sábado, 29 de septiembre de 2012

LA MISTERIOSA VIRTUD DE PODER HABLAR CON LOS ANIMALES

Postal religiosa germana de San Francisco de Asís.
Podríamos llamar zoolingüismo a una extraña capacidad que ha sido adjudicada a varios personajes en la leyenda y en la historia de la humanidad, algunos muy terrenales pero otros muy cercanos a la divinidad. Se trataría del talento para poder hablar con los animales, que aparece reportado en distintas épocas y en gran cantidad de culturas, aunque parece existir sólo un elemento en común entre quienes han disfrutado de tan exclusivo don: el misticismo, el ascetismo y en algunos casos el esoterismo como estilo de vida, aún cuando pueda tratarse de ejemplos virtualmente polémicos con relación a la identidad del personaje. No debe confundirse esta propiedad con la más científica disciplina de la zoosemiótica, relacionada con los modelos de comunicación por señales entre los propios animales.
¿A qué se refiere este talento ligado a pactos profundos con la espiritualidad? ¿Habrá algún simbolismo o alegoría totémica en la relación hombre-animal que se les adjudica, especialmente por la capacidad de comunicarse con las bestias? Muchos magos y hechiceros de culturas ancestrales asumían simbólicamente ser un animal específico en estados de trance o meditación profunda, bajo influjo de determinadas sustancias alucinógenas, diciendo poder "dialogar" con los demás ejemplares de su transitoria especie. Recordemos también que hay un impulso casi natural de los seres humanos a hablarle a sus mascotas, incluso a sabiendas que ellas no nos entenderán. ¿De dónde proviene esta inclinación? ¿Emanará de alguna esperanza por tener uno de los dones más grandes y hermosos concebibles en la imaginación, o acaso de la sincera aspiración a cortar esa insalvable brecha lingüística entre el hombre y el resto de los seres de la creación?
Quizás el atributo de poder comunicarse con las bestias sea sólo una representación de niveles superiores de espiritualidad o de la superconciencia humana. En la mitología literaria creada por J. R. R. Tolkien, por ejemplo, los magos Gandalf y especialmente su amigo Radagast hacen ostentación de estos talentos. En el mundo de los superhéroes y los supervillanos de las páginas de cómics, muchos personajes también son capaces de invocar perros, gatos, criaturas acuáticas, murciélagos, aves, arañas, etc. Para qué hablar el argumento de la comedia "Dr. Dolittle".
La creencia en el lenguaje animal puede aparecer sugerida, además, en tradiciones herméticas como el catarismo, el gnosticismo y los rosacruces. A muchos personajes míticos le han sido señalados estos pretendidos poderes: Gilgamesh y Noé, por ejemplo, podrían haber tenido tales niveles de entendimiento sobrenatural con la fauna. Algunos hasta predicaban y se hacían obedecer por los animales, como San Antonio de Padua y Santa Rosa de Lima, la que llegaba a hablar incluso con los insectos, según se recuerda. Para algunas leyendas contemporáneas, además, cabían en esta categoría figuras vegetarianas como Leonardo de Vinci, Mahatma Gandhi y hasta Adolf Hitler, cuya alergia a la cacería derivarían de supuestos poderes para comunicarse con animales o atraerlos a su cercanía, según se rumoreó en alguna época. San Roque, por su parte, llegó a ser el Santo Patrono de los perros, mientras que San Columbano de Lexieuil es acompañado por ardillas que juegan entre sus ropas y que alimenta con las sobras del comedor. Lo mismo sucede con San Columbano Abad, que podía pasar su mano por el lomo de las aves sin que éstas le temieran. Acá, entre los pueblos más australes de América, las machis de la cultura mapuche decían poder hablar con las bestias, al igual que los extintos magos kho'on, de los onas de la Tierra del Fuego. Los huasos todavía hablan de brujas capaces de enviar pájaros o perros como emisarios y espías, en algunos campos chilenos.
No siempre queda claro cómo se daría esta supuesta comunicación que algunos llaman el animaltalk, sin embargo. Mientras algunos ejemplos parecen ser de hombres que se hacen entender con la propia lengua humana ante el animal, otros se valen más bien de talentos que hoy podríamos catalogar de "paranormales". Más aún, la escritora norteamericana Penelope Smith asegura poder comunicarse telepáticamente con las mascotas y fundó un método de aprendizaje para alcanzar un grado que denomina animal communication specialist. Otra mujer llamada Carol Schultz, ya en un rol más propio de un médium, asegura que puede comunicarse con animales vivos o muertos usando la misma técnica. Algo parecido asevera la autora española Laila del Monte, autora de otro famoso libro sobre el tema.
En el Oriente, esta virtud también era conocida y adjudicada por el legendario a importantes personajes de la tradición espiritual. Uno de los más famosos es Sri Krishna, el dios azul que ofrece muchos paralelismos con la figura de Cristo y que se señala como octava encarnación o avatara de Vishnú entre los hombres. Krishna viajaba por la Tierra siempre acompañado por los animales, especialmente de una vaca blanca, influyendo mucho en el radical vegetarianismo que impera en la India hasta nuestros días y que es fomentado por escrituras sagradas como Los Vedas. Por su parte, Siddhartha Gautamá o Buda también podía hablar con los animales de los bosques y algunos hasta lo escoltaban en la meditación. Una leyenda china cuenta que, un día, Buda invitó a estos animales a pasar la noche de Año Nuevo con él, pero sólo llegaron doce de ellos, a los que regaló en agradecimiento un año para cada uno, dando origen al zodiaco (zoo-diaco) de la astrología oriental, que parece estar basado en el dominio de Júpiter, planeta que demora 12 años terrestres en dar la vuelta al Sol, precisamente. Recuérdese que, en muchas tradiciones, Buda es la novena encarnación de Vishnú, por lo que también estaría en la línea de avataras de la deidad. Vishnú, de hecho, encarnó sus primeras cuatro visitas al mundo terrenal en animales: pez, tortuga, jabalí y león, lo que es interpretado como apariciones anteriores al origen del hombre.
Por ahí se cuenta que, según el antiguo folklore popular de Medio Oriente, otro favorecido con el don del zoolingüismo pudo haber sido el propio Mahoma, y de esta sensibilidad quizás derivaría el que también se haya vuelto vegetariano. Aunque el Corán no predica específicamente este estilo de vida, el profeta sí exigió dar muerte rápida y compasiva a los animales de corral usados como alimento, antecedente que lo pone entre los precursores de los derechos animales. Su preocupación por ellos está descrita en los hadices (tradiciones) y la sunnah (segunda ley, tras el Corán). De hecho, Mahoma condenó el maltrato y la violencia contra ellos... "¿Pretendes infligir la muerte al animal dos veces: la primera afilando el cuchillo al alcance de su vista y la otra degollándolo?", dijo con una comprensión insólita y revolucionaria para su época. Una leyenda mora y otomana hablaba, además, que Mahoma tenía especial predilección por los gatos y podía establecer comunicación con estas mascotas suyas, siendo por voluntad del profeta que estos pueden aterrizar sanos y salvos en cuatro patas cuando caen.
Ya vimos que el cristianismo también ha aportado casos interesantes, pues entre los hombres santos de occidente tenemos varios cuyo talento de animaltalk es considerado ejemplo de dones místicos. No cabe duda que el más famoso de todos fue San Francisco de Asís, Santo Patrono del Reino Animal y que siempre es representado rodeado por los animales del bosque y aves volando a su alrededor. Su capacidad de hablar con las bestias le permitió no sólo llamarlos para bendecirlos y acompañarlos, sino también para convencer a un peligroso lobo salvaje que había asechado a la ciudad de Gubbio, en el siglo XIII, de vivir en paz con sus aterrorizados habitantes y detener los ataques. Algo parecido han hecho otros religiosos, como el Beato Luis de Turingia con un feroz león suelto y San Maudez al desalojar a las serpientes de una isla. San Francisco también fue el precursor de la imagen del pesebre navideño y su tradicional uso, al que se agregó muchas imágenes de animales de corral que coinciden con lo que algunos señalan como signos atrológicos alegorizados en dichas figuras: Capricornio (cabra), Tauro (vaca), Sagitario (caballo) y Aries (oveja). Su conexión simbólica con el mundo de la fauna es, por lo tanto, muy profunda.
Por estos lados del mundo también tenemos casos interesantes de hombres prodigiosos de la fe capaces de hacerse entender entre las demás criaturas. Uno de ellos es el dominico San Martín de Porres, el famoso santo negro del Perú que, en el siglo XVII, dedicaba gran parte de sus energías no sólo a alimentar a los desvalidos, sino también a los animales abandonados e incluso a las alimañas consideradas plagas. Hasta dio asistencia a algunas criaturas heridas dentro del propio convento. En una ocasión, el llamado "santo con escoba" salvó a un montón de ratones y ratas que estaban causando pavor y grandes daños dentro del claustro, al avisarle a una de ellas de que iban a ser exterminadas y ordenarle poner en alerta a las demás. Las ratas escaparon en masa hacia un lugar al fondo de uno de los jardines, donde el religioso se comprometió a alimentarlas y darles agua a cambio de que no volvieran al interior de convento.
Chile tampoco está fuera de esta nómina de países con casos históricos de religiosos zoolingües: también desde el siglo XVII, proviene el recuerdo del extraordinario sacerdote de origen vizcaíno Fray Pedro de Bardeci, milagroso residente de la Recoleta Franciscana y actualmente con sus trámites de beatificación-canonización en suspenso, luego de problemas inesperados que dificultaron consumar un proceso que estuvo a punto de llegar a buen puerto en el siglo XIX. Entre innumerables ejemplos de talentos sobrenaturales que se adjudican, aparentemente Bardeci era capaz de hablar con todas estas criaturas, como los perros abandonados que alimentaba diariamente en las puertas de la Recoleta. En una ocasión, se arrancó desde unos establos un toro bravo que llegó suelto y en loca carrera hasta el barrio riberano, causando pánico entre los transeúntes y tratando de atacar a la gente. Arriesgando su vida, Bardeci se puso a su lado y justo cuando el toro se disponía a embestirlo, el animal cayó súbitamente de rodillas y comenzó a lamer la manga de su hábito, como si lo besara, ante el asombro de todos, mientras el sacerdote lo conminaba a volverse dócil. Sólo así pudo ser amarrado otra vez y devuelto a los corrales.
De cuando en cuando, la bella leyenda de los hombres capaces de hablar con animales vuelve a verse reforzada en el imaginario colectivo por alguna noticia de niños, sabios o "santones" que se declaran capaces de dialogar o encantar otras criaturas del gran bestiario de la Tierra. Pero por ahora, más que un mito, el zoolingüismo quizás siga siendo sólo una maravillosa ensoñación sobre poderes de los que no pocos quisieran disfrutar.

lunes, 24 de septiembre de 2012

CÓMO CONOCER LOS PAISAJES Y GENTE DE CHILE SÓLO TOMANDO EL METRO

Coordenadas: 33°26'34.50"S 70°38'42.35"W (Estación Santa Lucía)
Lo primero que hice al año pasado al regresar de mi temporada invernal siempre fuera de la capital, fue comentar la exposición que la DIBAM monta en sus vitrinas  de la Estación Meto Santa Lucía, encargada a mi estimado amigo el periodista cultural y verdadero gentleman Víctor Mandujano. En aquella ocasión se trataba de la muestra fotográfica sobre el trabajo de Alfredo Molina La Hitte, el retratador de la bohemia y la revista chilena, a la que siguió otra notable exposición relacionada con las vacaciones "de nuestros abuelos", en la misma vitrina.
Ahora, que estoy de regreso en un Santiago tibio tirando para frío tras meses a Sol intenso y aridez casi absoluta, me corresponde destacar una nueva exposición que se realiza en estos mismos momentos y en estas mismas galerías en el andén Sur de la estación del metro: "Paisajes y gente de Chile", con  26 hermosas imágenes históricas seleccionadas sintetizando un recorrido por la diversidad étnica y geográfica de Chile... Puñete en la guata para los dogmáticos que siguen pregonando la idea chata de que somos un país plano, sin variedad y sin razones para  inflar el pecho: huasos, rotos, mapuches, niños, ancianos, obreros industriales, trabajadores del campo, paisajes agrestes, paisajes urbanos, etc.
Cabe señalar que las fotografías elegidas pertenecen a conocidos maestros de la lente, como Antonio Quintana, Jorge Opazo, Domingo Ulloa, Jack Ceitelis, Luis Ladrón de Guevara e Ignacio Hochhäusler, además de varias otras cuya autoría se desconoce.
"Mar de ovejas", anónimo.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
Escuela nocturna para obreros en Matucana 49-a, anónimo, C. 1915.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
"El hombre de la pala", Antonio Quintana, 1959.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
 "Niños jugando", Antonio Quintana, c. 1960.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
Horno para producción de Cerámica, Lota, Ignacio Hochhäusler, 1950.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
 Angelmó, Domingo Ulloa Retamal, C. 1959.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
 Ambulancia de la Cruz Roja de Punta Arenas y sus voluntarios, anónimo, c. 1920
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
Parte importante de la muestra está inspirada y contextualizada, además, en este interesante texto del Premio Nacional de Literatura Mariano Latorre (1886-1955), en su crónica "Chile país de rincones" (Santiago, 1944):
"Se caracteriza Chile por la diversidad de sus climas y por el enredo tectónico de su geología.
Altas cordilleras que dominan el paisaje y le dan su fisonomía; un alongado valle, verde camarada de las cumbres blancas; un encadenamiento de lomas que mueren en la costa y donde las mareas moldearon, en el transcurso de los siglos, bahías y estuarios; desiertos que se beben los ríos andinos, valles risueños engastados en ásperos cerros, ríos que se precipitan sonoramente a luchar con las olas del Pacífico, cerros que al hundirse en el mar se convierten en islas asombrosamente fértiles; pero, ante todo, cordillera, valle y costa cortados por rincones feraces que bordean el trópico y se acercan, en el sur, a las nieves polares.
Se unen así, a través de una ruta zigzagueante, las llamas del norte con los corderos de Magallanes, los mangos y granadas con las manzanas del sur, las uvas del centro con las fresas de las selvas, el salitre y el guano con el carbón de Arauco y los cóndores de los Andes rozan sus alas con las de las gaviotas y alcatraces del litoral.
Pluralidad de rincones y pluralidad de almas en cada rincón.
La multiplicidad es el carácter del paisaje chileno. Y múltiple es también, la psicología de su poblador, pero paisajes y hombres son unos en su pluralidad.

Se advierten, sin embargo, desde la Colonia en el chileno, dos características contrarias, separadas casi siempre en tipos diferentes, pero a veces, coincidiendo en el mismo individuo y que explican reacciones personales y colectivas del hombre de Chile.
Una está enraizada en la tierra y es conservadora, la otra es indeterminada y casi siempre anárquica. La primera predomina en el huaso; la segunda en el roto.
(...) Santiago unificó artificialmente a Chile. Como si el norte, el centro y el sur fuesen iguales, trató de nivelarlos por medio de una política uniformadora. Y, en realidad, el huaso económico, y el roto dilapidador son personajes centrales del drama social de Chile.
Enemigo de reformas, el huaso; revolucionario, el roto. Obstinado y creyente el primero, ateo e irrespetuoso el segundo. La derecha y la izquierda de Chile los encuentran en sus filas antagónicas.

Entre ambos, acomodaticia y cauta, vegeta una clase media que busca en vano su posición en la vida chilena.
(...) Aristocracia colonial, nuevos ricos, nuevos pobres y pueblo conviven sin penetrarse ni menos comprenderse. Sus barrios repiten las ciudades coloniales del valle central, se amontonan chalets de todos los estilos donde estaban antiguas chacras, y las casuchas y ranchos de primitiva estructura subsisten en los suburbios.

Sin proponérselo, pero con aguda comprensión de la tarea que corresponde al artista nato, los escritores chilenos han pintado el medio en que nacieron, en el que transcurrió su juventud o en el que el azar les destinó, realizando quizá por intuición, el agudo consejo de Tolstoi a los novelistas rusos de su tiempo: “Describe bien tu aldea y serás universal”."
La exposición, de la que he preferido sólo reproducir algunas pocas imágenes, sigue en exhibición y seguramente lo estará por algún buen tiempo más, así que no olviden visitarla en la Estación Metro Santa Lucía durante estos días... A ver si les ayuda también a planificar desde ya sus vacaciones de verano.
 Paseo Ahumada 39, anónimo, c. 1929-1930
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
Baño de ovejas en estancia de Magallanes, anónimo, c. 1920
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
 Lanchas en el río, Jorge Opazo
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
Llegada a La Unión, Provincia de Valdivia, Domingo Ulloa Retamal, 1960.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
 Anónimo,  zapatero remendón.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
Niño y ángeles, anónimo, c. 1930.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)
Pulpería, anónimo, c. 1925.
(Exposición DIBAM "Paisajes y Gente de Chile" 2012)

UN DETALLE SOBRE EL ESCUDO DE LA TRANSICIÓN DE CHILE Y SU VALOR HISTÓRICO

Versión del escudo, coincidente con el diseño en la representación que hace José Gil de Castro. Fuente imagen: "La Estrella de Chile" de Gastón Soublette.
Nota: este artículo lo tenía publicado acá mismo en una versión resumida. Ahora que he fusionado todos mis blogs en éste, decidí reemplazar la síntesis por esta versión completa del artículo, respetando su fecha original de publicación, para no tener en el blog dos entradas con el mismo tema.
Recientemente, se cumplió en las efemérides del calendario un nuevo aniversario de la adopción del segundo escudo de Chile, blasón de inspiración profundamente americanista y libertaria que retomó algunos elementos del primer escudo hecho en la Patria Vieja por don José Miguel Carrera.
Como se recordará, el primer blasón patrio incluía el eslogan independentista "Por consejo o por espada. Después de la oscuridad, la luz" ("Aut consilio aut ense. Pox tenebras lux"). Tanto el emblema como sus divisas estuvieron vigentes hasta la estocada de muerte que recibió la Patria Vieja en el Desastre de Rancagua, de 1814.
Lograda la Independencia de Chile tras el cruce del Ejército de los Andes y la nueva etapa dirigida por el General José de San Martín con los ojos puestos en el Virreinato de Perú, nace este segundo escudo y correspondiente a la Transición, donde se reemplazó el mensaje por la palabra "Libertad", presentada como hecho consumado después de las decisivas batallas de Chacabuco y Maipú, siendo promulgado por el Senado en 1819, con el siguiente decreto:
"En la ciudad de Santiago de Chile, a 23 días del mes de septiembre de 1819, hallándose el Excelentísimo Senado en su sala de acuerdos y en sesiones ordinarias, se tuvo en consideración la necesidad de colocar las armas nacionales sobre las puertas del palacio de gobierno, que se mandaron aprestar por el Excelentísimo Señor Supremo Director, y acordó Su Excelencia que en honor del país se ejecute este acto con la decoración que exige el grande objeto a que se encamina, teniéndose por las armas de la Patria el escudo formado en campo azul oscuro, ubicada en su centro una columna de orden dórico sobre su pedestal de mármol blanco, encimada del mundo nuevo americano, submontada de un letrero que dice así: LIBERTAD; y sobre éste, una estrella de cinco puntas representante de la provincia de Santiago, presentándose a los lados de la columna otras dos estrellas iguales por Concepción y Coquimbo, orlando todo de dos ramas de laurel, atados sus cogollos con una cinta y rosa tricolor, apareciendo en su circuito toda armería por el orden de caballería, dragones, artillería y bombardería, con los demás jeroglíficos alusivos a la vil cadena de esclavitud que supo romper la América: y mandando comunicar la aprobación del Supremo Director, firmaron los señores con el infrascrito secretario,
Pérez - Alcalde - Rozas - Cienfuegos - Fontecilla - Villarreal, secretario".
Escudo de la Patria Vieja o Carrerino. Se puede observar la columna libertaria al centro de la composición, que reaparece en el Escudo de la Transición, además de la estrella superior (Estrella de la Mañana o Estrella de Chile) y dos frases en latín reforzando el juramento de Libertad e Independencia.
Versión simple del Escudo de la Transición de Chile. Fuente imagen: "La Estrella de Chile" de Gastón Soublette.
El modelo del cuño con la columna de América, la estrella, la enseña "Libertad" y la frase circundante "Unión y Fuerza", estaba también en el Sello de Estado al centro de la Bandera de la Transición, en 1817.  Fuente imagen: "La Estrella de Chile" de Gastón Soublette.
A pesar de la alergia de don Bernardo O'Higgins a la Era Carrerina, vemos que el Director Supremo mantuvo en el diseño del escudo elementos tales como el obelisco-columna con el mundo en su cúspide, que se identifica como una estilización del Árbol de la Vida (un símbolo de posible influencia masónica) según comentarios de Benjamín Vicuña Mackenna. Este elemento aparece en cuños de monedas y en esculturas de piedra de la época, pues parece que se tomó muy en serio su función representativa. De hecho, ya había asomado en el Sello de Estado, siendo mencionado en la "Gaceta del Supremo Gobierno de Chile" del 26 de febrero de 1817, por lo que estaba en la propia Bandera de Estado en aquel momento.
También repite el escudo la Estrella de Chile sobre fondo azul del emblema anterior, aunque ahora multiplicada por tres como se describe en el decreto, si bien algunas teorías proponen que en realidad representaría con las otras dos a Argentina y Perú, distribuidas formando un triángulo (otro símbolo de la Logia), tal como las tres estrellas de la bandera de la expedición libertadora al país incásico.
Nótese que la pintura retratando a O'Higgins en 1821 y perteneciente a don José Gil de Castro, también incluye un escudo donde se observan estrellas de ocho puntas o venusinas, como la que está al centro de la estrella pentagonal de la bandera chilena exhibida en el Museo Histórico Nacional, correspondiente al primer estandarte patrio de nuestros días. La estrella de fondo azul o blanco, es decir, diurna y no nocturna, es una alusión gráfica a la Estrella de la Mañana, también presente en nuestro actual estandarte.
Peso chileno de 1817, con la columna y el volcán. Museo Histórico Nacional. La misma imagen estuvo en la Medalla de la Orden Legión al Mérito, de plata y extendida para quienes lucharon por la Independencia de Chile.
Fragmento del escudo tallado en piedra, hecho hacia 1820 y atribuido a Andía y Varela, en el Museo Histórico Nacional. Corresponde al poste o columna central de la Independencia de América.
El escudo del retrato de O'Higgins hecho por José Gil de Castro en 1821.
La principal representación del Escudo de la Transición quedó encargada a Ignacio Andía y Varela, asistido por un tallador de apellido Santelices. Hicieron, al parecer, versiones de madera y de piedra, una de ellas dispuesta originalmente en el frontispicio del Palacio de la Independencia, ex Palacio de la Real Audiencia y Cajas Reales, actual sede del Museo Histórico Nacional en la Plaza de Armas de Santiago. La pieza fue transportada desde su casa hasta el palacio el 25 de septiembre de 1819, sólo dos días después del decreto que lo oficializó. Este museo conserva, de hecho, un fragmento del escudo correspondiente a la figura del obelisco-columna y el mundo, que se atribuye a Andía y Varela.
Se cree que en este período y que quizás por talento del mismo Andía y Varela, se habrían creado y agregado elementos simbólicos adicionales que acompañaron el diseño, como un indígena chileno sosteniendo el blasón, un paisaje cordillerano con volcanes, un cuerno de la fortuna derramando oro y un caimán sobre el que se sienta, mientras éste muerde un León de Castilla, ambos animales representando el triunfo de Hispanoamérica sobre el Imperio Español en tal escena, observándose de hecho una bandera española en el suelo. Así la describe Vicuña Mackenna:
"El escudo de la Patria Nueva concebido y ejecutado por Varela con el auxilio del conocido tallador Santelices tenía casi las mismas dimensiones del de España y representaba el árbol o columna de la patria que suele encontrarse todavía en unas raras monedas de la época. Veíase aquél sostenido por un bizarro bárbaro americano, que caballero de un caimán (animal simbólico de América) tenía a sus pies el león de Castilla devorado en la parte por la fiera indígena. La columna estaba coronada por la estrella de Chile, y la rodeaban, como en el de España, todos los atributos militares de la recién nacida república".
La bandera jurada de la Independencia, en 1818, mantenía en su centro, en el anverso, elementos del diseño del Escudo de la Transición: el Sello del Estado con la columna de América Libre, la Estrella de Chile y dos banderas chilenas cruzadas a su espalda. El sello del reverso mostraba un volcán en erupción con la inscripción: "Chile Independiente". La bandera de la Escolta Direccional, en tanto, tenía como sello de anverso el escudo completo con la decoración de entorno como aparece en el cuadro de Gil de Castro, mientras que el reverso lleva el mismo volcán e inscripción de la bandera jurada (el volcán en erupción), pero en otro estilo gráfico.
Por la misma época, además, se acuñaron monedas de oro con la frase "Por la razón o la fuerza" (1818-1834), evidentemente inspirada en el eslogan del primer escudo y aludiendo al irrenunciable energía libertaria aún presente, casi como advertencia.
Bandera jurada de la Independencia en 1818 y sus Sellos de Estado. Fuente imagen: "La Estrella de Chile" de Gastón Soublette. Los símbolos se extendieron así hasta la Patria Nueva.
Bandera de la Escolta Direccional y sus Sellos de Estado. Fuente imagen: "La Estrella de Chile" de Gastón Soublette.
El tercer y último escudo, el actual, inicialmente no incluía lemas en el diseño hecho por Carlos Wood Tylor, salvo en algunas versiones antiguas donde iba una banda con el texto "República de Chile". Reemplazó al de la Transición el 26 de julio de 1834 abandonando la obsesión americanista y antihispánica que su predecesor había proclamado en el diseño, aunque mantuvo del mismo elementos como la Estrella de Chile y el énfasis en el juramento de Independencia y Libertad. La ley que oficializó este escudo, no guardó desprecios para el anterior que acá hemos descrito, tildándolo de "insignificante y abortivo", inapropiado para el "grande objetivo  a que se encamina", injusta sentencia a nuestro parecer.
Sin embargo, tras morir don Bernardo O’Higgins en 1842, comenzaron a circular como homenaje nuevas versiones del escudo retomando la frase (o mejor dicho, la idea) "Por la razón o la fuerza", como por ejemplo en copias del Acta de Proclamación de la Independencia, especialmente las de la imprenta Argomedo, tan populares en esos días que después, con el correr del tiempo, pasaría a convertirse oficialmente en el lema del escudo como se mantiene hasta ahora.
El emblema de la Transición y su declaración rotunda de "Libertad", entonces, demuestra también que la frase "Por la razón o la fuerza" siempre ha estado presente en los emblemas y dirigida al principio de resguardo de la libertad ganada en la Independencia, y no otras interpretaciones tendenciosas y alharacas que algunos hayan querido darle a la misma, creando fábulas negras alrededor de su verdadero mensaje.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

EL LEGENDARIO DE LA SUB-TERRA INSTITUTANA

Artículo en la revista "Patrimonio Institutano".
Coordenadas: 33°26'43.23"S 70°39'2.51"W
Artículo del autor de este blog, publicado en la revista "Patrimonio Institutano" N° 2 de abril de 2011:
Me ha tocado seguirle la pista a los principales mitos de galerías perdidas bajo la ciudad de Santiago, desde las misteriosas grutas del cerro Santa Lucía hasta el mítico Subterráneo de los Jesuitas, que al parecer no era tan mito después de todo. Algunas son reutilizadas por nuevos establecimientos, como el “sótano de la Quintrala”  que alberga a un conocido restaurante de calle Agustinas; y en años recientes se realizaron hallazgos de bóvedas en calle Lira llegando a Alameda; otros, a cinco o más pisos de profundidad frente al Teatro Municipal mientras se construían los estacionamientos. También se recuperó recientemente un nivel inferior de la Municipalidad de Santiago, otrora usado como calabozos.
Mito o realidad, y con frecuencia más lo uno que lo otro, el Instituto Nacional también ha sido alcanzado por las historias de los subterráneos perdidos, ostentando, de hecho, uno de los casos más concretos y que arroja también sus propias historias al conjunto general de esta clase de leyendas.
Son varios los descubrimientos que nos hablan de una intensa vida subterránea en el Santiago clásico: cámaras encontradas en calle Esmeralda en los cincuentas, cavas halladas bajo un edificio de El Llano, túneles enormes del ex Congreso de Santiago. Hace poco se abrió el amplio espacio del Centro Cultural Palacio La Moneda, bajo la Plaza de la Constitución. Mitos urbanos también decían que este edificio fue construido por Toesca sobre nichos, probablemente de monjes teatinos, y siguiendo sus proporciones ocultas bajo tierra; o que galerías secretas eran usadas por mandatarios y ministros para salir furtivamente de allí en momentos de complicaciones. Al otro extremo del barrio centro, junto al Mapocho, la desaparecida Cárcel Pública habría tenido también galerías subterráneas que algunos reos aprovecharon para facilitarse sus fugas. En mis años de estudiante corrió alguna clase de rumores parecidos cuando se retrasaron los proyectos de reconstrucción de mi liceo Manuel Barros Borgoño, allí en calle San Diego, azotado por el terremoto de 1985. Más tarde, me tocó escuchar lo mismo sobre la universidad en la que me encontraba y que ampliaba sus dependencias vecinas a la Iglesia del Salvador. Pero todo resultó en rumores infundados.
El caso del Instituto Nacional es distinto, sin embargo: supera ciertos aspectos que lo condenarían a ser sólo una leyenda sabrosa, pues se basa en un hecho cierto y más reciente de lo que muchos creerían. A los testimonios que cada generación ha ido acumulando sobre su existencia, se agregan ciertos datos concretos sobre la historia de las galerías subterráneas que recorren gran parte del inframundo del Instituto, que ya se aproxima a la celebración de sus 200 años.
Atendiendo a la existencia de una rica mitología institutana que los miembros de su comunidad conocen sin duda mejor que quien escribe, entonces, se trata de un tema cuya importancia no puede ser marginal a la propia historia de la Instituto, para nuestro gusto.
El antiguo recinto de dos pisos y principalmente madera y adobe en su fábrica, había sido levantado en la misma ubicación del actual tras decretarse el traslado del Instituto desde calle Catedral, en donde había estado ocupando la casa del Colegio de la Compañía de Jesús. Esto significa que la comunidad institutana tenía ya cierto vínculo con las leyendas y tradiciones sobre fabulosos túneles perdidos al momento de llegar a su lugar junto a la Alameda de las Delicias pues, según rezaba el viejo mito novelado por Ramón Pacheco en “El Subterráneo de los Jesuitas” hace más de un siglo, galerías coloniales conectaban la casa de Catedral con la propia Iglesia de la Compañía de Jesús y con el templo y el colegio de San Ignacio, entre muchos otros lugares administrados por la orden.
Con grandes patios de luz que conservaban la estructura de aspecto solariego heredado de las casonas coloniales, el edificio al que fuera trasladado el Instituto se construyó, hacia 1842, sobre los antiguos terrenos que pertenecieron al Convento de San Diego, cuyo templo se mantuvo por largo tiempo más allí en la entrada de la actual calle Arturo Prat. La casa central de la Universidad de Chile fue levantada vecina a esta iglesia, unos 20 años después.
Estos últimos datos son de interés para el tema de nuestra atención, pues corresponden a una característica sumamente frecuente en los lugares donde se reportan presuntas galerías subterráneas, como hemos visto: la presencia anterior de órdenes religiosas a las que se adjudica la autoría de los mismos túneles.
El descrito recinto a espaldas de la iglesia estaba compuesto de patios rodeados de amplios corredores y con la fachada principal hacia calle San Diego. Sin embargo, su capacidad se hizo poca y a mediados del siglo XX comenzó a crecer el interés por modernizar las dependencias. La construcción del nuevo edificio fue iniciada en el sesenta, pero como la planta del recinto rodeado de calles no podía expandirse, se planificaron etapas a nivel subterráneo, para aprovechar el espacio vertical.
Es aquí donde la historia y la leyenda se mezclan, haciéndose confusas. Sucede que una etapa contemplaba crear, entre otros espacios, un gran anfiteatro o auditorio interior de cuanto menos dos niveles y cuya capacidad varía entre 1.500 y 2.000 butacas según las referencias. Pero esta parte del proyecto quedó suspendida, correspondiendo al sector que los institutanos han llamado por años las catacumbas, pues sus accesos y galerías permanecerían con un aspecto tétrico, como de nichos subterráneos. Quedó toda la etapa inconclusa, de la misma manera que sucedió a otro sector antes apodado el cuarto de las calderas.
Hasta ahí los hechos ciertos, porque el resto linda en el campo incierto de la leyenda, como veremos.
Por un lado, el origen mismo de las catacumbas fue un tema que alimentó la imaginación de los alumnos por muchos años. Hemos conocido algunos testimonios al respecto, que en su época saltaron por sobre los muros del Instituto. Creían algunos que pertenecieron a antiguas galerías coloniales (calabozos, nichos, pasajes secretos, etc.) virtualmente “recicladas” por el edificio anterior y ahora por el nuevo, leyenda quizás surgida de una mezcla entre el irrenunciable mito del subterráneo jesuita y la intriga que provocaba la existencia de tan curiosos sótanos abandonados dentro del complejo, sin que existiera una explicación razonable a su presencia.
Por lo anterior, se especuló que eran muy antiguas y no tan recientes como en verdad son; o que habían “reaparecido” durante los trabajos de basamento del nuevo edificio y que estaba contemplada su reutilización de la misma manera que se habrían aprovechado otras bajo el Internado Nacional Barros Arana y el Portal Fernández Concha. Incluso se habló, alguna vez, de galerías perdidas que llevaban a una desconocida cámara gigante bajo el sector del gimnasio, y a la que nadie habría podido llegar aunque varios dijeron intentarlo. Probablemente, esto fue una deformación del recuerdo sobre el ausente auditorio y los teatros que debían ser construidos allí.
Por otro lado, la sola presencia de estas galerías y salas subterráneas o catacumbas abonó a muchas otras creencias pintorescas durante los años setentas y ochentas. Circulaban, por ejemplo, rumores un tanto terroríficos que también trascendieron al propio Instituto y que se relacionaban más bien a los temores e historias negras gestadas en el contexto del régimen militar y los años de conflictos políticos y de represión. La verdad es, sin embargo, que estos espacios nunca fueron utilizados para otra cosa que no fuese como inocentes bodegas de material en desuso, no obstante que su aspecto lúgubre, tenebroso y engañosamente antiguo ha sido entusiasmo a la creatividad de muchas generaciones de institutanos, hasta nuestros días.
Sabemos que después de las graves denuncias del año 2008 alrededor del abandono que había sobre la mantención del Instituto, se fijó un plan de reparaciones que, eventualmente, permitía recuperar el auditorio y otras salas de teatro inconclusas, pero desconocemos si existen proyectos concretos y definitivos que se hayan trazado al respecto.
Los nichos subterráneos de Valparaíso eran un mito mirado con desdén y casi burla hasta que fueron encontrados en la década del noventa. Lo mismo con las bóvedas de calle Lira, halladas a un costado de la casa de la Universidad Católica de la que también habían corrido historias sobre supuestas presencias en su subsuelo. Actualmente, además, un equipo de la USACH investiga un túnel que coincide con el atribuido por la leyenda a los hermanos Carrera en la hacienda de El Monte: una enorme galería oval, uniendo la capilla con la viña.
Así pues, quizás a futuro corresponda a alguien la tarea de traer formalmente la historia de los subterráneos institutanos desde la oscuridad de las leyendas urbanas a la luz del valor patrimonial. Y, lo que sería aún mejor: culminar los trabajos pendientes para recuperar este enorme espacio aprovechado hasta ahora sólo por el legendario local, con el anfiteatro que se le sigue debiendo al Instituto desde hace media centuria ya.

sábado, 1 de septiembre de 2012

PREMIO "LLAVE DE ORO"... SITIO RECOMENDADO DE HOY: "BRÜGMANN ARTE, INVESTIGACIÓN, CONSERVACIÓN & RESTAURACIÓN"

  • Autores: Fernando Imas Brügmann y Mario Rojas Torrejón
  • Categoría: Blog (servicio Blogspot)
  • Inicio: Año 2010
  • Temáticas: Investigación cultural y patrimonial, historia urbana, arte, arquitectura, conservación y restauración
Brügmann se ha vuelto un completo y novedoso centro de estudios relativos al patrimonio artístico, cultural y arquitectónico de las ciudades desde un enfoque más humanizado y hasta más cotidiano, lo que habla magníficamente de cuán involucrados que están realmente en el tema de la historia urbana sus emprendedores integrantes.
Esta instancia de difusión representada en su blog, nace el año 2010, coincidiendo con el Bicentenario de Chile. Se lo concibe desde su origen como un espacio para plasmar el trabajo que sus miembros ya venían desarrollando desde hacía años: la investigación urbana y social, junto a la recuperación de la memoria histórica de ciertos personajes muchas veces anónimos u olvidados.
"Nuestro objetivo es acercar de una forma educativa y didáctica el patrimonio de Santiago, a través de artículos inéditos que relacionan el arte, la arquitectura y la sociedad del siglo XIX o XX", declaran sus interantes. "Tomamos la fotografía y documentación como eje fundamental, medios que desde la conservación y restauración se transforma como el método más efectivo para aflorar la memoria histórica. Brügmann (el blog) permite acercar nuestra disciplina y visión del patrimonio a la comunidad. Pretendemos que los archivos, las bibliotecas, la ciudad y sus rincones sociales, se abran como un abanico que la gente pueda conocer y apreciar".
Por su valioso material y aporte a las materias señaladas, entonces, este festivo mes de Septiembre queda reservado en nuestra "Llave de Oro" al magnífico blog de difusión de Brügmann Investigación, Arte, Conservación & Restauración, con las más sinceras felicitaciones y agradecimientos a sus miembros por mantener tal iniciativa dignificando la presencia cultural de Chile en la Internet.

Qué ver en una visita?

Aconcagua (9) Aeronautica (12) Africa (4) Alemania (4) Alto Hospicio (11) Angol (2) Animitas (72) Antartica (31) Antofagasta (19) Apuntes (6) Arabes (20) Arabesco (13) Araucania (6) Arauco (2) Archipielago Juan Fernandez (1) Arequipa (6) Argentina (29) Arica (41) Armas (23) Arqueologia (75) Arquitectura en hierro (22) Art Deco (34) Art Nouveau (18) Arte (172) Austria (1) Aysen (9) Bares-Restoranes (146) Barroco (52) Bauhaus (10) Belgas (1) Biobio (1) Bizantino (7) Bohemia (160) Boites (26) Bolivia (18) Bomberos (33) Brasil (3) Britanicos (36) Buenos Aires (3) Burdeles (24) Cachapoal (1) Cafes-Salones de Te (17) Cajon del Maipo (13) Calama (2) Caldera (8) California (1) Calles (76) Campo (108) Candilejas (52) Carreteras (55) Casonas (97) Cauquenes (1) Cementerios (60) Cerros y montañas (40) Chañaral (1) Chile (1026) Chillan (5) Chiloe (8) Choapa (7) Ciencia (71) Cine-Teatro (43) Circo (16) Cites-Conventillos (16) Cocina (58) Cocteleria (56) Colchagua (1) Colombia (1) Coloniaje (145) Comercio (186) Comics (29) Compañias (90) Concepcion (7) Conmemoracion (124) Copiapo (27) Coquimbo (20) Criminologia (28) Croatas (5) Curico (1) Curiosidades (238) Delincuencia (59) Deporte (41) Desierto de Atacama (52) Diplomacia (22) Diseño (88) Edad Media (19) Edificios historicos (167) Edificios populares (65) Educacion (67) Egipto (2) El Maipo (2) El Maule (12) El Tamarugal (23) En prensa/medios (42) Errores (103) Esoterismo/Pagano (72) España (18) Estatuas-Monumentos (119) Etimologia-Toponimia (151) Eventos (46) Exposiciones-Museos (59) Fe popular (136) Flora y fauna (112) Folklore-Tradicion (206) Fontanas (38) Fotografia (24) Franceses (88) Francia (9) Frutillar (2) Gargolas-Grutescos (19) Gergiano y victoriano (24) Germanos (32) Gotico (17) Gringos (31) Guerra Chile contra Confederacion 1836 (10) Guerra Chile-Peru contra España 1865 (2) Guerra del Pacifico (76) Guerra Peru-Bolivia 1841 (1) Guerras antiguas (5) Guerras civiles y golpes (35) Hechos historicos (122) Heraldica (29) Heroes (82) Hispanidad (115) Holanda (1) Hoteles (31) Huasco (3) Huasos (59) Humor (60) I Guerra Mundial (2) Iglesias y templos (102) II Guerra Mundial (5) Imperio Romano (21) Independencia de America (43) Indigenas (100) Industria (73) Instituciones (160) Iquique (73) Isla de Pascua (1) Israel (1) Italia (34) Italicos (42) Jerusalen (1) Judios (10) Juegos (40) Junin (1) La Paz (1) La Serena (18) Lejano oriente (38) Lima (2) Limari (9) Linares (2) Literatura (115) Llanquihue (1) Los Andes (2) Lugares desaparecidos (212) Madrid (1) Magallanes (34) Malleco (1) Marga Marga (1) Mejillones (4) Melipilla (1) Mendoza (2) Mercados (23) Mexico (1) Militar (89) Mineria (49) Misterios (105) Mitologia (155) Mitos urbanos (118) Modernismo-racionalismo (15) Mujeres (75) Musica (66) Navegacion (45) Negros (12) Neoclasico (146) Neocolonial (22) Neorrenacentismo (1) Niños (93) Numismatica (12) Ñuble (4) Obeliscos (15) Orientalismo (12) Ornamentacion (106) Osorno (1) Ovalle (5) Palacios (23) Paleocristianismo (20) Palestina (1) Panama (1) Parinacota (1) Paris (1) Patagonia (21) Patrimonio perdido (118) Peñaflor (1) Periodistas (27) Personajes culturales (152) Personajes ficticios (48) Personajes historicos (179) Personajes populares (172) Peru (53) Pesca (17) Petorca (5) Pisagua (1) Playas (32) Plazas y parques (161) Polacos (1) Politica (55) Productos tipicos (81) Publicidad (58) Puentes (34) Puerto Montt (6) Punta Arenas (8) Quebrada de Tarapaca (13) Quillota (2) Radio-TV (50) Rancagua (3) Ranco (1) Reliquias (146) Renacimiento (3) Reposteria/Confiteria (22) Rio Chili (1) Rio Mapocho (42) Rio Tevere (2) Roma (32) Rotos (92) Rusia (1) San Antonio (4) San Pedro de Atacama (2) Sanidad (49) Santiago (656) Semblanzas (133) Sicilia (1) Simbolos/Emblemas (68) Sociedad (140) Suiza (1) Suizos (1) Tacna (5) Talagante (8) Talca (3) Tarapaca (92) Tecnologia (82) Terrores y fantasmas (92) Tierra del Fuego (12) Tocopilla (2) Tragedias (194) Transportes/Estaciones (79) Tucuman (1) Tudor (28) UK (8) Uruguay (1) USA (19) Valdivia (1) Valle de Azapa (9) Valle de Elqui (15) Valparaiso (30) Vaticano (5) Venezuela (6) Viña del Mar (3) Websites recomendados (10)