la que les puso abrupto final o al menos aseguró la frustración de la misma. Así como suena: lo más sorprendente de todo es que ha sido la propia Bolivia la que ha hecho fracasar todas estas negociaciones, ora por conflictos políticos internos, ora por la eterna rivalidad entre “practicistas” y “reivindicacionistas”, ora por acercamientos estratégicos con Perú. Que a Chile le haya convenido estratégicamente este retiro, a la larga y en todos los casos, es otro cuento.
De hecho, tan errada está la estrategia ideada (aunque Morales aún no admita la mano detrás de estas decisiones y de parte de la línea que finalmente, llevará a La Haya), que en la misma queda confirmada la existencia de estos anteriores intentos por resolver las aspiraciones marítimas de Bolivia y cómo ha sido su país el que las descartó.
La parte basada en esta ingenua estrategia de los Chávez y del Vicepresidente Álvaro García Linera (verdadera voluntad del Poder Ejecutivo de Bolivia, según muchas opiniones), por ejemplo, parece realmente impresentable, por lo que no es de extrañarse que evolucione a otro enfoque de aquí a algún tiempo más, como la de sostener un compromiso pendiente de Chile por darle mar a Bolivia pero a partir de los intentos de acuerdo posteriores, probablemente enfatizando aquellos en territorio ajeno al Tratado de 1904 (los ex territorios peruanos).
Logotipo del grupo GAC-Pumas de la Fuerza Aérea de Bolivia.
Vamos viendo…
El primer intento de negociación entre ambos países a propósito de este tema, viene a tener lugar con el Presidente Jorge Montt y el Canciller Luis Barros Borgoño, cuando se firman con el plenipotenciario boliviano Heriberto Gutiérrez, el 18 de mayo de 1895, tres acuerdos o convenios protocolares: uno de paz, otro de comercio y el tercero de transferencia de territorios de Arica y/o Tacna, que a la sazón se encontraban bajo soberanía chilena tras el Tratado de Ancón con Perú. Esto es un tema de vital importancia para el punto central de argumentación propuesto para la potencial aventura boliviana ante La Haya, como veremos, en su trabajo anunciado ya desde el año 2001 (vuelto a presentar en 2004 y ahora en 2011, al fin con efectos) y que circula por allí en formatos digitales.
En el mencionado protocolo, Bolivia reconocía la soberanía absoluta de Chile desde el Loa hacia el Sur (sobre los territorios atacameños que antes se habían disputado) y devolvía la atención del Altiplano sobre esos puertos otrora peruanos, pero que siempre habían sido de su interés incluso en tiempos coloniales, cuando se le concedieron ciertas facilidades de uso aunque sin jurisdicción sobre Arica.
Ahora bien, el problema estaba sujeto a la solución de las controversias con Perú, país que seguía reclamando ambos territorios como propios y cuya situación debía ser soluciona por un plebiscito de los habitantes, de acuerdo a la paz de Ancón. Una vez superado teóricamente este escollo, el acuerdo contemplaba la cesión territorial a Bolivia entre caleta Vítor y Camarones, a cambio de lo cual La Paz indemnizaría la entrega con 5 millones de pesos en plata.
Aunque los historiadores bolivianos culpan casi en perfecto coro gregoriano a Chile del fracaso de esta negociación, existe un antecedente histórico que pone de manifiesto desde dónde se gestaría su defunción, cuando los representantes de Perú y Argentina fueron puestos en conocimiento de la existencia de ellos gracias parlamentarios bolivianos contrarios a dicha gestión, violando la confidencialidad de los acuerdos. La prueba de ello es que el gobierno de Buenos Aires envió raudamente a Bolivia, el 6 de agosto, al controvertido agente diplomático Dardo Rocha y Arana, amigo y ex colaborador del General Julio Roca y ambicioso aspirante frustrado a sucederlo en el cargo presidencial.
Rocha llegó al Altiplano especialmente instruido de informar a su ministerio del desarrollo de estas negociaciones e intentar intervenir en favor de desahuciar el acuerdo, ya que Argentina tenía particular interés en las controversias del Pacífico y cómo estas afectarían sus aspiraciones sobre la Puna de Atacama, otro territorio que también estaba en disputa con Chile. Por otro lado, como los gobiernos bolivianos de los presidentes Mariano Baptista y Severo Fernández Alonso fueron víctimas de una radical impopularidad, sus enemigos políticos no cejaron en atacarlos haciendo pública la negociación de Tacna y Arica, reclamando de regreso los territorios “cautivos” de Antofagasta y sin perder un día en torpedear los acuerdos.
En este clima hostil, el representante chileno Juan Gonzalo Matta intentó salvar los tres acuerdos de mayo firmando un nuevo protocolo en La Paz, con fecha 9 de diciembre, donde se los presentaba como un todo indivisible y sin la posibilidad de ser aprobados por separado o modificados. Ante este nuevo panorama que ponía en peligro sus propósitos, Rocha no tuvo escrúpulos en correr a persuadir a los opositores apenas entró el protocolo a la Asamblea del Altiplano, violando los mínimos preceptos de prudencia diplomática y de no intervención en asuntos extranjeros. Sin embargo, la tentación de los asambleístas por Tacna y Arica fue mayor y se lo aprobó con gran mayoría ante la desazón suya y de los políticos bolivianos más duros.
Iba viento en popa el destino del acuerdo que habría sacado a Bolivia del encierro geográfico que hasta hoy nos reprocha, cuando sucedió lo impensado, justo en los meses en que correspondió la suscripción de un protocolo adicional aclaratorio del 30 de abril de 1896, donde Chile reafirmaba su compromiso a cumplir con la cesión territorial, pero con la condición de que Bolivia ratificara los Protocolos de Crédito y Aclaratorio, ambos, algo de vital importancia para comprender el desenlace de esta negociación.
Como Lima ya estaba al tanto de estas conversaciones, el Presidente del Perú don Nicolás de Piérola y su Canciller Ortiz de Zeballos comprensiblemente saltaron como heridos por el rayo al ver peligrar sus expectativas de recuperación de Tacna y Arica, por lo que ordenaron con urgencia a su representante en Chile, Melitón Porras, presentarse en la Cancillería de Chile el 10 de julio para asegurar que Perú jamás aceptaría ceder esos territorios a Bolivia, aunque estuviesen bajo dominio chileno. La bravata no fue suficiente, sin embargo, y las esperanzas chilenas de salvar el protocolo continuaron al frente.
En tanto, sin embargo, agentes peruanos en Bolivia lograron hacerse de documentación secreta que lograron obtener directamente desde la Asamblea y la hicieron pública, provocando un estallido de iras populares hábilmente conducidas por los opositores, como queda testimoniado también en la prensa paceña de la época.
El ambiente rancio y nacionalista logró volcar la situación de mayorías y minorías del año anterior, y el revanchismo cundió como el fuego en el pasto seco. Para peor, el día 13 de agosto murió asesinado en la Plaza de Armas de Sucre el plenipotenciario chileno Matta, aparentemente víctima de un crimen pasional, aunque su verdugo, José Cuellar, jamás fue castigado pues se le hizo pasar por demente.
Finalmente, triunfando el clima opositor y antichileno dirigido por los exaltados, la Asamblea cedió a la presión del ala contumaz y, tras extenuantes sesiones de debate y discusiones, declaraba con inusitada prepotencia el 7 de noviembre, que Bolivia se reservaba el derecho “de calificar si el puerto o zona que pudiese ofrecer Chile en cualesquiera de los eventos previstos como subsidiarios de Arica, reunía o no las condiciones establecidas en los pactos”.
Es decir, La Paz elegiría a dedo el puerto de su gusto para ser cedido por Chile para no perturbar los entendibles deseos peruanos de recuperación de Arica.
Y más aún: como correspondía la siguiente palabra legislativa a Chile, la aprobación del acuerdo y la entrada en vigencia del mismo quedaban condicionadas sólo a si el Congreso de Santiago lo ratificaba con esta ladina observación adicional, sin otra alternativa. Esto es tan obvio que ha sido reconocido tantos años más tarde por el propio encargado de la página editorial del diario “La Razón” de La Paz, en una fuerte crítica a la estrategia de los Chávez publicada el 3 de abril pasado, que acabamos de encontrar haciendo algunas consultas en la prensa para este mismo artículo.
Evidentemente, la voltereta de carnero dada en aquel entonces sobre la intención del acuerdo original por parte de Bolivia, pretendía descartar Tacna y Arica para no dañar las pretensiones recuperacionistas del Perú sobre esos territorios, y además complacía el deseo de los grupos “reinvindicacionistas” altiplánicos con los ojos puestos sobre Antofagasta y/o Mejillones, las “cautivas”, por mucho que los historiadores bolivianos y sus simpatizantes incluso acá en Chile traten de minimizar este acto para reducirlo de la verdadera dimensión que ocupa, como causal del aborto a los protocolos de 1895 y 1896.
Así, sin más remedio que el desahucio de las negociaciones, La Moneda dejó atrás el proyecto de acuerdo, por lo que jamás fue aprobado en suelo chileno. De ahí en adelante, todo se dirigió al Tratado de 1904 que, si bien acercó a Bolivia como nunca antes a las costas del Pacífico gracias a las facilidades procuradas para usar los puertos chilenos, no complacía sus aspiraciones nacionalistas de costas propias, como sí lo habrían hecho las trasferencias territoriales planificadas antes en los protocolos.
Pasado ya más de un siglo, los hermanos Chávez están convencidos de haber descubierto un punto de partida para el eventual reclamo boliviano ante La Haya, a partir del fracaso de esta negociación de fines del siglo XIX. Junto con desconocer que la misma fue abandonada por la audacia y temeridad de La Paz, prefiriendo la idea que dicta el dogma esencial de la historiografía diplomática del país altiplánico y que responsabiliza a Chile por no darles aprobación, los nuevos asesores indirectos o putativos del Presidente Morales han propuesto como uno de los pilares de su llamado al tribunal internacional, el hecho de que el Protocolo del 18 de mayo de 1895 nunca fue cumplido por Santiago.
Es decir, Chile se comprometió a entregar salida al mar en Tacna y/o Arica y nunca lo hizo, así que merece ser llevado de una oreja hasta la corte de arbitrajes para que cumpla con su deuda.
La estrategia de La Paz, en este sentido, será proponer a Chile como el país que incumplió los convenios y condujo por la fuerza al Tratado de 1904 que, por ironía pragmática, Bolivia pretende mantener vigente por un lado (el de las facilidades de uso de puertos, por eso nos acusa de no estarlo cumpliendo cabalmente) y por otro pretende revisar para poder acceder a costas propias y soberanas no contempladas en el mismo (pero sí en el Protocolo de 1895, como hemos visto).
Tan frágil es este plan, fraguado por los hermanos en su folleto titulado “Proyecto de demanda marítima boliviana” donde se lo sintetiza y presenta, que sus propios gestores han intentado darle un poco más de cuerpo anticipando uno de los refuerzos que permitirían a Bolivia aparecer ante el tribunal alegando que Chile es la parte incumplidora: por surrealista que suene, los Chávez esgrimen como demostración empírica de su tesis el ejemplo del Tratado de Paucarpata del 17 de noviembre 1837, cual prueba del incumplimiento histórico chileno (ver periódico paceño “Cambio”, del 3 de abril de 2011).
En otras palabras, se presentará un intento de acuerdo firmado entre el Protector Santa Cruz y el Almirante Blanco Encalada, sin atribuciones para tal acto y con el único propósito de evitar llevar a las manos a ambos ejércitos, que además nunca fue aprobado, no sólo siendo anulado instantáneamente cuando llegó a Chile, sino que le valió un bullado juicio militar al uniformado del que salió limpio sólo por sus fuertes influencias dentro de los cuarteles y la política, con la sentencia publicada con el título “Defensa del Jeneral Blanco, dictamen fiscal y sentencia de la corte marcial que confirma la absolución pronunciada por el Consejo de Guerra de oficiales jenerales sobre los cargos que se hacían a dicho jeneral por su conducta en la campaña del Perú”, de 1838.
Así pues, Bolivia parte a presentarse a La Haya con un pie cortado y hemorrágico: con la fotocopia de un protocolo que fue anulado por los otros dos siguientes del 9 de diciembre de 1895 y del 30 de mayo de 1896, por cuanto ambos establecían al anterior una carga modal de cumplimiento y vigencia como compromiso, que era precisamente la condición de ser aprobado en su conjunto por la Asamblea de Bolivia y en los términos ya propuestos, cosa que ya hemos visto no sucedió, por decisión del propio país vecino que prefirió alterar los términos de la cesión territorial y tomarse la libertad de escoger a su acomodo un sitio en el litoral. No será de sorprender si modifica sobre la marcha su postura argumental y quizás hasta su estrategia general.
Al parecer, los "asesores" no han caído en cuenta de que estos dos convenios posteriores están directamente relacionados con la validez del anterior de cesión territorial, por lo que si acaso se está en otro juego negacionista, llevarlo así como se lee al tribunal sólo expondrá a Bolivia a verse como la misma parte incumplidora que pretende ser imputada a Chile, además de demostrar la legitimidad de las negociaciones posteriores que arribaron en el vilipendiado y despreciado Tratado de 1904, lejos de haber sido firmado con el corvo al cuello, como sostiene sempiternamente el discurso oficial paceño.
De paso, además, bastaría un par de minutos para que la representación chilena demuestre, en base al mismo argumento expuesto por los juristas bolivianos, que el Protocolo de 1895 que se alega “incumplido”, en realidad quedó totalmente anulado y descartado el mismo día 7 de noviembre de 1896 en que la propia Bolivia le dio el golpe de muerte con su cambio esencial sobre el mismo, descartándose así toda supuesta vigencia que hubiese tenido ya al momento en que debía ser ratificado por Chile, cosa que tampoco sucedió, por lo mismo. En otras palabras, no hay NADA pendiente de cumplir al respecto.
Parece un hecho ya cómo evaluarán este bochornoso tránsito diplomático los historiadores bolivianos del futuro, cuando hablen de “negociaciones llevadas adelante con los gobiernos de Bachelet y Piñera”, que parecieron promisorias pero que “debieron ser descartadas por el Presidente Morales” ante la actitud de desidia y la presión chilena “por hacerlos fracasar engañando a Bolivia”. Total, el papel, la internet y hasta los libros de historia que más academicismo presuman, finalmente aguantan de todo...
Y ojo, porque es de sospechar que también lo puede hacer La Haya, así que no hay garantías en esto.

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