viernes, 29 de marzo de 2013

EL OCASO DE UN EDIFICIO NEOCLÁSICO EN CALLE SAN MARTÍN DE IQUIQUE

Reconstrucción mía, sobre cómo debió lucir el edificio en su tiempo.
Coordenadas: 20°12'46.14"S 70° 8'59.10"W
Sé que no todo edificio es patrimonio en una ciudad, y menos por sólo haber completado un número de años en ella. Sé también, que mucho de lo que alguna vez pudo haber sido considerado un sacrilegio construido sobre demolidos espacios patrimoniales de la urbe, más tarde han pasado a convertirse en parte del material cultural de la misma, ganándose los mismos elogios y medallas de interés.  No todo lo perdido era patrimonio, quizás, pero sí los recuerdos y sus huellas en la historia de cada ciudad.
En el lado Sur de la calle San Martín a la altura del 500 y cerca de Eleuterio Ramírez, justo al lado de la actual Compañía de Bomberos Italiana hacia la mitad de cuadra, se encontraba hasta hace algunos años un edificio de dos pisos y líneas neoclásicas de diseño, diría que de la segunda generación de la arquitectura iquiqueña bajo dominio chileno, seguramente correspondiente al período 1900.
No era un edificio para hacer gran ostentación del mismo, ni siquiera en su mejor época. Tampoco es el único referente neoclásico y de influencia artística francesa que se ha conocido a este lado de la ciudad, donde destaca -por ejemplo- el edificio de una importante sede bancaria. Sin embargo, tenía cierta elegancia y suntuosidad dentro de su sencillez, que habría podido lucir orgulloso en este tramo de la calle de haber sido conservado a tiempo, superando terremotos, deterioro por vejez y hasta algún posible incendio, según especulan algunos personajes del barrio.
Si mal no recuerdo, el edificio seguía parcialmente en pie hacia inicios de la actual centuria, aunque con su interior muy intervenido. Contaba con un esquema ya conocido en los barrios comerciales de Iquique: sector inferior destinado a puestos de negocios y el superior a residencia, aunque por las varias modificaciones que se le hicieron en la parte del zócalo, no estaría en condiciones de arriesgarme a afirmar que nació con tal característica.
Hacia sus últimos días, en imagen publicada por "La Estrella" de Iquique en junio de 2008.
Divididos por una cornisa entre ambos pisos, el primero era de vanos muy altos, distribuidos en dos accesos y tres ventanas con reja de forja en las protecciones, mientras que el segundo era de una hilera simple de seis ventanas con postigo, frailero superior y hojas practicables, con una pequeña cornisa de cabecera sobre cada una. Todo el frente era de clara geometría rectangular y de cierta altura considerable en cada nivel, pues los dos pisos eran de techo bastante alto.
De un grupo de edificios pareados que existieron en este lugar de la cuadra, éste era el último que quedaba parado. Aunque su segundo piso dejó de ser habitado, el resto del recinto comenzó a ser utilizado por varios talleres y negocios comerciales. Hacia sus últimos años conservándose la fachada, el recinto sería ocupado por una fábrica de velas y después por una desarmaduría de vehículos. Al interior, según parece, fue desapareciendo gran parte de las estructuras que completaban esa casona detrás de su opaca y cada vez más deslucida fachada.
Sin embargo, la acumulación de años de deficiente mantención, los progresivos daños estructurales y el remate dado por el Terremoto del año 2005, dejaron al edificio a muy mal traer. Le fueron colocadas cintas y advertencia de peligro, ante la inminente posibilidad de un derrumbe, aunque el diario "La Estrella" de Iquique denunciaba en una pequeña sección editorial, en junio de 2008, que algunos conductores imprudentes seguían estacionando vehículos exactamente frente al tambaleante y desocupado edificio.
Poco después, y sin poder eludir por más tiempo la necesidad  de apartar el peligro que colgaba sobre el borde de la calle San Martín, el edificio fue demolido en todo lo que quedaba de su segundo piso y estructuras interiores. Lo único que se mantuvo, casi como un penoso recuerdo de su pasado, fue la fachada en el primer piso, con sus vanos condenados. Un local relacionado con la guardería de vehículos funciona en el lugar hasta ahora.
Quizás no fue una gran pérdida para la ciudad de Iquique ni representó una tragedia patrimonial como otras que siguen sucediendo y que, según parece, podrían continuar; sin embargo, este edificio tenía sus propias historias y presencias ya desvanecidas, además de ejemplificar la forma en que un referente urbanístico puede ir desapareciendo casi hasta no dejar huellas, víctima de la acción inclemente del tiempo pero, por sobre todo, del olvido y la indiferencia.
Vista actual de lo que queda del edificio. Al lado, la Bomba Italiana.
Vista de la cuadra, en evidente transformación general.

sábado, 23 de marzo de 2013

SANTIAGO EN LA WEB (Diario "El Mercurio", sábado 23 de marzo de 2013)

Reportaje "Santiago en la web" de Soledad Salgado, publicado en la revista "Vivienda y Decoración" del diario "El Mercurio" del sábado 23 de marzo de 2013 (Clic sobre la imagen para ampliarle).
En los últimos cinco años la capital tiene a miles de devotos atrapados con sus encantos. Y es que gracias a las páginas de Internet, que simples ciudadanos han creado en su honor, Santiago hace gala de su rico patrimonio, los lugares por descubrir, la diversidad de su gente, los mejores circuitos para recorrerlo y los cientos de historias que esconden sus calles.
Cuando Cristián Salazar N. comenzó a diseñar Urbatorium, hacia 2005, había muy poco sobre Santiago en la red, los datos estaban llenos de errores y con escaso aporte al conocimiento de la cultura y del patrimonio urbano. “Era casi penoso”, dice. Hoy su blog -un cruce de palabras entre urbe y auditorium- tiene al menos 3 mil visitas diarias y es un referente de muchos amantes de la capital, nostálgicos, arquitectos y estudiantes que encuentran allí textos documentados, fotos antiguas y otras nuevas tomadas por él. “Las imágenes se me aparecen en postales, colecciones privadas, museos, libros viejos, revistas y diarios de época, y en la propia Internet. Algunas las conservo de niño, mi papá que trabajaba en Chilectra llegaba con la revista Chispazos donde siempre venía alguna foto antigua con su explicación. Lo mismo con la información: siempre llevo conmigo una libreta o cuaderno lleno de neuróticos apuntes cuando encuentro algo de interés; incluso hay boliches con datos de la vieja vida urbana que se leen en los cuadros colgados en sus paredes -no pocas imágenes y textos me han llegado por aportes particulares, por cierto-; y gran parte de mi vida me la he pasado en bibliotecas. Esto es como un pacto diabólico: uno se mete en un espiral del que no se puede salir jamás”, dice.
Esta pasión por la ciudad la comparte un grupo de mentes creativas que en los últimos años han decidido celebrar su riqueza a través de Internet. No reciben dinero a cambio, pasan largas horas caminando y otras tantas frente al computador, leen mucho, y se deleitan a la vez que aprenden de cada uno de los comentarios que los usuarios postean. Las páginas que han creado han ido creciendo con efervescencia en los últimos años, y las proyecciones de cada una son infinitas.
Además del blog de Cristián Salazar, en Facebook existe “I love Stgo”, del diseñador teatral Marco Soto, donde se comparten preciosas fotos del pasado, sin grandes textos; en Twitter e Instagram funciona “Stgo Adicto”, del periodista Rodrigo Guendelman, que muestra a través de imágenes lugares emblemáticos, y otros por los que pasamos a diario sin fijarnos en su belleza (tomadas por él mismo o compartidas por seguidores); y en Flirck las fotos antiguas que sube el arquitecto Pedro Encina acompañadas de textos explicativos, causan furor, por nombrar algunos.
Guendelman recuerda muy bien que fue en octubre de 2011 cuando publicó una columna en un diario con el título Santiago Adicto. “Llevaba tiempo dándome cuenta de que la gente le tiraba muy mala onda a una ciudad que me encanta; así es que escribí sobre ello y empecé a enumerar lugares que había recorrido. Vi el impreso, puse el link en Twitter, y así comencé… muy humildemente”, dice. Hoy la comunidad de los santiagoadictos llega a 20 mil seguidores en Twitter, 8 mil en Instagram y en Facebook -acaba de partir-, ya tiene 3 mil “Me gusta”. “En los días en que Santiago está con una luz increíble, en HD como le digo yo, me pueden llegar hasta 100 fotos de usuarios”, agrega.
De este fenómeno se desprende que había mucha gente enamorada de la capital que sentía que no tenía un espacio. En estos sitios tienen voz y voto; y varios se han sumado en el camino, contagiados por el redescubrimiento de su patrimonio urbano, arquitectónico y cultural. “Somos ignorantes, y es porque la ciudad está muy dividida, pocos saben que en La Granja está el Espacio Matta con un increíble mural de 25 metros hecho por Roberto Matta, o que en el Templo Votivo hay un mirador a 50 metros. Entonces qué mejor que mostrar que es una ciudad exquisita, que hay patrimonio tangible e intangible. Se habla mal por prejuicio o ignorancia; siento que tengo la labor de difundir con argumentos”, dice.
Quien también siente ese mismo llamado es Pedro Encina, arquitecto que trabaja en la restauración de edificios patrimoniales -actualmente viviendo en Talca-, y quien es el genio creativo tras Santiago Nostálgico. Estudió en la Escuela Normal, entonces -dice- lleva en su ADN la labor educativa. Además de la documentada entrega de información que hace, se da la tarea de buscar fotos inéditas; algunas las ha encontrado en ferias persas y las conserva celosamente por su valor histórico. Asiduo lector, cuenta que lo suyo es la historia urbana desde 1800 a 1973, que apela a recuerdos y vivencias urbanas; como aquellas fotos de la Avda. Bulnes y el Tap Room, o una de la primera transmisión radial hacia 1922. Más de 5 millones de visitas tiene a su haber.
Para Guendelman, haber aparecido en rankings como el de CNN que decía que Santiago era la quinta ciudad más cautivante, o que según The New York Times era la primera por conocer en 2011 ayudó a este interés. Marco Soto, mentor de la página de Facebook, “I love Stgo” que ya cumplió tres años con más de 4 mil seguidores, cuenta que 1.500 se sumaron sólo este verano. “El interés ha ido creciendo; creo que ha ayudado la existencia del Día del patrimonio, el desarrollo económico. La gente con más nivel de educación quiere acceder a su historia”, comenta.
Soto se crió en provincia, llegó a la capital a los 18 años y se enamoró de este lugar por su diversidad de gente, arquitectura patrimonial, la cercanía de servicios y desarrolló toda su carrera en torno a temas sobre la urbe. “Hice la página sin saber si había otras parecidas, motivado por acabar con la idea del “Santiasco” que ocupan algunas personas -explica-, amar el patrimonio es amarse uno mismo”. Con las fotos que aparecen -en general son imágenes antiguas sacadas de archivos- la gente descubre sitios por los que ha transitado mil veces, sin apreciar su valor. Al respecto, agrega: “Cuando conoces la historia, sabes quién pasó por un lugar, inevitablemente empiezas a sentirte más conectado con tu ciudad”.
Una de las cosas que más nutre a este grupo de incansables son las discusiones y/o aportes que permite la web. Soto habla de una foto de 1900 de la calle Pedro de Valdivia que una mujer le ayudó a datar. Criss Salazar, de Urbatorium cuenta que trata de promover las actividades que los usuarios le piden, responder correos y mensajes; y hasta se ha dado el tiempo de “agarrarse de las mechas con uno que otro duende con alma de crítico de arte, que aparece de vez en cuando intentando menoscabar este trabajo desde la comodidad del que no aporta nada”. Al respecto, Guendelman dice: “En la medida en que las críticas vengan de gente que también ama este lugar, está perfecto. También es bueno saber dónde se pueden hacer mejoras”.

LA IMPRONTA DE LOS HÉROES: HISTORIA DE LA COMPAÑÍA ESPAÑOLA DE BOMBEROS N° 1 DE IQUIQUE

Fuente imagen: Educarchile.cl
Coordenadas: 20°12'43.17"S 70° 9'4.96"W
La Compañía Española de Bomberos N° 1 tiene una característica notable, que atraviesa transversalmente su huella a lo largo de la historia de Iquique: la impronta netamente heroica, que se respira en las salas y pasillos de su unidad y que trasciende incluso a la propia institución, alcanzando las figuras insignes de los inmortales del Combate Naval de Iquique, en un fraterno y emotivo abrazo histórico que une a los héroes de paz y los héroes de guerra.
El aura bomberil siempre ha rondado alrededor de los Héroes de Iquique, como en el caso del Guardiamarina Ernesto Riquelme y su vínculo con la Segunda Compañía de Santiago, posteriormente llamada "Esmeralda" en homenaje a su memoria. Sin embargo, existe en Iquique este caso de relación aún más estrecha con el ambiente de hachas, mangueras y bombas, directamente con la primera de las compañías locales y en una historia que involucra a héroes civiles, héroes militares, años de conflagración, luego de entendimiento y, sobre todo, la honorabilidad de los inmigrantes españoles voluntarios del cuerpo, representados en el gesto humanitario del ciudadano Eduardo Llanos para con los héroes chilenos de "La Esmeralda".
Veremos, de hecho, que producida la exhumación de los cuerpos de aquellos héroes chilenos dos años después de la epopeya de Iquique, correspondió a los voluntarios de propia la Bomba N° 1 realizar la escolta y guardia de honor para los mismos, trasladándolos hasta la Catedral de Iquique, la ex Iglesia Matriz de la ciudad.
Este será, entonces, mi pequeño homenaje a aquellas páginas escritas tras el sacrificio de Prat, Serrano, Aldea y todos sus hombres, y a la analogía de su heroísmo en la guerra con el de los bomberos voluntarios en tiempos de paz, así como también a la huella humana y moral que han dejado en Iquique los inmigrantes de la Península, fundadores de esta bomba, la N° 1 de la ciudad.
Los dos voluntarios mártires de la Compañía: Juan Guirao Lazo de la Vega y Julio Antón Gutiérrez.
LOS ORÍGENES DE LA COMPAÑÍA
Aunque la fecha de fundación de esta Compañía Española se establece en el 21 de mayo de 1881, en el aniversario segundo de la epopeya de la Rada de Iquique (algo que no es coincidencia, como veremos), su historia completa nos remonta a una parte anterior.
Sus orígenes se hallan en realidad en una primera compañía de bomberos que se fundó en 1859 en Iquique y que entró en funciones entre 1860 y 1866, cuando el territorio todavía pertenecía a la República de Perú. Habría sido disuelta a raíz de la Guerra Contra España de 1865-1866. Francisco Javier Ovalle sugiere que pudo haberse llamado Compañía Rímac, aunque sin seguridad de ello. Parte de esta historia estaría registrada en un texto escrito a fines de 1888 por el Teniente de la Bomba Española, el señor Dimas Filgueira, consultado por Ovalle para referirse a los bomberos iquiqueños.
Posteriormente a la disolución, muchos ex integrantes de esta desaparecida bomba se reúnen en 1871 por iniciativa del Capitán de Puerto don Juan Rodríguez, ex Capitán y Director de la misma compañía, y refundan una unidad bomberil que sería base de la actual. Fue importante en este nuevo período la ayuda prestada por el Capitán Marcos F. Aguirre, entre 1874 a 1879, para el desarrollo de la unidad.
Según Ovalle, la bomba ya entonces era llamada "Iberia", cosa que no confirmo en otras fuentes de información. Sus primeros directores habían sido, en orden cronológico, Eulogio de los Heros, Sacarías Bermúdez y Marcos Aguirre. Bautizada como Compañía de Bomberos Nacional Iquique Nº 1, su cuartel estaba al inicio de calle Sotomayor cerca de la Aduana, pero el terrible maremoto que siguió al terremoto del 9 de mayo de 1877 arrasó estas cuadras con el edificio incluido.
Al quedarse sin cuartel, la Municipalidad de Iquique donó a la Compañía una propiedad relativamente cercana a la antigua y ubicada frente a lo que serían después los talleres del periódico "El Tarapacá". Al poco tiempo, los voluntarios compraron y adicionaron con fondos propios un edificio adyacente a la misma unidad, adquiriendo así el espacio que completó al conjunto de lo que sigue siendo su actual base, en la esquina de las calles hoy llamadas Lynch y Bolívar. Hasta entonces, este edificio vecino había sido utilizado con fines comerciales, perteneciendo al Almacén Zanelli Hnos.
Fue en este mismo sitio que los voluntarios se enteran del estallido de la Guerra del Pacífico en 1879, situación ante la cual muchos ciudadanos peruanos se reclutan o abandonan la ciudad, incluyendo varios de los que formaban parte de la compañía, especialmente después de la ocupación chilena del puerto en el mes de noviembre. Como gran cantidad de los voluntarios que quedaron en ella eran de origen español, la situación generada por la conflagración comenzó a dar el perfil definitivo de miembros a la bomba, para quedar asociada así a los inmigrantes hispanos que debieron hacerse cargo del destino del grupo.
El edificio en los años setenta (fuente imagen: http://jonbercal.jimdo.com).
CARACTERÍSTICAS DEL EDIFICIO
Este edificio de la Bomba Española se encuentra en  la dirección de Patricio Lynch 297, justo en la esquina Norponiente con Simón Bolívar, a medio camino entre el barrio del puerto y el barrio comercial más céntrico. Corresponde a una construcción casi palaciega, extendiendo su longitud por el lado de Lynch, con segundo piso de balcones y planta baja con vanos en arcos y protecciones con forja metálica en cada tragaluz. Destaca especialmente la torre del campanario, que se le agregó para el servicio de cuartel en el observatorio que hace de tercer piso o remate, donde cuelga la vieja campana de alarma desde cuya altura se han testimoniado incendios feroces que azotaron a Iquique, algunos a poca distancia de este mismo punto.
El estilo del decimonónico conjunto es de evocación al neoclásico sencillo y sin ostentaciones, aunque la torre tiene cierta estética de pretensión de medieval. La fábrica del edificio, sin embargo, tiene la base de madera y módulos que acá en Iquique se utiliza especialmente para dar forma al estilo georgiano que caracteriza la arquitectura civil tarapaqueña. Al interior, además, dividiendo el actual corral de los vehículos de emergencia con el salón de conferencias y exposiciones, se encuentra un elegante paso de tres arcos de fuerte influencia artística morisca, que quizás sean un recuerdo de cuando funcionó en este edificio el Casino Español, cuyo magnífico edificio de ese mismo estilo se encuentra ahora en la Plaza Prat.
El conjunto ha pasado por ciertas etapas antes y después de quedar en manos de los bomberos, por cierto. Algunas opiniones que he escuchado son de la idea de que incluso era más grande en el pasado, prolongándose desde la misma esquina hacia el poniente por Simón Bolívar, sobre un sector que ahora ocupa otra edificación que han servido de sede a un conocido bar y pub local, llamado "El Rumba". Se supone, según esta opinión, que quizás habría sido vendida aquella parte del edificio original al Oeste del vértice y de la torre, pero no tengo ninguna confirmación de que esto pueda ser real. Lo que sí me parece más probable es que el antiguo edificio no contaba con los actuales balcones, que parecen haberle sido agregados después.
También se sabe que el recinto incluyó en algún tiempo, cuando funcionaba en él un casino, un edificio adyacente. No estoy seguro, pero me parece que en calle Lynch correspondía al que ahora es utilizado por el conocido y elegante salón literario y de onces "Café Rendez-Vous". Aunque el color actual de todo el conjunto es algo así como rojo colonial con fileteos y perfilados blancos, imágenes de los años setenta demuestran que por entonces su tono dominante era azulino, aunque su aspecto general no ha variado mucho en todos este tiempo y en las últimas épocas del mismo, al servicio de los bomberos hispánicos. Además, fue mejorado y restaurado el año 1979, en el centenario de la epopeya de Iquique.
RESCATE Y VELORIO DE LOS HÉROES DE "LA ESMERALDA"
Un acotencimiento particularmente importante teñiría en colores dorados la historia de este edificio y de la compañía que lo ocupa, aunque con algunas dudas.
Como se sabe, apenas se disiparon los humos del Combate Naval de Iquique el 21 de mayo de 1879, el Primer Director de la Compañía Española, ciudadanos españoles rescataron desde el frente de la Aduana los restos del Capitán Arturo Prat y del Teniente 2° Ignacio Serrano, que habían sido entregados por el Almirante Miguel Grau del "Huáscar" para que recibieran cristiana sepultura. Aunque hay divergencia en las opiniones, se ha dicho que Eduardo Llanos y Álvarez fue quien los recogió envolviéndolos en sábanas blancas a modo de mortajas y evitando que siguieran expuestos a las burlas y vejámenes cometidos contra ellos por parte de los ciudadanos peruanos. Otro español, el joven Edmundo Verdugo acompañado del italiano Adolfo Gariazzo, quienes vieron también los cuerpos en la Aduana, intentaron dar asistencia al agónico Sargento Juan de Dios Aldea, fallecido después el día 24 y sepultado inicialmente en una fosa.
Llanos, que tiene un monumento propio frente a la Aduana y goza de una gran gratitud de parte de la memoria oficial, había nacido en la provincia de las Asturias en 1833 y había residido en Chile a partir de 1851. Irónicamente, el mismo país a cuyos héroes daba póstuma dignidad y sepultura, le había sometido a odiosas e injustas confiscaciones de sus bienes en Valparaíso, a raíz de la Guerra Contra España, razón por la que debió emigrar a la capital y después a Iquique manteniéndose en el rubro del comercio, así que su honesta generosidad fue doble para con nosotros, los chilenos. Fue allí, residiendo en aquel puerto entonces peruano, donde lo sorprenden los acontecimientos de la Guerra del Pacífico siendo voluntario del cuerpo de bomberos.
Sin embargo, Llanos parece haber sólo ayudado en estas tareas al Presidente de la Sociedad Española de Beneficencia de Iquique, don Benigno Posada, más algunos amigos y miembros de la comunidad. Posada es señalado en muchas fuentes como el auténtico personaje que tuvo la iniciativa de recuperar los cuerpos y darles sepultura, consiguiendo un permiso de las autoridades peruanas para darle un digno destino con la condición de que todo se hiciera en forma muy discreta y reservada.
Así sucedió que los españoles, según se cree, llevaron los restos de ambos héroes hasta el edificio del cuartel de bomberos luego de una revisión de los cuerpos en un recinto hospitalario. En improvisados ataúdes construidos por un carpintero, valiéndose de madera de botes según se ha dicho y asistido por los propios voluntarios y miembros de la Sociedad de Beneficencia, se le dieron raudas exequias hacia la mañana siguiente a la epopeya iquiqueña, antes de ser llevados al Cementerio N° 1 de la ciudad y colocados en sencillas sepulturas que los salvaron de ir a parar a alguna fosa común. Se cuenta que 83 soles habría desembolsado Llanos de su propio peculio en todo este esfuerzo.
Otros creen, sin embargo, que estas aludidas ceremonias fúnebres a los héroes sucedieron en el rescate de los cuerpos desde el cementerio y su traslado hasta en cementerio, aunque es comprensible -para cualquiera sea el caso- que estos sucesos posteriores a la gesta naval hayan quedado indisolublemente relacionados con la bomba hispana. Algunos bomberos de la unidad incluso señalan los lugares precisos donde habrían estado los ataúdes dentro del recinto. Por esta razón, una placa conmemorativa recuerda hasta nuestros días este acontecimiento, junto al acceso principal del edificio:
"LA ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE IQUIQUE RINDE HOMENAJE AL CIUDADANO ESPAÑOL EDUARDO LLANOS ÁLVAREZ DIRECTOR DE LA COMPAÑÍA ESPAÑOLA DE BOMBEROS N° 1, QUE EN ESTE CUARTE ERIGIÓ CAPILLA ARDIENTE Y ERIGIÓ HONROSA SEPULTURA AL HÉROE ARTURO PRAT CH. 13 DE MARZO DE 1949"
Aunque ha causado controversia también el que Llanos se llevara el crédito y el agradecimiento de esta gestión en desmedro de Posada, se ha dicho que el primero intervino también para garantizar el trato humanitario y apropiado para los chilenos sobrevivientes de la "Esmeralda" que seguían prisioneros en la Aduana y potencialmente expuestos a las odiosidades de aquel contexto de tiempo, por lo que huelgan razones para que la Bomba Española y la semblanza de su primer director quedaran indisolublemente ligadas a la imagen de Prat y Serrano, además de Aldea (recuperado de una fosa común antes de ser enviado a la cripta-monumento de Valparaíso) y todos los demás héroes de la hundida corbeta chilena.
Por lo anterior fue que el Ministro de Guerra de Chile, don Rafael Sotomayor, envió una célebre y sentidísima carta de agradecimiento a Llanos en día 19 de enero de 1880, confirmándolo -a su modo- como uno de los héroes civiles de aquellos años de lucha. En sesión solemne de 1884, el Congreso Nacional votó a favor de una medalla de oro para Llanos, en retribución y gratitud hacia su persona.
LA REFUNDACIÓN COMO BOMBA ESPAÑOLA
La etapa de organización de la compañía a partir de la ocupación chilena de Iquique se hizo difícil por las circunstancias de la guerra. Sin embargo, el entonces Jefe Político Militar de la Provincia de Tarapacá, Almirante Patricio Lynch, proporcionó gran asistencia para facilitar la permanencia y consolidación de la Bomba N° 1 de Iquique, además de mantenerle sus bienes donados por anteriores miembros o benefactores. También se decidió destinar el cuartel sólo al servicio de bomba y por eso se donó todo el material de la sección de zapadores de la unidad a la Compañía Sargento Aldea N° 6, según leo en el sitio web del Cuerpo de Bomberos de Iquique.
Así, en diciembre de 1880 se elige una nueva directiva para que entre en funciones a inicios del año siguiente, al mando Llanos. La mesa directiva completa fue la siguiente:
  • Director: Eduardo Llanos
  • Capitán: Antonio Chinchilla
  • Teniente 1º: Ángel Bargueño
  • Teniente 2º: Generoso Román
  • Tesorero: Francisco García
  • Secretario: Lorenzo Armengol
  • Subsecretario: Pedro Paul
  • Sargento 1º: Adolfo Posada
  • Sargento 2º: Salvador Bumbardo
Fue en la víspera de la exhumación y traslado de los cuerpos del cementerio que la Compañía de Bomberos de Iquique N° 1, el 21 de mayo de 1881, proclama formalmente su fundación como unidad bomberil española y el Capitán Chinchilla iza al mediodía el gran pabellón de España en el frontis del mismo cuartel que ahora atesora en su interior algunas de las banderas originales. La ceremonia se realizó en presencia del Jefe Político don José A. Alfonso y de importantes otras autoridades regionales, municipales, eclesiásticas y militares, demás del público iquiqueño.
Presentada oficialmente como la  Compañía Española de Bomberos de Iquique N° 1, más tarde se rebautizó como Compañía Española Iberia N° 1, siendo conocida actualmente como la Compañía Española de Bomberos N° 1 de Iquique, o "La Primera" en forma más amistosa.
Cabe indicar que, en 1889, don Eduardo Llanos concluyó su dirección de la Compañía Española trasladándose tres años después a la capital chilena, donde su compromiso indeclinable con la institución lo llevó a hacerse miembro de la 10ª Compañía de Bomberos de Santiago, conocida también como la Bomba España. A la sazón, ocupaba el cargo de Inspector de Obras Fiscales para el Gobierno de Chile y tenía un gran prestigio entre la sociedad chilena por su gesto en Iquique. En 1897, regresó a Europa donde siguió destacando por sus obras y talentos. El Estado de Chile lo condecoró en 1904 con un galardón "al mérito", desempeñándose hacia entonces como delegado de la Combinación Salitrera de Londres. Falleció en su tierra natal en 1927.
Hoja con el registro del traslado de los cuerpos de Arturo Prat e Ignacio Serrano hasta la Catedral de Iquique, el día 22 de mayo de 1881, tarea ejecutada por la recién refundada compañía.
Placa conmemorativa, en el exterior de la unidad.
NUEVOS VÍNCULOS CON LOS HÉROES DE IQUIQUE
Al día siguiente de la fundación oficial como Compañía Española N° 1, la flamante unidad realiza la guardia y la escolta del traslado de sus carrozas hasta y desde el cementerio, para recoger a los héroes del Combate Naval de Iquique en su cambio de sepultura desde el camposanto a la Iglesia Matriz. La constancia de este magno acontecimiento aún está registrada a pluma y manuscrito sobre papel de arroz del valioso Libro de Guardia de la Compañía, con la fecha apuntada el día 22 de mayo de 1881:
"El día 22:
Estaba citada la Compª para asistir al cementerio y a las 7 am. salía del cuartel con 38 auxiliares y 24 voluntarios incluido los oficiales.
Se conducían los carros mortuorios que la Compª ofreció para trasportar a la iglesia los restos de Prat y Serrano y una vez en el cementerio, esperaron los auxiliares y el estandarte con la escolta respectiva afuera de aquel lugar, entrando los sres. voluntarios, los cuales una hora más o menos después salían arrastrando dichos carros: a la retaguardia las autoridades y empleados públicos que seguían los féretros, siguió nuestro estandarte con la escolta y los auxiliares, continuando después las demás compañías.
Una vez en la iglesia, nuestro estandarte ocupó uno de los esquineros del catafalco junto con los sres. de la escolta y el resto de la compª formó delante de la iglesia hasta concluir la ceremonia, retirándose enseguida a su cuartel en donde rompió filas 10 minutos después.
A las 3 pm:
A la invitación del Sr. Capitán, los oficiales Burgueño, García, Armengol, Pahul Taberner, el que suscribe y el voluntario Las Rosas, lo acompañaron a la casa de Sr. Jefe Político, el objeto de asistir a la ceremonia de dar sepultura en la bóveda de la iglesia a los restos de Prat y Serrano. Con efecto después de unas atenciones hechas por el Sr. Jefe Político y oficiales del Linares en casa del primero, fuimos en corporación en donde cupo el honor a la oficialidad de la
Compª Española de Bomberos
"Iquique N° 1"
bajar el Catafalco
y depositar en la bóveda
los restos de
Arturo Prat
y
Ignacio Serrano
(todo esto destacado en grandes caracteres)
Hecho lo cual terminó la ceremonia y después de despedir al Jefe Político en la puerta de su casa, se retiró cada cual a la propia.
G. Román (firma) Teniente 2º"
Los cuerpos de los Héroes de Iquique permanecieron en el señalado lugar hasta el incendio del 10 de marzo 1883, que afectó una gran cantidad de cuadras incluyendo la de la iglesia, por lo que los restos de Prat y Serrano debieron ser albergados en el sótano de una casa comercial.
La Compañía Española habría vuelto a tener alguna participación en las exhumaciones finales de 1888, cuando los restos volvieron a ser recogidos, esta vez para ser conducidos junto a los de Aldea hasta su definitivo descanso en el Monumento a los Héroes de Iquique, erigido en el Puerto de Valparaíso.
Hay quienes llaman en Iquique a la unidad como Bomba de Arturo Prat, por esta estrecha relación con la epopeya iquiqueña.
AÑOS DEL CASINO ESPAÑOL Y DE LA GUERRA CIVIL
Cabe indicar que el edificio no ha sido sede sólo de los bomberos: el 26 de marzo de 1890 fue formalmente constituido el club-asociación "La Estudiantina Española", que agrupaba a los inmigrantes hispanos y sus familias residentes en Iquique y, en una sesión celebrada en agosto de 1891 durante la Presidencia de Ciriaco Salas en el directorio, se acogió una sugerencia de don Melitón Casacubierta para emplear este mismo lugar como casa para el club, bajo régimen de arriendo a $100 mensuales por cinco años. El espacio ocupado por el centro hispano fue el segundo piso del cuartel español, además de la mencionada residencia contigua al mismo. Eran los días en que era llamada aún como la Bomba Iberia, además.
Comunicada la noticia de esta decisión en octubre, las llaves le fueron entregadas al centro el 1° de noviembre, pasando a llamarse Casino Español a partir del 31 de enero del año siguiente y siendo formalmente inaugurado su Presidente don Manuel Chinchilla el 21 de febrero de 1892. Sin embargo, el Casino Español siguió funcionando allí sólo hasta junio de 1904, cuando se trasladó definitivamente hasta el magnífico edificio morisco situado junto a la Plaza Prat y del que ya he publicado algún artículo en este mismo blog.
Este período no estuvo exento de los dolores y sacrificios que exigió la guerra, nuevamente posada sobre el destino de Iquique: tras los bombardeos y combates ocurridos el 19 de febrero de 1891, especialmente alrededor de la Aduana y en los inicios de la infausta Guerra Civil, la Compañía Española tuvo una labor destacada resguardando la ciudad y a sus habitantes, razón por la que recibieron un reconocimiento peruano ese mismo año, consistente en la Gran Medalla de Oro.
No todo fue un fratricidio aquel año, sin embargo, pues recién terminada la desgraciada guerra, en las salas del ex casino dentro del cuartel se constituyó la Sociedad Protectora de Empleados, como lo conmemora otra placa colocada junto al acceso del edificio:
"SOCIEDAD PROTECTORA DE EMPLEADOS DE TARAPACÁ
EN ESTE EDIFICIO SE CONSTITUYÓ NUESTRA SOCIEDAD EL 31 DE OCTUBRE DE 1891. HOMENAJE DE RECONOCIMIENTO A ESTA COMPAÑÍA ESPAÑOLA DE BOMBEROS N° 1 EN NUESTRO PRIMER CENTENARIO,
IQUIQUE, 31 DE OCTUBRE DE 1991".
HÉROES Y TESOROS PROPIOS
La originaria marca a fuego de heroísmo de la Compañía Española, cobrará también la vida de dos mártires institucionales de la misma, el día domingo 5 de diciembre de 1937, cuando ocurre un accidente en el que perecen trágicamente los voluntarios Juan Guirao Lazo de la Vega y, siete días después de agonía y sin haber recuperado la conciencia, Julio Antón Gutiérrez.
Había sucedido que ese fatal día los voluntarios realizaron el último Ejercicio General del año '37, ocasión en la que, a raíz de una mala maniobra, un carro con 12 bomberos de la Compañía Española se volcó inesperadamente en la calle Baquedano al momento de doblar hacia Orella, estrellándose contra una casa e hiriendo de gravedad a ambas víctimas que iban a bordo. Una placa de mármol con sus nombres y fechas de muerte, además de los retratos oficiales, recuerdan a estos mártires del deber dentro del edificio, en el sector principal de la guardería de los vehículos de emergencia.
En otro aspecto, la Bomba España es, a la par de un cuartel, también un museo institucional: por muchos años ha guardado en sus bodegas y en una caja fuerte valioso material histórico que hoy se encuentra disponible a la curiosidad de la vista de los visitantes, al fondo del salón principal, incluidos documentos relativos a los años de la Guerra del Pacífico, la Matanza de la Escuela Santa María y 32 valiosos libros de guardia. También se guardan las antiguas banderas de la compañía y los estandartes que cubrieron los ataúdes de Prat y Serrano, con las actas correspondientes.
Varios de estos tesoros comenzaron a ser expuestos el año pasado a propósito de los 133 años del Combate Naval de Iquique, junto a antiguos cascos, campanas, retratos históricos y artefactos de la unidad, más medallas y premios recibidos. La exhibición permanente se realiza en ese mismo salón que ha sido escenario de las grandes juntas y sesiones de la Compañía Española.
La bomba cuenta como vehículo principal en nuestros días, con un carro Mercedes Benz L1520 modelo Thecniques & Supplies W-4.000, con una capacidad de estanque de 4.000 litros, año 2004. Su emblema sigue ostentando orgulloso el escudo español y el N° 1 de las Compañías de Iquique, además de toda esa poderosa tradición heroica que ha marcado desde sus orígenes los destinos de la gran Bomba Española.
"Primera en Cuerpo. Primera en el Deber", es su lema institucional.

jueves, 21 de marzo de 2013

EL CHUMBEQUE DE IQUIQUE: TRADICIONES Y POSIBLES ORÍGENES DE UN DULCE BOCADILLO

Coordenadas: 20°12'57.41"S 70° 8'57.95"W (fábrica)
Ubicada en la esquina de Almirante Latorre 600 y Eleuterio Ramírez 795, la fábrica de masas y confites "M-Koo" abastece a Iquique con uno de sus productos más conocidos y tradicionales, que ya ronda otras ciudades del país e incluso con expectativas en el extranjero: el chumbeque, ese calórico, dulce y pegajoso bocadillo mezcla de turrón, galleta y hojarasca, fabricado con harina, miel y limón de Pica, que se vende en láminas con envoltorios plásticos y que pueden jactarse de una larga duración antes de alcanzar una fecha de vencimiento o cambios en su calidad.
Los chumbeques iquiqueños ya llegaron a la capital chilena hace tiempo, además: hace unos diez años, más o menos, comenzó a ser vendido en los supermercados "Rossi" y en un local del Metro Los Leones. También se ofrece en los kioscos al exterior de la Estación Central en la Alameda, entre otros sitios. Hasta de Magallanes llegan los pedidos a la fábrica, de hecho.
Sin embargo, veremos que hay fundadas controversias sobre su origen y que su principal arraigo está en algunos focos de la repostería tradicional peruana, según parece.
ORIGEN DEL CHUMBEQUE IQUIQUEÑO
El origen de la fábrica de chumbeques tiene relación con el chino que aparece en su actual logotipo: hacia inicios del siglo XX, llegó al territorio chileno el ciudadano de origen cantonés Kaupolin Koo Kau. En 1920, el oriental se estableció en Tarapacá; con su nombre castellanizado al de Ernesto Koo Flores y como tenía conocimientos sobre homeopatía y medicina china, comenzó a trabajar como médico informal atendiendo trabajadores de las salitreras e instalando un oficina en Pozo Almonte, donde conoció y contrajo matrimonio con la confitera y pastelera Petronila Bustillo Sandoval, hija de un matrimonio peruano que trabajaba haciendo dulces a pedido. Al parecer, el matrimonio mantenía cierto vínculo especial con las localidades de Pica y Matilla.
Según cuenta la tradición familiar de los Koo que han expresado en algún par de oportunidades en los medios de prensa, coincidiendo con el inicio de la caída de la gran época salitrera el autodenominado médico y su esposa decidieron comenzar a producir un tipo de dulces basados en una antigua receta cantonesa de alfajores, aunque adaptándola con otras recetas y productos disponibles en Tarapacá, llegando tras mucha prueba y error a un producto que definieron como una combinación de alfajores chinos con queques chilenos, razón por la que lo bautizaron chumbeque, supuestamente combinando las palabras "Chung" (vocablo chino) y queque.
Creado inicialmente así para la venta a pedido y en pequeña escala productiva, la hija de ambos y heredera del negocio, doña Ernestina Koo Bustillo, instaló un almacén en Iquique en 1952, comenzando a vender el producto en esta ciudad. Lo hizo con tanto éxito que pasó rápidamente de la pequeña producción del taller a la de una fábrica, la que pasó después a manos de los hermanos Jorge y Gilberto Koo, quienes producían y repartían por varios locales de la ciudad.
Sucedió así que en 1978, agobiado por problemas económicos y con su padre enfermo, don Arturo Mejía Koo se acercó a sus dos tíos dueños de la fábrica y les pidió un empleo como vendedor de chumbeques. Fue incorporado a la empresa pero, coincidentemente, en aquel tiempo comenzaron a bajar las ventas de la masa dulce, amenazando con poner fin a la larga tradición del negocio. Mejía Koo, entonces, echó manos a la propia dirección de la firma y comenzó a producir el chumbeque casi sin capital, valiéndose de la asistencia de sólo un panadero y un solo horno, hacia 1980, haciendo primero 500 unidades semanales, luego 1.000 y así sucesivamente.
Este segundo aire de vida para el producto fue un éxito, y alcanzó rápidamente su mejor y más conocida buena época que se ha extendido hasta ahora, con todo el crecimiento material de la empresa con su cuartel central en pleno centro comercial de Iquique.
ALCANCES CONTROVERSIALES: EL CHUMBEQUE PERUANO
El nombre del chumbeque es invariablemente asociado aquí en Chile a las tradiciones de la nortina ciudad, hasta haciendo ostentación de esta cualidad con la frase corporativa para el producto de "M-Koo": "Un dulce tradicional de Iquique". Incluso existe un libro dedicado especialmente a la identidad iquiqueña y que lleva por título "Del chumbeque a la Zofri".
Sin embargo, aunque la historia del chumbeque iquiqueño es pintoresca y hasta patrimonial para el orgullo de la ciudad, es casi un hecho que el conocimiento sobre el chumbeque existía desde antes de que Koo Flores comenzara a producirlo, por cuanto en Perú se declara -con buenos argumentos- que ya existía desde el siglo anterior (o antes incluso, en la Colonia tardía) una versión local y propia del chumbeque, o  cuanto menos el nombre del mismo en el lenguaje popular del vecino país. Quién sabe si incluso sea posible que ya haya existido en la ciudad tarapaqueña a la fecha de la incorporación de la misma a la soberanía chilena, por influencias provenientes desde la tradición culinaria del Norte de Perú.
De partida, se explica allá en Perú el nombre del chumbeque como la adaptación de una voz mochica o quechua, apareciendo también en la literatura y ciertas expresiones populares del vecino país, aunque muchas veces como apodo para ciertos personajes pintorescos y hasta para el nombre de un periódico que circuló a principios de los años veinte, según se ha constatado.
De acuerdo a la argumentación ofrecida por Perú, además, el dulce tiene su origen en Piura, especialmente de la localidad de Sullana, donde es producido de forma artesanal y comerciado por vendedores ambulantes que forman parte del folklore y la tradición local. Se sabe también de que ha estado presente en varias ferias costumbristas, aunque la receta peruana tiene ciertas diferencias con respecto a la iquiqueña, como uso de yema de huevo a modo de aglutinante y algunas especias.
Cabe señalar que el chumbeque es conocido y fabricado en Ecuador, además, país donde se ha comerciado tradicionalmente desde hace largo tiempo.
POSIBLES EXPLICACIONES A SU APARICIÓN EN IQUIQUE
Consultando algunas fuentes que adjudican la creación del dulce a Perú, creo verificar allí que el propio nombre del chumbeque era perfectamente conocido por los peruanos antes del año que se señala como aquel de la aparición del producto homónimo en Iquique, aunque este detalle se me hace más fácil de confirmar que el de la existencia previa de una receta similar a la del bocadillo que se conoce acá como tal. Sin embargo, creo poder aportar algunos datos reveladores al respecto, especialmente en el sentido de que el chumbeque iquiqueño puede ser sólo la adaptación de la receta del mismo dulce, originario del Norte del Perú según parece.
Por un lado, puede que el chumbeque sea un producto menos antiguo de lo que se ha pretendido en Perú pero más de lo que se ha sugerido acá en Chile: hay muchas manifestaciones patriotas con relación al bocadillo sospechosamente nuevas, posiblemente asociadas a alguna clase de respuesta a la versión iquiqueña del mismo más que alguna línea tradicional con él, como el año pasado cuando en la Feria Gastronómica de Mistura, la Provincia de Piura presentó al chumbeque como su producto estrella más representativo y propio. Parece haber una reacción especialmente celosa después de la fabricación y repartición de un chumbeque gigante en Iquique con el banderín de la "M-Koo", de más de 100 metros de largo y que acabó dividido en más de 9.600, durante la Feria Turística de 2010 realizada en la Plaza Prat.
Empero, un dato particularmente interesante al respecto es que todavía en tiempos en que Iquique ya era chileno, muchas cocineras y confiteras peruanas habrían emigrado hacia el puerto en busca de mejores expectativas de vida y esperando participar de la prosperidad que había alrededor de la industria salitrera de Tarapacá. Con relación a esto, una de las versiones sobre el origen del chumbeque en la ciudad iquiqueña y que se ha difundido entre comerciantes peruanos, es que una de estas cocineras habría comenzado a producirlo acá antes que la familia Koo, haciéndolo conocido en el comercio tarapaqueño.
Por supuesto, no tengo a mano datos duros para confirmar ni desmentir esta historia, aunque no me parece para nada menor la información de que doña Petronila Bustillos, co-creadora del chumbeque iquiqueño con su marido Ernesto Koo (según la versión familiar), haya sido de origen peruano por parte de padres, como vimos más arriba.
Este último dato me suena crucial para poder rastrear desde dónde procede realmente la base de la receta de esta sabrosa masa, a riesgo de que algunos me acusen de poco patriota por formular esta opinión favorable la teoría de su origen peruano.
LA FÁBRICA "M-KOO" EN NUESTROS DÍAS
Sería interesante, por lo anteriormente descrito, que a futuro alguien se interesara en sacar adelante algún estudio objetivo respaldando la historia del chumbeque, más allá de las pasiones nacionalistas o de los discursos patrioteros que suelen encontrar gran acogida en cuestiones relacionadas con el rubro culinario o los productos comerciales, al menos en el caso de Chile y Perú. Personalmente, además, dada la proximidad histórica y cultural que ha existido entre Iquique y el país peruano al que alguna vez perteneció, además de considerar que el chumbeque iquiqueño sería sólo una adaptación de las recetas piuranas y no exactamente la misma, encontraría inoficioso tratar de levantar otra controversia sobre la paternidad de este producto, aunque sí se justificaría tal vez una discusión franca sobre el verdadero origen del nombre que lleva el mismo.
Por lo pronto, quien conduce la famosa empresa iquiqueña del chumbeque sigue siendo don Arturo y su familia. El negocio que lleva la marca registrada de "M-Koo", perpetúa allí en Latorre con Ramírez al producto, además de haber establecido otra fábrica en calle Tamarugal con Playa Blanca, también con un centro de ventas propio.
Más de 12 mil chumbeques produce "M-Koo" a diario, no sólo en las versiones tradicionales, sino también con sabores frutales, empezando en 1993 con el de mango, y posteriormente con maracuyá, papaya, naranja y guayaba. Algunas variedades incluyen manjar. Todos llevan el característico sello de calidad de la empresa. También se producen ediciones especiales en cajas parecidas a las de bombones o mazapanes finos, como para regalos o premios, que lucen en la tapa lindas imágenes de lugares turísticos de Iquique, reforzando la relación con las ciudad.
Controversias al lado, entonces, aún continúa viva y pujante la tradicional dinastía de los confiteros productores del chumbeque en su versión iquiqueña, aunque su presencia acá también pueda ser un símbolo y casi remanente de aquellos días en que el puerto pertenecía todavía al Perú.

lunes, 18 de marzo de 2013

EL EXTRAÑO PÁJARO DE OJOS ROJOS Y ANDAR DE VILLANO EN IQUIQUE

Creo haber visto estas aves llamadas huairavos, garzas azules o gaudas por todo Chile, pero debo admitir que cuando conocí las que existen acá en Iquique, pensé en mi ignorancia que podía tratarse de una especie o variedad distinta, tanto por sus características, comportamientos sorprendentemente astutos y también por su abundancia en muelles y caletas de la ciudad, como no he observado en ninguna otra parte.
Pero no... El ave que veo aquí es la misma: el Nycticorax nycticorax de los científicos, del orden de los pelecaniformes, relacionado con los pelícanos, los alcatraces, las fragatas y varias otras aves marinas, aunque en su caso no reduce su hábitat sólo a las costas, sino a concentraciones de agua salina en general. Pertenece a la familia de las ardeidas (asociado a las garzas) y, según algunas personas que considero versadas en zoología, corresponde a una subespecie del huairavo que se encuentra en todo Chile: el Nycticorax nycticorax hoactli.
Los huairavos, de hábitos migratorios, tienen cierta elegancia y estampa: parecen una combinación entre una fina garza y una imponente ave cazadora. Sus ojos hipnóticamente rojos son un detalle característico y propio del ave, además de las dos o tres plumas largas y lacias que salen de su nuca a los pájaros adultos, parece que más prolongadas en el caso de los machos. Mientras los ejemplares juveniles parecen ofrecer un plumaje tendiente a colores grises y cafés y negros hasta que aparecen las plumas blanquecinas, los adultos desarrollados tienen plumas blancas en cara, cuello, pecho y extremidades inferiores, mientras que sus plumas son oscuras en la corona de la cabeza, las alas y el lomo. Sus cola son cortas, los picos delgados y puntiagudos.
No sé bien cómo describirlo, pero el huairavo promedio hace un ruido que suena algo así como "waik, waik", especialmente cuando se molesta o se excita por alguna agitación ambiental, aunque en general parece ser una ave relativamente silenciosa. He leído en internet sobre otras interpretaciones de la onomatopeya relativa a su forma de gritar (por ejemplo: "huac, huac"), pero personalmente creo que es más precisa la que aquí señalo.
Ejemplar juvenil en el muelle de la Caleta Riquelme.
Ejemplar adulto cerca de las pescaderías de la caleta.
Aunque habita también gran parte del resto del continente, suceden varias cosas que estimo extrañas y curiosas con los huairavos visibles en Iquique durante la temporada estival, acaso como si adoptaran ciertos patrones especiales acá en la ciudad. Su propia actitud es sorprendente: a diferencia de las gaviotas que sólo son oportunistas y los pelícanos que semejan a gigantes perezosos cuya única virtud es la paciencia, el huairavo tiene algo definitivamente inteligente: observa, interpreta, espera y aguarda. Su mirada, especialmente cuando la hace de frente, es la de un ser que llega a intimidar con sus ojos granates. Hasta ahora sólo creía que los cuervos eran capaces de semejantes exhibiciones sugiriendo una inteligencia especial pero, de alguna manera, el huairavo sabe que esculcando con sus óculos de fuego anticipará la ocasión en que pueda agarrar algo de comer y vivir a expensas de las sobras de una sociedad generosa en dejar nutritivos desperdicios a orillas de la costa, su propio hábitat durante cada estadía por acá.
Huairaos, prefieren llamarlo los pescadores, quienes suelen usarlos de basureros naturales arrojándoles las tripas de pescado y espinazos completos cuando filetean los peces en la pequeña feria que se instala en el muelle. Quizás por esto, a diferencia de los jotes y los patos yecos, no he visto huairavos muy al interior de la ciudad, sino siempre en la orilla costera. Es una excelente ocasión para observarlos allí, en acción: merodean sigilosos alrededor de estos hombres de mar, esperando alguna "presa" de tan fácil captura como acá pueden contar, caminando con la misteriosa y perversa actitud que los caracteriza, encorvados y como si llevaran la cabeza clavada entre los hombros, al estilo de esos villanos de las películas de terror nacidas durante la época del cine mudo, tipo Nosferatu o los condes vampiros interpretados por Bela Lugosi.
Es por todas las características anteriores -y que veo tan bien representadas en los ejemplares que vienen a Iquique- que los huairavos han sido asociados en la tradición y el folklore nacional a relaciones con la brujería y las fuerzas demoníacas, especialmente hacia el Sur del país, en el Archipiélago de Chiloé, donde se lo toma a veces por estados de transformación zoomórfica de avezadas hechiceras, además de ser un ave de esta especie la que encarnaría el mito de la Voladora, una mujer mensajera de las sociedades secretas de brujos que operan en la oscuridad de la isla y que se convierte en pájaro tras vomitar sus propios intestinos durante las noches, guardándolos en un recipiente mientras se halla en su estado animal.
Otra cosa que me sorprende de los huairavos de Iquique es su tamaño: parece que todos llegaran acá al máximo que se les estima propio de la especie, cercano a los 60 o 65 centímetros de altura. Cuando se yerguen levantando su cuello con toda su estilizada figura intentando observar y adivinar una posible situación favorable a la captura de alimento, se ven como un dinosaurio a escala, casi como haciendo reverencia a la teoría de los paleontólogos que vinculan a las bestias jurásicas con las aves de nuestros días.
Por el descrito detalle de su cuello relativamente largo pero oculto en esa posición de villano con capa que suelen asumir, es que algunos le llaman también garza nocturna o garza de brujas aludiendo a sus hábitos esencialmente nocturnos (que refuerzan su percepción oscura y siniestra en algunos lados), aunque en otra característica que creo bastante propia de los huairavos iquiqueños, los he visto tan activos de día como de noche, a veces desde temprano en la mañana, aunque sospecho que los ornitólogos leerían con una ceja arriba lo que acabo de escribir.
En fin: cuando vean ese grupo de pájaros de ojos rojos y de estampa casi malvada en Iquique, disputando con los pelícanos y hasta los lobos marinos los trozos de pescado en la caleta o el muelle, intenten notar esa actitud astuta y vigilante tan propia del huairavo, para mi gusto uno de los más interesantes e intrigantes miembros de la fauna tarapaqueña.

miércoles, 13 de marzo de 2013

EL HOMBRE DE LOS PESCADOS: ALGO SOBRE EL MONUMENTO AL PESCADOR CAVANCHINO

Acto de inauguración en 2008 (imagen: diario "La Estrella" de Iquique).
Coordenadas: 20°14'11.74"S 70° 8'53.41"W
A futuro me permitiré publicar alguna entrada dedicada a los tradicionales pescadores de la Península de Cavancha, cuya presencia y caleta de trabajo en este sector de Iquique se remontan a tiempos ancestrales, heredando la actividad de la época en que los indios changos hacían lo propio en esta zona de la costa tarapaqueña.
Por ahora quisiera detenerme en el monumento conocido como El Pescador Cavanchino, ubicado en la plazoleta a entrada de la península, en la punta de diamante formada por la calle Capitán Roberto Pérez (ex Los Rieles) y calle Filomena Valenzuela, junto a la Costanera Arturo Prat. Parece ser que se ha impuesto rápidamente como referente, pues desde su inauguración, el año 2008, la plazoleta de césped y palmeras ha pasado a ser llamada popularmente como la Plaza del Pescador, además de señalar el punto preciso de acceso y salida por las calles de la península.
Este monumento vino a llenar un vacío en las manifestaciones conmemorativas relativas a esta antigua presencia de pescadores en Cavancha, en nuestros días casi arrinconados en una caletita en el lado Norte de la misma, en el sector donde flotan los pintorescos botes y navíos pesqueros frente a las playas de la bahía. Su origen se encuentra en una iniciativa que involucró al Sindicato de Pescadores de Iquique, a la Municipalidad de Iquique y a la Compañía Minera Collahuasi, que ha hecho importantes donaciones para la preservación y difusión patrimonial en la región, y que en este caso colaboró también aportando el material para la fundición de la obra.
Procesión de San Pedro por los pescadores y sus familias hacia la caleta de Cavancha, realizada el mismo día de la inauguración del monumento (Fuente imagen: diario "La Estrella" de Iquique).
El conjunto se conforma de dos pedestales de albañilería y pintados de blanco: el primero, correspondiente al de una estatua de bronce de un típico pescador local, mientras que el segundo fue instalado con una placa explicando la naturaleza de la obra y los que participaron de su creación.
La figura del pescador está hecha a aproximadamente 2/3 de un tamaño natural en estilo realista, totalmente figurativo. Muestra a un pescador con sombrero, pantalones arremangados, descalzo y cargando una ato de grandes y suculentos pescados en cada mano, personaje de una escena muy corriente en este lugar y también en otros recintos pesqueros de Iquique como el muelle. Con una perfecta representación de los rasgos de un hombre de estratos populares, herederos de la misma estirpe del roto minero que tanto elogiara Nicolás Palacios y que sólo los necios se resisten tuzudos a ver, el pescador mira hacia el oriente, como recibiendo y saludando a los visitantes que entran a la península. Un foco instalado a nivel del pasto lo ilumina perpendicularmente en las noches.
El autor de la obra es un conocido escultor nortino: Roberto Camp A., quien se encargó del diseño y la producción de la pieza para ir a fundición. Según declaró por entonces el coordinador de la Fiesta de San Pedro en Caleta Cavancha, el pescador Oscar Zambra, se quiso representar en la imagen a todos los pescadores locales que han perdido su vida trabajando en el mar. La producción metalúrgica de la obra quedó encargada a la Fundición Neptuno.
Posteriormente a la inauguración, en la cara frontal del pedestal se colocó una placa también metálica, donde se lee:
EL PESCADOR
CAVANCHINO
AUTOR ROBERTO CAMP A
FUNDICION NEPTUNO
El segundo pedestal, inaugurado en conjunto con el principal y ubicado a un costado de éste dentro de la plaza, tiene una cara superior angulada sobre la cual se instaló la placa explicativa de la obra en material sólido de color azulino oscuro, que tiene la particularidad de ofrecer buena lectura cuando está brillante, pero que cuando le ha faltado aseo por el polvo que suele acumular, se vuelve francamente ilegible:
MONUMENTO
AL PESCADOR CAVANCHINO
Cavancha agradecida de sus pescadores, sus
familias y de todos los que entregaron sus
vidas en el mar.
Sindicato de Pescadores
Fundición Neptuno
Escultor Roberto Camp A.
Ilustre Municipalidad de Iquique
Compañía Minera doña Inés de Collahuasi
Península de Cavancha, 29 de junio del 2008
El monumento fue inaugurado en la señalada fecha, que coincidió con la Fiesta y Procesión de San Pedro en Cavancha, celebración religiosa que los pescadores cavanchinos aseguran estar realizando allí desde hace más de 100 años y que, gracias a lo mismo, se extendió hasta otras caletas y puertos de la zona iquiqueña, como en El Colorado y las ubicadas al Sur de la ciudad. Ante autoridades municipales y regionales, además de miembros de las empresas privadas que aportaron a la construcción del monumento, los representantes sindicales de los pescadores y de los trabajadores de la caleta de Cavancha descubrieron la imagen con aplausos del público presente, procediendo a firmarse el traspaso de la obra a la Municipalidad.
Que este monumento está relacionado con el hilo histórico de la presencia de los pescadores en Cavancha, es algo que quedó de manifiesto y en demostración allí mismo, cuando el escritor nortino y residente del vecindario don Juan López, leyó durante el acto inaugural un escrito suyo donde recordaba cómo había sido la vida de los antiguos cavanchinos en la península, mientras que al periodista Ricardo Torres Peña le correspondió hablar sobre la interesante historia de la propia caleta pesquera.
Ese mismo día se realizó la Procesión de San Pedro por parte de los concurrentes, paseando su imagen entre la Gruta de Lourdes de Cavancha y la caleta de los pescadores, celebrando las fiestas de su Santo Patrono por primera vez con la imagen del monumento a ellos mismos engalanando el acceso a la península, sólo un poco más allá.
Los pescadores cavanchinos deben ser uno de los rubros de trabajadores más queridos y respetados en Iquique. Gran justicia se hizo ese año 2008, entonces, al erigir este pequeño pero importante monumento con características simultáneas de homenaje y memorial para los sacrificados pero valientes hombres que arrancan las riquezas al bravío celo del mar.

martes, 12 de marzo de 2013

LA VERDADERA TRAGEDIA DEL "HUEVÓN"

Jari, mi cuñado finés, ya está al día acá con la jerga chilena… Aunque su seriedad y el acento nórdico lo delatan (además de su reconocido aspecto de elfo de Tolkien), aprendió a usar perfectamente los apelativos “hueón” y “hueá”… De hecho, cada vez se lo escucho más bien integrado a sus frases como adjetivo, sustantivo, verbo, indicación objetiva o subjetiva, calificativo o descalificativo, marcación final y muletilla.
¿Cómo nace esta manía nacional por abusar del “hueón”, “esa hueá”, “no hueí”, etc.? Años atrás, se usaba el “huevón” para señalar a personas de pocas capacidades intelectuales, culturales o de talentos: de ahí también el “ahuevonado” y “saco de huevas” (escroto). Algo parecido al “gilipolla” español.
Se supone, en teoría, que los hombres con los testículos o “huevas” (comparación con la forma y tamaño de los huevos) demasiado grandes, no podían pensar bien a causa del peso de sus propias gónadas, y de ahí proviene también el insulto que subyace al preguntarle a alguien: “¿Acaso te pesan las huevas?” cuando no puede completar una tarea, resolver un problema o consumar un esfuerzo físico.
“Huevear”, a su vez, es hacer tonterías que provocan molestia o incomodan a otros. El curioso concepto habría surgido de observaciones de la vida rural: se creía que ciertos machos del ganado campesino eran torpes proporcionalmente al tamaño de sus “criadillas”, y que los animales de corral que no eran castrados de pequeños -como toros, burros o chanchos padrones-, solían ser flojos, brutos, poco astutos e inútiles al trabajo, sirviendo sólo como reproductores.
Con el tiempo, sin embargo, y por influencia cultural de otros países, “tener huevas grande” se ha ido convirtiendo en un sinónimo de entereza, masculinidad o determinación, perdiéndose un poco esa vieja comparación con un objeto de insulto.
“Huevón”, a su vez, se convirtió en una forma cariñosa de referirse a amigos y a gente de confianza, equivalente al “güey” de los mexicanos (entre los cuales “huevón” se usa para señalar más bien a los flojos), el “pana” venezolano o el más reputado “che” argentino, diluyéndose así gran parte de sus connotaciones peyorativas, hasta que alguien recuerda su esencia original para arrojarla en alguna discusión, pelea o necesidad de interpelación descalificadora hacia el prójimo.

Qué ver en una visita?

Aconcagua (9) Aeronautica (12) Africa (4) Alemania (4) Alto Hospicio (11) Angol (2) Animitas (69) Antartica (31) Antofagasta (19) Apuntes (6) Arabes (20) Arabesco (13) Araucania (5) Arauco (2) Archipielago Juan Fernandez (1) Arequipa (6) Argentina (29) Arica (39) Armas (23) Arqueologia (73) Arquitectura en hierro (21) Art Deco (33) Art Nouveau (17) Arte (170) Austria (1) Aysen (9) Bares-Restoranes (142) Barroco (52) Bauhaus (10) Belgas (1) Biobio (1) Bizantino (7) Bohemia (158) Boites (26) Bolivia (18) Bomberos (33) Brasil (3) Britanicos (36) Buenos Aires (3) Burdeles (24) Cachapoal (1) Cafes-Salones de Te (17) Cajon del Maipo (13) Calama (2) Caldera (4) California (1) Calles (75) Campo (104) Candilejas (52) Carreteras (53) Casonas (95) Cauquenes (1) Cementerios (58) Cerros y montañas (38) Chile (1008) Chillan (5) Chiloe (7) Choapa (6) Ciencia (69) Cine-Teatro (43) Circo (16) Cites-Conventillos (16) Cocina (56) Cocteleria (55) Colchagua (1) Colombia (1) Coloniaje (141) Comercio (183) Comics (29) Compañias (89) Concepcion (7) Conmemoracion (123) Copiapo (21) Coquimbo (20) Criminologia (28) Croatas (5) Curico (1) Curiosidades (231) Delincuencia (58) Deporte (41) Desierto de Atacama (51) Diplomacia (22) Diseño (87) Edad Media (19) Edificios historicos (162) Edificios populares (63) Educacion (66) Egipto (2) El Maipo (2) El Maule (11) El Tamarugal (23) En prensa/medios (42) Errores (102) Esoterismo/Pagano (69) España (18) Estatuas-Monumentos (115) Etimologia-Toponimia (144) Eventos (46) Exposiciones-Museos (59) Fe popular (129) Flora y fauna (108) Folklore-Tradicion (199) Fontanas (38) Fotografia (24) Franceses (87) Francia (9) Frutillar (1) Gargolas-Grutescos (18) Gergiano y victoriano (24) Germanos (30) Gotico (17) Gringos (31) Guerra Chile contra Confederacion 1836 (10) Guerra Chile-Peru contra España 1865 (2) Guerra del Pacifico (76) Guerra Peru-Bolivia 1841 (1) Guerras antiguas (5) Guerras civiles y golpes (35) Hechos historicos (120) Heraldica (27) Heroes (82) Hispanidad (115) Holanda (1) Hoteles (31) Huasco (3) Huasos (57) Humor (59) I Guerra Mundial (2) Iglesias y templos (98) II Guerra Mundial (4) Imperio Romano (21) Independencia de America (42) Indigenas (97) Industria (70) Instituciones (158) Iquique (73) Isla de Pascua (1) Israel (1) Italia (34) Italicos (42) Jerusalen (1) Judios (10) Juegos (40) Junin (1) La Paz (1) La Serena (18) Lejano oriente (38) Lima (2) Limari (8) Linares (2) Literatura (113) Los Andes (2) Lugares desaparecidos (210) Madrid (1) Magallanes (34) Malleco (1) Marga Marga (1) Mejillones (4) Melipilla (1) Mendoza (2) Mercados (23) Mexico (1) Militar (89) Mineria (49) Misterios (103) Mitologia (152) Mitos urbanos (116) Modernismo-racionalismo (14) Mujeres (74) Muse (1) Musica (64) Navegacion (45) Negros (9) Neoclasico (143) Neocolonial (21) Neorrenacentismo (1) Niños (93) Ñuble (3) Obeliscos (15) Orientalismo (12) Ornamentacion (104) Ovalle (5) Palacios (23) Paleocristianismo (20) Palestina (1) Panama (1) Parinacota (1) Paris (1) Patagonia (21) Patrimonio perdido (116) Peñaflor (1) Periodistas (26) Personajes culturales (150) Personajes ficticios (48) Personajes historicos (173) Personajes populares (168) Peru (53) Pesca (17) Petorca (5) Pisagua (1) Playas (31) Plazas y parques (158) Polacos (1) Politica (52) Productos tipicos (78) Publicidad (58) Puentes (33) Puerto Montt (6) Punta Arenas (8) Quebrada de Tarapaca (13) Quillota (2) Radio-TV (50) Rancagua (3) Reliquias (142) Renacimiento (3) Reposteria/Confiteria (22) Rio Chili (1) Rio Mapocho (42) Rio Tevere (2) Roma (32) Rotos (90) Rusia (1) San Antonio (2) San Pedro de Atacama (2) Sanidad (49) Santiago (655) Semblanzas (131) Sicilia (1) Simbolos/Emblemas (66) Sociedad (137) Suiza (1) Suizos (1) Tacna (5) Talagante (8) Talca (3) Tarapaca (92) Tecnologia (79) Terrores y fantasmas (91) Tierra del Fuego (12) Tocopilla (2) Tragedias (193) Transportes/Estaciones (78) Tucuman (1) Tudor (27) UK (8) Uruguay (1) USA (19) Valle de Azapa (7) Valle de Elqui (14) Valparaiso (30) Vaticano (5) Venezuela (6) Viña del Mar (2) Websites recomendados (10)