martes, 30 de julio de 2013

DEVELANDO UN MISTERIO ANCESTRAL (PARTE I): LAS HUELLAS DEL SANTIAGO ANTES DE SER SANTIAGO


Ilustración de la Ciudad de Santiago de Chile, por el cronista indígena peruano Felipe Guamán Poma de Ayala, hacia 1615, en su "Nueva Crónica y Buen Gobierno". Aunque es un plano esquemático e imaginario, se advierte que por entonces la capital chilena era comprendida sólo como un campamento militar-religioso fortificado alrededor de la Plaza Mayor (de Armas), con el río Mapocho flanqueándola al costado.
Coordenadas: 33°26'16.47"S 70°39'1.95"W (Plaza de Armas)
Una secuencia de investigaciones recientemente publicadas, han sacado del horno un tema tan interesante como apetitoso a la historia urbana: los orígenes precolombinos de Santiago de Chile, en épocas anteriores a la fundación oficial de la ciudad por parte de los conquistadores españoles. Se habla de un centro de desarrollo inca con una sede en la propia Plaza de Armas de Santiago y sus inmediatos, propuesta que incluso ha dado pie a especulaciones sobre la posibilidad de la existencia de un asentamiento humano completo y entendible como "urbe" previo a la llegada de don Pedro de Valdivia y sus huestes.
Tres trabajos consecutivos, publicados por divina coincidencia en un breve plazo de tiempo, han completado una visión bastante más profunda y argumentada sobre este origen más remoto de la ciudad de Santiago: Patricio Bustamante y Ricardo Moyano en 2012, Rubén Stehberg y Gonzalo Sotomayor también en 2012, y Alexis López en 2013. Iremos abordando estas investigaciones a lo largo de esta secuencia de entradas, con las que aprovecharé de llenar un largo vacío que arrastraba en este blog con relación al tema de atención.
Parto, entonces, con este abundante y vigoroso tema de estudio pretendiendo hacer no más que un pequeño aporte a su difusión, fuera de los círculos estrictamente científicos o académicos que no nos corresponden.
UNA DISCUSIÓN HISTÓRICA
La presencia de huellas correspondientes a la antigua administración incásica en Santiago, ha sido abordada ya por otros autores como Ricardo E. Latcham, Carlos Peña Otaegui, René León Echaíz, Justo Abel Rosales, Armando de Ramón y Carlos Keller, entre muchos otros. Si bien las pruebas van desde el sacrificio ritual con enterramiento de la momia del Cerro El Plomo hasta el fuerte pukará del Cerro Chena, las dudas orbitaron siempre en torno a la intensidad que tuvo esta influencia y presencia del elemento incásico sobre el valle.
Personal y humildemente, creo que un caso de especial interés sobre estas presencias, lo señala la existencia de una piedra ceremonial que habría sido descubierta en el Cerro Santa Lucía y que actualmente se encuentra encastrada en un muro de la antigua residencia de don Benjamín Vicuña Mackenna, en el museo histórico que lleva su nombre. Ya me he referido en un artículo de otro blog a las observaciones del arqueólogo Luis Cornejo sobre dicha pieza, quien señala que la piedra fue tallada con alguna representación de cultivos y cursos hídricos, pudiendo corresponder a una huaka para rituales kapacocha de sacrificios humanos. Para complementar esta serie de artículos, preparo la redacción de un artículo especial sobre dicha piedra ceremonial en este blog.
Volviendo a la discusión del grado de influencia sobre el Valle del Mapocho por parte del Tawantinsuyu o administración imperial incaria (con sede en el Cuzco y que llegaba hasta el río Maule, como se sabe), éste es un tema que adquiere cuerpo especialmente hacia la segunda mitad de los años setenta, en especial por los estudios de Rubén Stehberg y Osvaldo Silva: creía que la dominación incásica fue fuerte, el primero, y tenue, el segundo, por lo que sus enfoques se confrontaron. Parte importante de este mismo debate giró en torno a las referencias sobre un centro administrativo en los primeros años de la colonia del Mapocho, particularmente en Actas del Cabildo fechadas el 10 de junio de 1541, que mencionan un "tambo grande que está junto a la plaza de esta ciudad", y del que no se sabía a ciencia cierta si había sido levantado por manos incásicas o españolas.
De acuerdo a la exposición que hizo Stehberg, un centro de desarrollo incásico estaba aquí en Santiago desde antes de la llegada española y bajo gobernación del jefe indígena Quilicante, representante de la autoridad imperial en el Valle del Mapocho, quien se encontraba en ejercicio a la llegada de Almagro por estas tierras en 1536. Empero, de acuerdo a lo concluido en los años setenta por Silva, la sede administrativa de Quilicante debía estar entre Lampa y Colina, no en la ciudad de Santiago propiamente dicha.
Sin embargo, más de 35 años tuvieron que transcurrir para que los estudios arrojaran datos más cerca de lo definitivo al respecto, tiempo en el que otros hallazgos e investigaciones fueron reforzando también la idea de que la mano del Tawantinsuyu no fue tan tibia ni tímida por estas tierras, como se había creído.
Fundación de Santiago en el Santa Lucía, según óleo de Pedro Lira (1889). Siempre se ha considerado imaginaria esta escena, porque la fundación de la ciudad tuvo lugar en la Plaza Mayor o Plaza de Armas. Sin embargo, el Cerro Santa Lucía sí habría tenido una función esencial en los criterios que llevaron a la elección de este lugar del Valle del Mapocho para la fundación de la colonia de Santiago del Nuevo Extremo.
EL MAPOCHO INCAICO
Faltaba una confirmación de peso histórico y argumental para verificar esta importancia del valle del Mapocho en la administración ancestral incásica, esfuerzo que fue complacido recientemente con la publicación de nuevas investigaciones conjuntas del Jefe de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural, el arqueólogo Rubén Stehberg, y del historiador Gonzalo Sotomayor, retomando así la eventual solución al nudo que había quedado ciego en los años setenta, aportando pruebas realmente sorprendentes sobre el tema de marras.
El trabajo de ambos autores fue publicado -con gran expectación del mundo científico e investigativo- en el "Boletín del Museo Nacional de Historia Natural" N° 61 de 2012, bajo el título "Mapocho incaico".
Vamos repasando un poco los hechos en torno a la fundación de Santiago, para comprender este asunto y la visión aportada ahora por Stehberg y Sotomayor sobre estos mismos acontecimientos.
Como se indica en los libros de historia, cuando el soldado Pedro de Gamboa eligió el punto central de la naciente ciudad de Santiago del Nuevo Extremo para su fundación, estacó allí una cruz con objeto de señalar el sitio desde el cual se trazaron las demás cuadras de la colonia mapochina, usando la rígida distribución de damero. La ubicación casi arbitraria y la creencia de que el mencionado tambo junto a la plaza se construyó en este período, fueron ideas dominantes entre arqueólogos e historiadores, según parece.
Sin embargo, la investigación de los dos autores ha formado una impresión muy distinta en ellos, como comentan en su artículo:
"Para la búsqueda de información etnohistórica se utilizó, en primer lugar, la bibliografía disponible resultando de gran importancia las fuentes publicadas en las mensuras de Ginés de Lillo publicadas en 1941 y 1942, que unidas a la sistematización de parte de ellas por Tomás Thayer Ojeda (1905) en su Santiago en el Siglo XVI y por Carlos Larraín (1952) en su estudio sobre Las Condes, permitieron coordinar la información que aportan, con la de nuestras investigaciones en el Archivo Histórico Nacional, Ministerio del Interior (Chile) resultando de gran importancia algunos volúmenes del Archivo de la Real Audiencia (1638), en particular el juicio entre el capitán Pedro Gómez Pardo y el convento de Santo Domingo sobre tierras de la Chimba, que aportó un antiguo mapa fechado en la primera mitad del siglo XVII. Estos últimos documentos llevaron a revisar el Archivo del Convento de Nuestra Señora del Rosario de los padres Dominicos de Santiago, que resultó ser de una riqueza inesperada, puesto que en él se encontraron numerosos documentos del siglo XVI y principios del siglo XVII que comprobaron nuestra hipótesis que el emplazamiento de la ciudad de Santiago fue elegido por corresponder a un punto estratégico para el control no sólo del espacio del actual valle del Mapocho, sino que también de la cuenca del río Maipo en general y de los territorios de más al sur".
Agregan que los siglos de transformación del suelo por la agricultura y la urbanización, fueron haciendo desaparecer casi todos los ancestrales rastros de la proto-ciudad de Santiago previa al arribo hispánico: edificios, viviendas, depósitos, chacras, canales de hasta 30 kilómetros y complejas acequias de regadío, salvándose sólo algunos centros funerarios por su situación en el subsuelo.
Croquis de la capital chilena publicado en "Santiago durante el siglo XVI: constitución de la propiedad urbana y noticias biográficas de sus primeros pobladores" por Tomás Thayer Ojeda (Santiago de Chile, Imprenta Cervantes, 1905 - Disponible en la Biblioteca Nacional). Clic encima para ampliar.
Dibujo del sector central de Santiago en el siglo XVII, publicado por Alonso de Ovalle (1646).
VESTIGIOS DE "OTRO PASADO" EN SANTIAGO CENTRO
De acuerdo a lo observado por Stehberg y Sotomayor, los vestigios arqueológicos señalan la existencia del antiguo asentamiento incásico en Santiago, con influencias de las culturas diaguitas y Aconcagua. Se habría tratado, acaso, de una ciudadela o pequeño establecimiento de carácter agrícola muy ajeno al de las culturas locales hortícolas y cazadoras-recolectoras que había antes, las que mantenían un modus vivendi más bien disperso y falto de cohesión administrativa. De hecho, el del Valle del Mapocho pudo haber sido el único establecimiento de este tipo en unos 500 km. a la redonda.
Pero también hay algo más profundo y trascendente en esta investigación, como ellos comentan:
"La información histórica, arqueológica y geográfica disponible coincide en señalar que entre el cerro Huelén por el oriente, los dos cauces del río Mapocho por el norte y sur, respectivamente y en algún punto intermedio entre las actuales calles Bandera y Brasil, por el poniente, se emplazó un importante centro urbano Tawantinsuyu. El conjunto arquitectónico se organizaba en torno a una gran plaza que, según la información arqueológica y etnohistórica disponible, se emplazó exactamente en el lugar donde Pedro de Valdivia fundó la suya".
Me permito apuntar aquí algo: no creo que esto sea lo mismo que decir que la ciudad y la capital chilena ya estaban fundadas al momento de la llegada de los españoles, como han querido interpretar algunas opiniones; pero las pruebas sí parecen hablar de un asentamiento vinculado directamente a la administración política del Tawantinsuyu en él, vigente a la llegada hispánica, lo que por sí mismo es una noticia de enorme interés y trascendencia en la comprensión de los orígenes de nuestra ciudad.
En el trabajo de Stehberg y Sotomayor se recuerda, además, la existencia de piezas cerámicas de clara influencia incásica y otros hallazgos que se han realizado en la planta central de Santiago. Uno de ellos -de los más importantes- consistía en dos aribaloides, un plato y una pequeña plancha de oro que fueron encontradas bajo la actual calle Catedral cerca da Plaza de Armas, y que son comentadas por Latcham en 1928. La dupla de investigadores se refiere así a ellos:
"...el primer hallazgo que se desea destacar aquí corresponde al encontrado en esta avenida, de la ciudad de Santiago. Fue hallado durante la instalación de la matriz de alcantarillado, a una profundidad de 4,4 m. Las piezas estaban en poder de Otto Aichel quien las dio a conocer en una conferencia a fines de 1908, aparentemente publicada y a la cual no hemos tenido acceso (Aichel 1909). De tratarse de las primeras instalaciones de alcantarillado, suponemos que se concentraron en la plaza y sus alrededores motivo por el cual el lugar del descubrimiento no debió estar muy alejado de la Plaza de Armas".
El tipo de hallazgo sugiere cierto establecimiento con algunos rasgos aristocráticos, según observó Latcham, pudiendo tratarse de una instancia administrativa vinculada directamente gobierno inca.
"La presencia de estos restos arqueológicos -agregan los autores del "Mapocho incásico"- es una prueba relevante que en el lugar se desarrollaron actividades político-administrativas de cierta importancia, durante el período Tawantinsuyu".
Esquema de los enterramientos encontrados en el sector de Marcoleta-Portugal en 1970, según croquis publicado por la revista "En Viaje".
MÁS EVIDENCIA ARQUEOLÓGICA
Cronológicamente, si en efecto existió un centro administrativo incásico en valle mapochino con las características que se le adjudican, se daría la curiosidad de que fue uno de los últimos núcleos de poder del Tawantinsuyu que quedaron durante la Conquista y la Colonia, pues siguió funcionando después de la partida de Almagro y hasta la llegada de Pedro de Valdivia, período en el cual ya había caído la mayoría de los demás centros de administración imperial incaica.
Insistiendo en lo mismo, Stehberg y Sotomayor recuerdan el hallazgo de más de 10.500 trozos de cerámica bajo una cripta ubicada en la esquina Noroeste de la Catedral de Santiago, varios de ellos datados en períodos prehispánicos, confirmando que el templo fue levantado sobre un asentamiento incásico anterior, muy posiblemente el mencionado tambo, con carácter ceremonial:
"De cuatro fragmentos fechados, dos correspondieron al tipo Monócromo Rojo Pulido que dieron fechas prehispánicas (570+/-55 y 615+/-60 años AP), lo que les permitió afirmar que la primera edificación de la Catedral “se instaló en la mitad oriente del solar poniente frente a la Plaza de Armas, sobre un asentamiento indígena del período Incaico”. Lamentablemente no incluyeron más información sobre esta ocupación prehispánica ni informaron sobre la presencia de alfarería decorada del período Tawantinsuyu".
Descubrimientos de cerámica muy parecidos han tenido lugar en la construcción de la Escuela Dental de la Quinta Normal y en el subsuelo del Palacio del Real Tribunal del Consulado de calle Bandera, donde ahora está el Museo de Arte Precolombino, a los que se agregan restos funerarios encontrados en la remodelación del edificio del First National City Bank de la misma calle (osamentas vinculadas a la cultura El Molle y otras posteriores a la cultura incásica) y otros en Marcoleta entre Portugal y Lira, en el sector de la Clínica de la Universidad Católica y la Remodelación San Borja, a sólo una cuadra de la Alameda (un cementerio indígena con bóvedas y pasillos, que todavía se usaba en tiempos tempranos de la Colonia). Ya entonces, en abril de 1970, escribía Beco Baytelman en la revista "En Viaje" sobre este último hallazgo:
"Según el arqueólogo Julio Montané, Jefe de la sección de arqueología del Museo Histórico Natural, las tumbas habrían sido hechas entre los 40 años anteriores hasta los 40 años después a la llegada de los españoles. La respuesta es cautelosa, ya que sabemos que la dominación de los incas sobre el valle central corresponde a unos 45 a 50 años antes de la conquista española y las piezas demuestran que se trata de un cementerio inca local".
Súmese a esto la aparición de otra necrópolis precolombina de influencia incásica y diaguita-Aconcagua encontrada durante la construcción de la Estación Metro Quinta Normal, el año 2001. Arrojó tal cantidad de nuevas piezas y huesos que debió habilitarse un depósito especial en el vecino Museo Nacional de Historia Natural para poder albergarlas.
Más hallazgos por la misma línea han tenido lugar en sectores periféricos o vecinos al casco antiguo santiaguino, como en el Puente Carrascal (sitio funerario), en calle Alférez Real junto al Cerro Santa Lucía (cerámica), en Los Guindos de Ñuñoa (cerámica) y en el Jardín del Este de Vitacura (restos de un extenso poblado prehispánico). También está el caso es el de los paredones o tambillos del inca, a la altura de la actual Estación Mapocho y hacia el poniente, aunque le dedicaré próximamente un capítulo especial ya que este asunto mantiene cierto grado de discusión. Por el lado chimbero y hacia el Norte de la región, en tanto, están los descubrimientos reportados en la ex Chacra Bezanilla en Independencia (cerámica de influencia cuzqueña), el Camino al Bosque Santiago de Conchalí (complejo funerario, con bóvedas), calle Guanaco Bajo del ex Fundo Conchalí (utensilios, herramientas y figuras decorativas) y Población Arquitecto O'Herens de Conchalí (cementerio del período del Tawantinsuyu).
Los enfoques nuevos, acompañados de estas evidencias arqueológicas, entonces, permiten suponer que el mencionado cacique Quilicante en realidad habría residido con una población leal al inca en el Valle del Mapocho y que sólo se habría trasladado al Aconcagua cuando recibió a los españoles ofreciéndole su ayuda y cooperación. Lo hizo no porque viviera en aquella zona, sino por razones estratégicas: protegiendo precisamente el centro mapochino de la amenaza de los invasores. Crónicas de autores como Jerónimo de Vivar,  de las que hablaremos en el próximo artículo de esta serie, confirman que Quilicante regresó al Valle de Santiago después de la partida de Almagro y sus huestes de vuelta al Perú.
Arriba: Aribaloides y plato encontrados a 4,4 m de profundidad en calle Catedral junto a una planchita de oro (Latcham 1928, reproducidos por Stehberg y Sotomayor en 2012). Abajo: piezas cerámicas encontradas en el cementerio incaico de Marcoleta, hoy en el Museo Nacional de Historia Natural (Stehberg y Sotomayor en 2012).
EN LAS AFUERAS DE SANTIAGO
Hay más rastros en el entorno de la capital chilena. Del lado Sur de la ciudad, por ejemplo, se propone que la actual comuna de Macul podría haber sido una colonia de mitimaes provenientes de lo que hoy es Ecuador, pues Macul es el nombre de también a una aldea del Departamento de la Libertad en Guayaquil. Y del otro lado, hacia Talagante, don Benjamín Vicuña Mackenna había definido esta localidad en los siguientes términos:
"...villorrio donde los apellidos indígenas prevalecen todavía como en los tiempos de Pedro de Valdivia, en que Talagante era una colonia de mitimaes del Inca".
Regresando a la evidencia arqueológica, con relación a los sectores más altos del murallón cordillerano hay reportes interesantes en el área de Lomo Pelado del Cerro de Ramón en La Reina (cementerio indígena de carácter aristocrático), el Fundo Santa Teresa de La Dehesa de Lo Barnechea (restos de población y taller lítico), el sector San Enrique de Las Condes (cerámica), el "Cementerio de Indios" de la Quebrada de Ramón (cerámicas y estructuras de un establecimiento indígena con influencia inca) y la llamada Piedra Numerada del Cajón del Río Cepo en Valle Nevado (estructuras de asentamientos y cerámicas).
Todavía más en las afueras de la actual ciudad, Stehberg y Sotomayor recuerdan los casos de calle Guardiamarina Riquelme de Quilicura (complejo funerario), avenida Américo Vespucio altura del 1.500 y Parcela 24 (cerámicas y lascas) y Villa Las Tinajas de Quilicura (complejo funerario del período Tawantinsuyu).
He sabido de tramos reconocibles de rutas identificadas con el Camino del Inca en el sector de Colina, aunque hay otro caso aún más interesante en Chacabuco, también mencionado por los autores:
"Un completo análisis de la pictografía de Chacabuco y el rol que desempeñó en la expansión meridional de los incas fue efectuado por Berenguer (2011). Allí en la caverna Iglesia de Piedra, al pie de Morro del Diablo, en la quebrada Infiernillo -nombres cristianos que aluden a la existencia en el lugar de manifestaciones indígenas consideradas paganas- se representaron una serie de motivos pintados en distintos colores (rojo, amarillo, blanco y negro) entre los que destacó una figura humana esquemática con túnica ajedrezada y una hilera de rombos en traslación y dos triángulos en sus extremos. La representación rupestre del patrón en escaques o casillas de tablero de ajedrez, se ha considerado un diseño emblemático del arte incaico. La pictografía de Chacabuco presentó grandes similitudes con las encontradas en Quisma Alto y Tamentica (Región de Tarapacá) así como otras áreas meridionales del Tawantinsuyu, desde Arequipa (Perú) al sur, incluyendo el noroeste de Argentina".
Caso especial es el del Cerro El Plomo, con estructuras, cerámicas y la mencionada momia infantil hallada cerca de la cumbre, que ahora se encuentra en el Museo Nacional de Historia Natural de la Quinta Normal. Stehberg y Sotomayor dicen, al respecto:
"...a 5.430 msnm, en los orígenes de los ríos El Cepo y Mapocho, a 45 km al nororiente de la ciudad de Santiago, a 30 m de su cumbre, existen tres estructuras rectangulares de piedra. En la de mayor tamaño se halló, en 1954, el cuerpo congelado de un niño de origen incaico, junto a un rico ajuar y ofrendas consistentes en una bolsa con coca, figurillas de plata, oro y concha (Spondylus) y otros adornos de cobre laminado. A los 5.200 msnm se localizó una plataforma ceremonial construida de piedra, con un orificio ritual en su interior".
En este mismo tema, ha sido importante el trabajo realizado por Ángel Cabeza, Vicepresidente Comité Internacional de Patrimonio Inmaterial de ICOMOS, a quien tuve ocasión de conocer y poner atención durante un ciclo de clases de la Escuela de Gestión Cultural realizadas en dependencias de la USACH. De acuerdo a sus estudios, El Plomo adquirió la significación simbólica de santuario por ser la montaña más alta de su sector y señalar en su falda el nacimiento de la cuenca del río Mapocho. Según observa Cabeza, además, el Cerro El Plomo y el Cerro Peladeros situado frente al Cajón del Maipo (donde también existen vestigios un santuario inca), señalaban los extremos de las salidas solares en equinoccios y solsticios si se observa la cordillera desde el valle de Santiago, habiendo en ambos vestigios de lo que parecen ser santuarios de influencia incásica.
En el próximo artículo de esta serie, veremos algunas evidencias y huellas registradas en crónicas y documentación colonial apoyando la propuesta de Stehberg y Sotomayor respecto de la existencia del centro administrativo incásico en el Valle del Mapocho, coincidente con la actual ciudad de Santiago.
Plano esquemático de la ciudad de Santiago al momento de su fundación, en 1541. El trazado "urbano" no es más que el de un campamento estrictamente circunscrito entre la Cañada (Alameda), el Cerro Santa Lucía, el río Mapocho y las chacras del sector del Cañaveral de A. Núñez o de Saravia (hoy barrio Brasil). Clic encima para ampliar la imagen.

viernes, 26 de julio de 2013

ROMANCE DE LUCES DORMIDAS EN EL "AMERICAN BAR"

Esta imagen de una bailarina en un club, figura en los archivos fotográficos del Museo Histórico Nacional. Aparece señalada allí como una escena captada en el "American Bar", aunque no he podido confirmar si se trata del local con ese nombre en Valparaíso o, el que nos interesa, de Santiago en calle Bandera, pues los testimonios de antiguos conocedores de estos clubes me salen empatados 2 a 2, por desgracia. De todos modos dejo publicada esta imagen porque, de acuerdo a los testimonios con los que cuento, el antiguo "American Bar" tenía un ambiente muy parecido al del puerto, y también ofreció alguna vez espectáculos similares, como los que se ven en la imagen.
Coordenadas: 33°26'3.27"S 70°39'11.57"W
Este será uno de los artículos con más inseguridad que haya escrito en este blog, pues tras años de buscar información me ha constado una enorme cantidad poder dar con datos duros sobre el bar de marras; y los testimonios orales, en este caso, resultan inusualmente contradictorios, pero veamos qué sale...
He dicho ya que el llamado "Barrio Chino" de Mapocho tenía una cuadra neurálgica de diversión en sus mejores años, hacia mediados del pasado siglo: el tramo del 800, aquel donde estaban también otros famosos centros recreativos como "El Zeppelin", "La Antoñaña", "El Dragón Rojo", "El Teutonia", "La Estrella de Chile" o el "Oro Purito". Lugares de luz y oscuridad; refugios de bohemios incorregibles donde se mezclaban en las mesas peligrosos rufianes del mundo del hampa con prestigiosos intelectuales premiados en Chile y el extranjero.
Cerca de la esquina poniente al inicio esta cuadra, justo en Bandera 808 casi haciendo vértice con San Pablo, existía uno de los más populares y longevos locales de este tipo, sólida trinchera de la bohemia mapochina con características de gran fuente de soda: el "American Bar", situado como uno de los primeros de la cadena de boliches que alimentaron en la señalada cuadra esas noches interminables de música, cervezas, cabaret, comidas a destajo y copetineras paseando entre las cofradías de clientes, en la época romántica del tranvía corriendo por esa misma calle y de la Estación Mapocho en plenitud.
Aunque he notado que algunas veces se confunde a este "American Bar" con otro famoso centro recreativo homónimo de Valparaíso -que guardaba muchas similitudes con el de nuestro interés, según me cuentan veteranos de aquella bohemia-, el de Santiago fue fundado por el comerciante de origen italiano don Héctor Gioro, en los años de los bailables nocturnos y las orquestas en vivo engalanando los interiores de estos refugios capitalinos. A veces había algún músico en este sitio, también: grandes maestros tocaron allí, como el violinista Eugenio Maturana, quien fundara con Andrés Sabella la llamada Logia del Tango, reuniéndose ambos con frecuencia en otros de los innumerables clubes de la misma calle Bandera.
Vista del muro donde antes estaba el acceso al "American Bar" en Bandera 808.
El nombre del local proviene quizás de la llamada "barra americana" que estuvo de moda como atracción antaño, correspondiente a los bares surtidos y con carta amplia de tragos o cócteles a pedido del cliente. Los comensales lo conocían como "El American" a secas, siendo famoso por sus jarras de cerveza, sus vinos, sus sabrosos platillos económicos de comidas. Aunque muchos me aseguran que no tenía exactamente el perfil de club bailable ni nocturno, ciertos comerciantes del Barrio Mapocho como don Nano hablan de algún período en que las orquestas de jazz, mambo o foxtrot  tocaron en el "American Bar" durante su mejor época, además de shows en vivos con alegres y curvilíneas muchachas. Según apunta Ana Vásquez-Bronfman, el "American Bar" era quizás "lo más malévolo que había en Santiago" en cuanto a shows nocturnos se refería. También fue mencionado a la pasada en libros de Roberto Castillo y Sergio García.
No puedo confirmar aquel pasado más audaz del bar, pero me consta que, en 1949, el negocio aparece en revistas institucionales del gremio de los dueños de hoteles y restaurantes figurando como el "American Café", bajo propiedad de la sociedad Gioro, Dameri y Cía. Ltda. Empero, al caer la bohemia de los dancings de calle Bandera luego de la transformación de esta cuadra en barrio residencial, el bar se alejó paulatinamente de las fiestas de madrugada y de las supuestas noches con sus conjuntos sonando en vivo que le adjudica la tradición oral que conozco. Y aunque habría seguido ofreciendo sus espectáculos de night club y algo de striptease durante varios años más, en algunos casos con audaces y célebres bailarinas del ambiente según algunos viejos mapochinos, su amplitud como club de entretención se fue reduciendo y se acabó.
Sus últimos años de lucha con la modernidad y con los nuevos escenarios de la noche, el "American Bar" los habría pasado contraído y transformado en un popular restaurante con algo de fuente de soda otra vez,  conservando así esa característica que fue parte de su identidad desde los orígenes del negocio. Me cuentan otros conocedores del barrio de generaciones más nuevas, como mi amigo iquiqueño Claudio, que aún eran famosos en esos últimos días sus caldos de ajíes, ofrecidos como verdadero desafío culinario a los parroquianos y que se hacían con variedades de este pimiento como base de la preparación.
Tras el cierre del negocio, ya con otros dueños y otro cariz para el local, la esquina que perteneciera al "American" fue remodelada severamente y hasta nuestros días aloja a un pequeño supermercado "Ekono" y a una casa de cambio, exactamente al lado de la galería Centro Comercial Santiago-Bandera de esta cuadra, antes de fama terrible, pero que ha conseguido ya ser domada y pacificada por las autoridades.
Milagrosamente, sin embargo, aún se conservan en pie los muros donde estaba el acceso al "American Bar", alguna vez entrada hacia un largo pasillo ya desaparecido en el local. Hoy, sin embargo, este rincón está bloqueado: no conduce ya hacia ninguna parte, salvo a recuerdos frágiles de testigos y al eco orquestal de aquella música de tiempos desleídos.
Vista actual de la esquina de Bandera con San Pablo.
Nota: para conocer algo más sobre el "American Bar", puede echarse un vistazo a lo que escribí de él en el tomo II de mi libro digital "La Vida en las Riberas: Crónica de las especies extintas de Barrio Mapocho", haciendo clic aquí.

lunes, 22 de julio de 2013

DOS OBELISCOS DE LOS PUENTES INVISIBLES EN EL RÍO MAPOCHO

Puente de los Obeliscos, en Mapocho, cuando ya estaba siendo desmantelado hacia 1968. Se observan los dos obeliscos de fines del siglo XIX que le daban el nombre al puente y que hoy se hallan un poco más al Este de la posición que se observa en la imagen. (Fuente fotografía: colecciones del Museo Histórico Nacional)
Coordenadas:  33°25'57.00"S 70°39'5.65"W y 33°25'55.32"S 70°39'5.34"W (antigua posición) / 33°25'57.30"S 70°39'3.53"W y 33°25'55.86"S 70°39'3.07"W (ubicación actual)
Han existido varios obeliscos o "pirámides" conmemorativas en las orillas del río Mapocho a lo largo de toda su relación con nuestra ciudad, desde la Colonia hasta nuestros días. Cada uno de ellos ha marcado la realización de importantes obras urbanísticas y, por su propia naturaleza conmemorativa, han señalado también períodos importantes de la vida en la ciudad y de su desarrollo material.
De entre estos obeliscos mapochinos se recuerda, por ejemplo, que el Gobernador Ortiz de Rosas hizo levantar uno como registro de sus tajamares allí construidos en 1749, con el nombre de Fernando VI grabado en el mismo, además del nombre del constructor Campino. Don José Zapiola comenta que había una “pirámide” pequeña frente al Puente Purísima todavía en sus días hacia la intendencia de Vicuña Mackenna, aunque podría corresponder al de Ortiz de Rozas. Ya en pleno siglo XX fueron demolidos los dos levantados por Don Ambrosio O'Higgins en la última década del siglo XVIII: uno en Providencia cerca de donde actualmente está la réplica del mismo, conmemorando la inauguración de los últimos tajamares coloniales, y otro un poco más retirado de la orilla del río, en San Pablo cerca de la actual avenida Brasil, celebrando su camino hacia Valparaíso. En tiempos más cercanos a los nuestros se instaló también el obelisco del ex Parque Gran Bretaña, actual Parque Balmaceda.
Hace pocos años, fueron repuestos allí entre los dos mercados populares de Mapocho un par de grandes obeliscos que también forman parte de esta secuencia histórica de "pirámides" conmemorativas. Muchos los habían dado por perdidos ya en la ciudad; otros los habían olvidado de tal manera que los confunden con elementos nuevos introducidos al paisaje del río, cuando la verdad es que habían estado allí desde el siglo XIX.
ORÍGENES DE LOS OBELISCOS
Lugar de reposo de palomas y hasta algunas de esas gaviotas mapochinas a las que les canta un conocido tema musical del grupo "Illapu", estas dos torres de roca canteada hoy soportan el peso de nuestros conflictos e iras sociales más que con la historia que les dio nacimiento, mientras señalan recuerdos de puentes que ya no existen: puentes imaginarios, ilusorios, como un espejismo sobre el río.
La historia de estos dos hitos tiene varios vaivenes, pero siempre aludiendo a puentes desaparecidos del río Mapocho, por extraña paradoja.  Comienza en la época de la destrucción del Puente de Cal y Canto, el orgullo del Corregidor Zañartu y de toda una ciudad por cerca de cien años. En pleno gobierno de José Manuel Balmaceda, se ejecuta el plan de canalización del río Mapocho en la garganta de piedra que actualmente contiene esas violencias con las que tantas veces antes trató de ahogar a la ciudad.
Desgraciadamente, los expertos a cargo del proyecto no tuvieron mejor idea que la de destruir el Puente de Cal y Canto, incapaces de adaptarlo al nuevo escenario, y así el ingeniero director Valentín Martínez hace dinamitar parte de sus bases justo en la víspera de una tremenda crecida del río, que acabó echándolo abajo el 10 de agosto de 1888, ante la indignación popular y la desazón de toda la ciudad, escandalizada con la irracional destrucción que llegó a tener repercusiones políticas, en el Congreso. A pesar de la explosión de rabia, descrita muy detalladamente por Justo Abel Rosales en su libro sobre el Puente de Cal y Canto, los trabajos continuaron y el despreciado ingeniero Martínez continuó un tiempo más en su cargo.
Sin embargo, al terminarse las obras de canalización, éstas estaban siendo dirigidas por otro personaje: José Luis Coo, destacado y joven ingeniero, dedicado también a la industria vitivinícola y vinculado a la fundación de la comuna de Puente Alto. Ni bien concluyó esta larga etapa de trabajos en plena oscuridad de la Guerra Civil de 1891, los ingenieros habrían solicitado levantar los dos obeliscos conmemorativos de la consumación de tan inmenso proyecto, justo en el lugar donde antes se había ubicado el Puente de Cal y Canto.
Puente de Cal y Canto derrumbado, en 1888. Los obeliscos señalaban originalmente el lugar preciso donde se encontraba antes el paso aquel desaparecido primer puente sólido de albañilería en el río Mapocho.
CARACTERÍSTICAS DE AMBAS ESTRUCTURAS
Terminados ya los trabajos asumidos por Coo y de camino a abrirse las bocas de las calles en las nuevas cuadras ganadas al río con la misma canalización, se levantaron ambos obeliscos de roca canteada en el señalado lugar, uno a cada lado del río. Ambos alcanzan más de 14 metros de altura y están montados como piezas armadas alrededor de un eje o poste central. El diseño de ambas "pirámides" es más bien  neoclásico, con plinto rectangular por base y reducción gradual de su grosor hacia la punta "pirámide".
Cabe recordar que la mayoría de las rocas empleadas para la construcción del canal interior del Mapocho, fueron seleccionadas de la gran cantera del cerro San Cristóbal luego de un estudio realizado por el científico Ignacio Domeyko, el escultor Nicanor Plaza y los constructores Alejandro Thompson y Andrés Staimbuck, contratándose muchos canteros españoles para las cuadrillas de trabajo en el río. Recalco este punto porque es posible que el material de construcción de los obeliscos haya tenido la misma procedencia.
La cara frontal del plinto en el obelisco del lado Norte, fue inscrito con lo siguiente:
ENERO DE 1888 – SEPTIEMBRE DE 1891
CONSTRUIDO BAJO LA DIRECCION
DEL INGENIERO
DON JOSE LUIS COO
SEGUN EL PROYECTO
DEL INGENIERO
DON VALENTIN MARTINEZ
En todo el texto, y quizás a consecuencia de las posibilidades oportunistas que generaba el anatema que pesa hasta ahora sobre la memoria del ingeniero Martínez como verdugo del Puente de Cal y Canto, el nombre que se destaca notoriamente en la inscripción como principal es el de don José Luis Coo. Exactamente lo mismo sucede en el otro obelisco, del lado Sur, en cuyo plinto se lee:
INGENIERO DIRECTOR
DON JOSE LUIS COO
INGENIEROS AYUDANTES
DON VICTOR SANTELICES S.
DON JUAN MEYJES
DON FEDERICO VON COLLAS
INSPECTORES
DON FAUSTINO LAGOS
DON ELISEO BENAVIDES
DON LAUREANO NAVARRETE
DON HERIBERTO VENEGAS
La descrita relación de los obeliscos con la ubicación que tenía antes el Puente de Cal y Canto allí mismo en el río, como continuidad entre las actuales calles Puente y La Paz, dio origen a una leyenda que todavía se oye en nuestro siglo: de que ambas "pirámides" habrían pertenecido al desaparecido puente, hablándose de ellas como el último vestigio del mismo, cuando la verdad es que son posteriores a la destrucción del Cal y Canto. Si bien se ha dicho alguna vez que el material de roca habría sido extraído del puente en ruinas para hacer los obeliscos, la verdad es que ambas estructuras aparecen sólo después de la canalización.
Una historia menos conocida, aparece derivativamente de otra: como se señala que para el viejo Puente de Cal y Canto se usaron cientos de miles de claras de huevos en la mezcla de la argamasa de su construcción, un mito quizás surgido de una confusión de las leyendas, señalaba que los obeliscos habían sido hechos también con miles y miles de cáscaras de huevo prensadas, cuando en realidad son de roca sólida.
LOS OBELISCOS, EL PUENTE Y LA AVENIDA LA PAZ
Si bien se recordará que el Cal y Canto no quedaba alineado exactamente con la avenida de La Independencia, la ex Cañadilla de la Chimba, sino con la muy posterior avenida La Paz donde se colocaron originalmente los obeliscos, él era la conexión por excelencia con la otra ribera del río, paso obligado de caravanas, comerciantes, viajeros, visitantes y héroes de la lucha por la emancipación que huían al exilio o que regresaban de Chacabuco con las banderas del triunfo, por lo que los obeliscos señalaban allí mucho más que sólo la ubicación de un demolido puente colonial.
Pasada la época del Cal y Canto, los obeliscos del Mapocho se asociarán ahora a otro famoso puente que también ya ha desaparecido: el Puente de la Paz, o mejor dicho De los Obeliscos, se convirtió en el paso necesario de las caravanas de adiós para los difuntos, dándole a la ruta de estas torres ese inesperado carácter funerario muy parecido al que encarnó también el mismísimo Puente de Cal y Canto en los años en que fuera el principal paso hacia la necrópolis.
Aunque no sería hasta la década del treinta que los puentes del Mapocho comenzaron a quedar instalados en lugares más o menos definitivos, por la ubicación de este puente entre ambas "pirámides", sería llamado Puente del Obelisco o Puente de los Obeliscos, a pesar de que en algunas referencias oficiales aparecía señalado como Puente de La Paz o Puente de Avenida La Paz.
A todo esto, la avenida La Paz justo frente a los obeliscos y a la ex ubicación del Puente de Cal y Canto, se ejecutó como parte de un proyecto iniciado hacia 1907, correspondiente a un plan vial que se hallaba pendiente desde el siglo anterior y que, entre otras cosas, pretendía conectar directamente esta calle con la avenida del Panteón del Cementerio General y que será la Plaza de la Columnatas de avenida La Paz. No pocas veces en que se despedía a un ilustre finado, los obeliscos fueron decorados junto con el nuevo puente metálico allí colocado, saludando al cortejo alineado hacia el panteón del cementerio.
El diseño del mencionado puente era del estilo llevado hasta el Mapocho por la firma francesa Schneider & Co. Creuseot: mecano en arquitectura en fierro con viga de celosía curva y vanos con crucetas, a diferencia de las líneas rectas de los puentes que colocó también en sobre el río la compañía de capitales británicos Lever, Murphy & Cía, como el actual Puente Los Carros. Las pirámides quedaban justo en el vértice oriente del empalme del puente con cada orilla.
Fotografía del Puente de los Obeliscos en una crecida del río del 22 de junio de 1914. Publicada por Jorge Walton en el “Álbum de Santiago y vistas de Chile”, al año siguiente.
SÍMBOLOS EN EL VIEJO BARRIO MAPOCHO
Cabe comentar que la pasada del puente y los obeliscos hacia el lado de La Chimba era toda una inmersión en la cultura popular de la ciudad, allí en la misma salida del paso vehicular y peatonal: el Mercado de La Vega Central, los días del Hipódromo Circo y luego el Luna Park, famosos centros recreativos del pueblo, además de la Plaza de los Artesanos donde se instaló una célebre feria de cachureos y antigüedades, simiente de los llamados mercados persas, donde ahora está el complejo del Mercado Tirso de Molina... Todo a un paso en la bajada del puente.
Cuando hacia 1948 fueron construidas las pérgolas de las flores para albergar a los comerciantes que habían sido retirados de la Alameda frente al templo de San Francisco, los obeliscos y el puente homónimo anticipaban las despedidas que tradicionalmente realizan las floristas a las caravanas fúnebres que marchan hacia los cementerios chimberos.
Los obeliscos, como se aprecia, indicaban en el imaginario urbano lo que había sido un importante sitio de tránsito por la ciudad de Santiago, su antiguo acceso a través del Puente de Cal y Canto y ahora el Puente de La Paz, a la vez que una despedida para los fallecidos. Reforzando su valor histórico, además, se instaló en uno de ellos el 26 de agosto de 1963, en la "pirámide" de la ribera Sur, una placa conmemorativa del paso de Ejército de los Andes por este lugar en los días de la lucha de Independencia, proceso que le dio el nombre a la ex Cañadilla. Dicha pieza, decía lo siguiente:
"Por aquí entraron chilenos y argentinos victoriosos de Chacabuco en el Ejército Libertador de los Andes, el 13 de febrero de 1817. Éste fue el Camino de Chile que comunicaba con el Imperio de los Incas – Siglo XVI. En la siguiente centuria, llamose Camino Real de la Cañadilla y en el Gobierno del Exmo. Sr. D. Bernardo O’Higgins, Calle Buenos Aires".
Sin embargo, esta placa fue retirada tiempo después del obelisco y colocada en un segmento del muro de la Parroquia Carmelita del Santo Niño Jesús de Praga, templo de líneas neogóticas en General Borgoño con Independencia. Está aún en su muro hacia el lado de la avenida principal; y como los obeliscos actualmente se encuentran en una posición distinta a la que ocupaba antes el Puente de Cal y Canto y su alineación indirecta con la avenida Independencia, es probable que nunca vuelva al plinto de la "pirámide".
Vista del Puente de los Obeliscos hacia el Sur. (Fuente fotografía: colecciones del Museo Histórico Nacional)
LOS OBELISCOS, OTRA VEZ SIN PUENTE
Muchas postales, fotografías y filmaciones de las antiguas pérgolas o del paso de los funerales por entre las tradicionales cascadas de pétalos, alcanzan a mostrar a uno o los dos de estos obeliscos en la entrada de la arteria que lleva directamente al cementerio. Como vimos, las dos estructuras fueron parte del camino de despedida de innumerables figuras, héroes y mártires, por lo mismo.
En aquellas últimas décadas del Puente de los Obeliscos, en la bajada Norte del mismo y junto al obelisco de ese lado del río, era frecuente ver varios puestos de fritangas de pescado y sopaipillas, como se observa en fotografías de José Muga fechadas en 1960 y actualmente pertenecientes a las colecciones del Museo Histórico Nacional. Era parte del descrito ambiente popular imperante en el territorio chimbero.
Empero, durante la presidencia de Eduardo Frei Montalva, el alcalde de Santiago don Manuel Fernández propuso retirar el antiguo Puente de los Obeliscos, aunque originalmente con el propósito de construir uno nuevo. Los trabajos de desarme y deshuesado comenzaron hacia 1965 aproximadamente, primero cerrándolo por el lado Sur con tablados de madera y dejándolo mientras tanto sólo como paso peatonal, pero después retirando su carpeta y cerrándolo por ambos lados.
Aunque no es mi intención hacer una historia completa de aquel puente en este texto, cabe señalar que fotografías de Josep Alsina muestran trabajos de retiro de la estructura parcialmente ejecutados todavía cerca del año 1970, casi anticipando que permanecería pendiente por largo tiempo más la construcción del nuevo paso a pesar de las protestas y de la molestia general de los comerciantes chimberos, las floristas y los veguinos por este retraso. La inutilizada estructura del ex puente se convirtió en refugio de mendigos y niños pelusas del río durante aquel período, además de un símbolo oscuro de la inoperancia casi vernácula de nuestras autoridades.
Después de perder al Puente de Cal y Canto, ahora la ciudad había perdido al Puente de Los Obeliscos... Y las "pirámides" de rica, otra vez, se habían convertido en señales fantasmales, indicando la posición de un puente irreal, tragado por los remolinos del tiempo en la ciudad de Santiago.
Reinstalación de los obeliscos, en agosto de 2010.
UNA DÉCADA DESAPARECIDOS
Tras esta injusta espera, agravada por las convulsiones políticas de la época, recién el año de 1974, en pleno Régimen de la Junta Militar que acababa de tomar el poder, se propuso en términos generales un proyecto de nuevo puente entre los dos obeliscos, devolviendo la alegría de los comerciantes del sector chimbero. Más bien una idea abstracta, que incluso hacia los últimos años de aquel régimen, adquirió la forma de un plan quimérico y de corta duración para reconstruir allí el Puente de Cal y Canto, como parte de los preparativos para las celebraciones del Quinto Centenario del Descubrimiento de América.
Sin embargo, la alegría no tardó en convertirse en una oquedad, frustrada por el retraso en la ejecución del plan no obstante que la transformación del Puente Los Carros en paso exclusivamente peatonal, había devuelto parte de la facilitación del flujo de personas entre ambas riberas. Así, pasó y pasó el tiempo, sin puente... De alguna manera, la sociedad chilena hasta se acostumbró y adaptó a la ausencia de un paso en este sitio, entre ambos obeliscos.
Ya a fines del pasado milenio y con los proyectos de construcción de la Autopista Costanera Norte encima, se presentó un nuevo proyecto de un puente en el lugar de avenida La Paz, allí donde los solitarios obeliscos lloraban ahora al desaparecido puente mecano. La empresa encargada de las monumentales obras del Mapocho desmontó las dos altas "pirámides" el año 2001, en un trabajo mancomunado con la Municipalidad de Santiago. Acto seguido, guardó las estructuras desarmadas en bloques numerados en unas bodegas especiales.
Este tramo del río quedó con un aspecto amputado: sin Cal y Canto, sin Puente de La Paz y ahora sin obeliscos, después del siglo que había transcurrido con ambos monolitos alzándose en sus contornos. Fue casi una década más la que pasaría, en que algunos olvidaron y otros echaron a correr los infaltables rumores de quien necesita información y no la halla: que habían sido destruidos, que se habían extraviado, que se los había quedado la concesionaria de la autopista en construcción, etc.
Trabajos de reinstalación ya casi concluidos.
EL REGRESO
Como sucedió también con el anterior puente, los santiaguinos se acostumbraron a la ausencia de los obeliscos y los olvidaron. Un talento tan propio y recurrente en nuestra sociedad, por supuesto. En el vertiginoso ritmo del progreso material, además, la existencia de esta clase de monumentos allí en el Mapocho era sólo un recuerdo que no todas las generaciones compartían ya.
Sin embargo, en agosto de 2010 y con los festejos centrales del Bicentenario de la Independencia Nacional casi encima, los dos obeliscos reaparecieron en las riberas del Mapocho: regresaron gracias a una operación de reposición que costó cerca de 20 millones de pesos. Afortunadamente, tuve ocasión de hablar por entonces con los trabajadores encargados de las operaciones de rearmado de ambos obeliscos, realizada a inicios del señalado mes, y enterarme así de algunos de los pormenores de su retorno al Mapocho.
Esta vez, sin embargo, las torres de piedra se ubicaron en un lugar distinto al original: un poco más al oriente del nuevo Puente La Paz, a medio camino entre éste y el Puente Los Carros. No siendo una ubicación del todo apropiada para su lucimiento, por desgracia no es lo peor que les hemos hecho ahora que volvieron: si en aquellos días en que ni siquiera estaba terminado su ensamble ya comenzaban a ser atacados por los paleo-ideogramas de pseudo grafiteros y escatologistas del arte, podrá imaginarse cómo lucen ahora estas reliquias históricas del río Mapocho, resistiendo toda clase de ataques, rastros de manifestaciones políticas, orines y al propio instinto destructivo de la sociedad chilena que no ha dejado de rayarlo y pintarrajearlo hasta el absurdo.
Ahora, los obeliscos señalan un puente invisible, por lo tanto; acaso imaginario, pues ya no corresponde ni al Puente de Cal y Canto ni al Puente de los Obeliscos... Quizás sólo sean los extremos de un puente de tiempo, a estas alturas: un paso hacia épocas y capítulos de la ciudad que a pocos importan ya.
Nota: para conocer algo más sobre el los obeliscos del Mapocho, puede echarse un vistazo a lo que escribí de él en el tomo II de mi libro digital "La Vida en las Riberas: Crónica de las especies extintas de Barrio Mapocho", haciendo clic aquí.
Los obeliscos, hoy.

jueves, 18 de julio de 2013

UN ILUSTRE RECUERDO DEL BÁSQUETBOL CHILENO: LOS DÍAS DEL COACH DAN PETERSON EN EL GIMNASIO NATANIEL (MÁS ALGUNAS FOTOGRAFÍAS HISTÓRICAS)

Dan Peterson y su hijo Jeff, entre los seleccionados chilenos de básquetbol en el Gimnasio Nataniel. Imagen gentilmente facilitada por el propio coach Dan Peterson.

He recibido en estos días, un alegremente sorprendente correo electrónico, de una figura internacional de deporte de alto rendimiento: el coach Dan Peterson, personaje de inmenso valor en el básquetbol mundial y que, contrariamente a lo que dictaría la racionalidad y la lógica en estos casos, se ha dirigido sin atisbo de soberbia y muy cordialmente hasta mí para establecer un contacto, en este caso por recomendación de su hijo Bill Peterson... Y para aumentar mi feliz asombro, ambos me han escrito con un casi perfecto castellano.

La razón de este contacto es muy concreta, sin embargo: el distinguido entrenador Peterson quería comentarme algo de sus recuerdos a propósito de mi artículo sobre la destrucción del Gimnasio Nataniel de Santiago, donde mencioné su importante paso por la Selección Masculina de Básquetbol de Chile a principios de los años setenta. A diferencia de los chilenos, que ya nos hemos acostumbrado a olvidar con patológica facilidad todo aquello que nos ha acompañado durante nuestra vida en la ciudad, Dan recodaba con especial cariño sus aventuras profesionales en ese estadio, entre los años 1971 y 1973, por lo que su desaparición también ha sido una triste noticia para él.

Nacido en el Estado de Illinois a inicios del año 1936, Daniel L. Peterson logró forjar un prestigio por el que fue galardonado en 1998 como uno de los 10 mejores entrenadores de la historia de Copa Europea de Baloncesto, en las celebraciones del cincuentenario del campeonato. Así de grandes son las alas de este personaje que pasara por nuestro país y nuestro desaparecido Gimnasio "Sabino Aguad" o más popularmente Nataniel, en aquellos días del Gobierno de la Unidad Popular, cuando el deporte era una de las pocas actividades que aún unían a la polarizada sociedad chilena. Ni siquiera él, que era apolítico y ajeno a las cuestiones del poder, se salvó de ser salpicado por las odiosidades: por su origen estadounidense, muchos lo acusaban de ser agente de la CIA o un espía de Washington, calumnia que la familia se tomaba con humor, sin embargo.

Escenas de la exitosa gira del equipo chileno de Dan Peterson por los Estados Unidos. En la imagen, el chileno Lorenzo Pardo (con el número 18) esquivando al adversario Jimmy Dan Conner durante el encuentro de Kentucky, el 29 de noviembre de 1972 (fuente imagen: bigbluehistory.net)

Vista interior del desaparecido Gimnasio Nataniel, donde Dan Peterson forjó a una de las mejores generaciones del baloncesto chileno moderno (fuente imagen: basquetbolcurico.blogspot.com)

El destacado coach Dan Peterson hacia los días de su regreso al entrenamiento profesional, el año 2011 (fuente imagen: blog The Hoop, thehoop.blogspot.com)

Apodado El Gringo Peterson, agarró el timón de la Selección Chilena de Básquetbol en 1971. Había llegado hasta acá con el respaldo de un gran desempeño en el equipo de la Universidad de Delaware, el Fightin' Blue Hens, cuyas riendas había tomado en 1966. Su gestión fue considerada revolucionaria, comparada frecuentemente con lo que su compatriota Kenneth Davidson hizo también unas décadas antes por el básquetbol moderno en Chile.

En su generación de seleccionados figuraron grandes deportistas de la canasta, casi legendarios ya, como Rual Villella Giordano, José Verdejo, Edgardo "Huaso" Arismendi, Lorenzo Pardo, Carlos Vargas y el prodigioso Manuel Herrera, futuro Presidente de la Federación de Básquetbol Chileno a quien Dan había tenido el buen ojo de cambiarlo desde el puesto de alero a base. Estos gigantes se veían aún más altos al lado de Dan, que era más bien de tamaño bajo pero siempre vestido con sus notorios pantalones a rayas. Elogiado el trabajo de Peterson, su ex alumno Villella recordaría entrevistado por "El Mercurio de Valparaíso" del 21 de enero de 2002: "A mí se me abrió otro mundo, otra etapa en lo deportivo cuando él llegó a Chile".

Durante su talentosa gestión para reflotar la actividad del balón-canasta en Chile, se realizó una célebre gira de exhibición de la selección chilena, iniciada en 1972, contra los mejores equipos universitarios de los Estados Unidos. Fue tal el ritmo de competencia, que se acumularon 40 partidos en 40 días. Su hijo Bill recuerda que era tanta la exigencia de aquella temporada, que los seleccionados chilenos debieron dividirse en dos grupos una noche, para poder jugar simultáneamente contra los equipos de Duke y Kentucky.

Seleccionados chilenos en el Gimnasio Nataniel (imagen: gentileza de D. Peterson)

 Siempre en el gimnasio, el entrenador en acción (imagen: gentileza de D. Peterson)

De espaldas, con sus típicos pantalones rayados (imagen: gentileza de D. Peterson)

Bill y su hermano Jeff, que durante su estadía acá fueron matriculados en el Colegio Nido de Águilas donde también haría clases su madre, a veces acompañaban a su padre en estas actividades en el recordado Gimnasio Nataniel... "El lugar tenia un atmosfera mágica -me lo describe-, en la noche especialmente". Esta impresión me la repite el propio coach Dan: el Nataniel era un "puesto mágico", en palabras suyas. En las fotografías que me ha facilitado gentilmente con registros de aquella experiencia en el gimnasio y que aquí reproduzco, aparece entre algunos de los altos basquetbolistas chilenos de esa generación, acompañado también con sus pequeños niños.

En 1973, tras su inolvidada contribución al básquetbol nacional, Peterson se fue de un Chile sumido en las circunstancias históricas del Golpe Militar. Establecido en Italia, se encargó del equipo del club Virtus Pallacanestro Bologna, donde le aseguró varios títulos y copas durante su exitosa gestión que se extendiera hasta cuando emigró al club Olimpia Milano. Su epopeya allí la retrató en el libro "Diario di una vittoria". La selección chilena de básquetbol y el cuartel de calle Nataniel Cox, en tanto, volverían a conocer una figura de talla internacional en 1977, cuando asume el insigne y estricto entrenador Randy Knowles, aunque su experticia en esos años recién comenzaba a tomar cuerpo.

Peterson se alejó del entrenamiento profesional en 1987, al dejar el Olimpia Milano. Volvió a nuestro país en 1999, para realizar lecciones de básquetbol para la Universidad Católica, durante un torneo en el mes de septiembre de ese año. El señor Dan me cuenta que, en aquella época, volvió a ver con mucha emoción el Gimnasio Nataniel, del que conserva grandes memorias, además de forjar una gran amistad con el periodista Humberto "Tito Norte" Ahumada.

En el Estadio Nataniel (imagen: gentileza de D. Peterson)

Bill y Jeff, los hijos de Dan, con los seleccionados (imagen: gentileza de D. Peterson)

La aventura de vida de Peterson tuvo un nuevo capítulo regresando al entrenamiento del mismo equipo Olimpia Milano en la temporada 2011. Confirmo, además, que él y su familia conservan aún nobles sentimientos hacia nuestro país, además de sus claros y lúcidos recuerdos. Su hijo Bill, residente en Chattanooga, Tennessee, me confiesa que aún prueba comida chilena de doña Pía, una paisana nuestra vendedora de empanadas de Atlanta. "¡Casi como la panadería Tomas Moro!", recalca.

Ya concluyendo, debo reconocer que para mí ha sido un tremendo elogio y una inyección al orgullo el recibir un contacto y material histórico directamente proporcionada por una figura protagonista con la estatura del gran Dan Peterson, de quien estaré eternamente agradecido por este favor, al igual que a su hijo Bill. Empero, los sentimientos se vuelven conflictivos si recuerdo que esta agradable sorpresa ha sido a propósito de la pérdida irreparable del Gimnasio Nataniel, cuyo lugar hoy es ocupado por otra colmena inmobiliaria en esos barrios de Santiago.

Muchos proclaman que no vale la pena llorar sobre la leche derramada, pero para la memoria de la ciudad es indiferente si el valor de un recuerdo a sólo causa nostalgias y melancolías. Por eso, he querido rescatar este episodio de la historia deportiva nacional y algo sobre el trabajo que desarrolló acá alguna vez un coach de categoría mundial como Dan Peterson, en el Gimnasio Nataniel que hemos perdido... Y lo dejo expuesto como lo que habría sido: otro antecedente de enorme valor para haber salvado este histórico estadio de la vil destrucción, quizás hasta haberlo declarado Monumento Histórico Nacional, si el tiempo hubiese jugado en favor de quienes pretendieron detener su infame final.

FOTOGRAFÍAS HISTÓRICAS DEL DEPORTE NACIONAL: POSTALES DE LA SELECCIÓN CHILENA DE BÁSQUETBOL DE 1971-1973

Me veo superado ahora por lo que interpreto como una necesidad ineludible de salir de mi retiro momentáneo, para cumplir con una promesa de honor de subir -antes de fin de año- esta entrada especial con imágenes que tenía pendientes de agregar a mi blog desde fines de febrero, cuando me las hizo llegar nada menos que el destacadísimo coach internacional Dan Peterson.

Creo que sería de una mezquindad y deslealtad enorme dejarlas durmiendo el sueño de los justos en mi buzón de correos, así que me tomé el trabajo de publicarlas acá aunque vinculadas a un soporte de formato video (Youtube), pues aún seleccionado las mejores de las más de 100 que este tremendo referente del básquetbol mundial me hizo llegar con tan preciosa generosidad, la cantidad es demasiada para incorporarlas todas a un simple artículo en un blog.

Así pues, la secuencia corresponde a la colección de imágenes y fotografías, más algunos recortes de prensa, del destacadísimo coach Dan Peterson, mostrando escenas históricas de la Selección Chilena de Básquetbol de 1971-1973, inolvidable período en el que estuvo con él al timón. Hay algunas imágenes relativas a las giras por los Estados Unidos y otras en el desaparecido Gimnasio Nataniel, donde entrenaba el equipo.

Bien, éste es el mensaje de Peterson adjunto al correo con el que este pequeño-gigante nos compartió las presentes imágenes, con quienes somos sus admiradores en Chile:

"Hombres! Estoy enviando las fotos de nuevo, a todos. Algunos han ya recibido todo... pero no me recuerdo quiénes. Entonces, van a todos, esperando de hacerlas llegar a todos.

Gracias a todos por dos años increíbles.

Un abrazo,

Coach Dan Peterson"

El video que aquí adjunto (editado con música del grupo "Devo", por cierto), entonces, es un pequeño homenaje para Peterson y para el legado de aquella generación de deportistas chilenos que lograron brillar a pesar de estar en años difíciles de nuestra historia nacional.

Aunque tengo algunos nombres de los seleccionados de aquella época y que aparecen en las fotografías, prefiero que los lectores que tuvieron la fortuna de conocerla en esos años, puedan aportar identidades completas y reseñas sobre aquellos magníficos deportistas de nuestra historia del básquetbol.

Nota biográfica sobre la historia de Dan Peterson, de Basket Connection Channel: "El pequeño gran hombre: Retrato de Dan Peterson". Desde el minuto 2:20 relata su paso por nuestro país y reafirma su profundo cariño por nuestro país. Fuente original: http://youtu.be/IjdzNiSa8jA  

INFORMACIÓN ANEXA:

1972 Chile National Team Trip (Itinerario 1972)

  • 10-28 9:50 pm Santiago-Miami BR 988 11-19 7:00 am Chi - Mt. Pleasant MI Bus

  • 10-29 8:15 am Miami-Philadelphia EA 44 11-20 9:00 am Mt. Pl. - Oxford OH Bus

  • 10-29 10:55 am Philadelphia-Wilmington Bus 11-21 7:30 am Oxford - Cincinnati Bus

  • 10-30 11:00 am Wilmington-Dover DE Bus 11-21 9:14 am Cincinnati - Chicago DL 670

  • 11-1 11:00 am Dover - Dover AFB Bus 11-21 10:05 am Chicago - Omaha NE UA 271

  • 11-2 11:00 am Dover AFB - Annapolis Bus 11-22 9:00 am Omaha - Denver CO UA 437

  • 11-3 11:00 am USNA-Baltimore Bus 11-22 10:55 am Denver - El Paso TX CA 133

  • 11-4 11:00 am USNA-Towson Bus 11-23 6:00 am El Paso - Lubbock TX CA 190

  • 11-5 11:00 am USNA-Washington DC Bus 11-24

  • 11-6 11:00 am USNA-College Park MD Bus 11-25 11:00 am Lubbock - Canyon TX Bus

  • 11-7 10:00 am USNA - Montclair NJ Bus 11-26 8:00 am Canyon - Portales NM Bus

  • 11-8 10:00 am Montclair-Trenton NJ Bus 11-26 3:30 pm Portales - Las Vegas NM Bus

  • 11-9 10:00 am Trenton-Johnstown PA Bus 11-27 11:00 am LV - Albuquerque NM Bus

  • 11-10 6:15 am J'town - Pittsburgh Bus 11-28 9:51 am Alb - Salt Lake City UT FA 512

  • 11-10 8:15 am Pittsburgh-Washington UA 638 11-28 1:00 pm SLC - Ogden UT Bus

  • 11-10 10:00 am Washinton-Raleigh NC EA 377 11-29 8:00 am Ogden - SLC Airport Bus

  • 11-10 11:00 am Raleigh-Chapel Hill NC Bus 11-29 10:00 am SLC - Chicago UA 276

  • 11-11 10:00 am Ch. Hill - G'ville SC Bus 11-29 2:00 pm Chicago - Raleigh DL 356

  • 11-12 7:05 am V'ville SC - Washington EA 370 11-29 1:00 pm Chi-Lexington KY (Red) SO 919

  • 11-12 10:00 am W'ton - Ithaca NY AL 603 11-30 7:55 am Ralleigh - NY LGA EA 584

  • 11-13 10:30 am Ithaca - Pittsburgh AL 649 11-30 8:00 am Lexington-NY LGA SO 818

  • 11-13 10:40 am Pittsburgh - Chicago TW 175 11-30 9:20 am LGA - Oneanta NY Bus

  • 11-13 11:00 am Chicago - Skokie IL Bus 11-30 4:00 pm Oneonta-Syracuse NY Bus

  • 11-13 2:30 pm Skokie-Normal IL Bus 12-1 11:00 am Syra. - Lewisburg PA Bus

  • 11-14 8:00 am Normal-Lebanon IL Bus 12-2 11:00 am L'burg - Chester PA Bus

  • 11-14 3:30 pm Lebanon-Carbondale IL Bus 12-3 9:00 am Chester - Wilkes-Barre Bus

  • 11-15 9:00 am C'dale - Milwaukee WI Bus 12-3 3:30 pm W-B - Lancaster PA Bus

  • 11-16 8:00 am M'kee - Des Moines IA Bus 12-4 6:15 am L'caster - Philadelphia Bus

  • 11-16 8:00 am M'kee - Chicago (Red) Bus 12-4 8:00 am Phila - Atlanta GA EA 905

  • 11-16 10:22 am Chicago-Knosville TV DL 749 12-4 11:25 am ATL - Gainesville FL EA 141

  • 11-16 1:00 pm K'ville-Johnson City TN Bus 12-5 7:45 am Gainesville - Miami FL SH 111

  • 11-17 10:00 am D.Moines-Columbia MO Bus 12-6

  • 11-17 6:15 am J. City - Nashville (Red) SO 893 12-7

  • 11-17 10:40 am Nashville - St. L. (Red) OZ 914 12-8

  • 11-17 12:15 pm St. Louis - Columbia Bus 12-9 2:15 am Miami - Santiago BR 979

  • 11-18 8:00 am Columbia - Chicago TW 454 12-9 12:05 pm Arrival Santiago

1972 Chile National Team USA Schedule

  • Oct. 30 8:00 pm Brandywine JC Wilmington, DE (Lost, 76-79)

  • Oct. 31 8:00 pm Dover AFB Dover, DE

  • Nov. 1 ----

  • Nov. 2 5:00 pm U. S. Naval Academy Annapolis, MD (Lost, 37-62)

  • Nov. 3 8:30 pm U. Baltimore Baltimore, MD

  • Nov. 4 8:00 pm Towson State College Towson, MD JV

  • Nov. 5 8:00 pm Georgetown U. Washington, DC (Lost, 69-74)

  • Nov. 6 8:00 pm U. Maryland College Pk., MD

  • Nov. 7 8:00 pm Montclair St. Coll. Montclair NJ JV

  • Nov. 8 8:00 pm Rider College Trenton NJ

  • Nov. 9 8:00 pm U. Pittsburgh J'town Johnstown PA JV

  • Nov. 10 8:00 pm U. North Carolina Chapel Hill NC

  • Nov. 11 8:00 pm Furman University Furman SC

  • Nov. 12 8:00 pm Cornell University Ithaca NY

  • Nov. 13 8:00 pm Illinois State U. Normal IL

  • Nov. 14 2:00 pm McKendree College Lebanon IL - 8:00 pm So. Illinois Univ. Carbondale IL JV

  • Nov. 15 8:00 pm Marquette University Milwaukee WI

  • Nov. 16 8:00 pm East Tennessee St. U. Johnson City TN - 8:00 pm Drake University Des Moines IA

  • Nov. 17 8:00 pm U. of Missouri Columbia MO

  • Nov. 18 ---

  • Nov. 19 8:00 pm Central Michigan U. Mt. Pleasant MI

  • Nov. 20 8:00 pm Miami University Oxford OH

  • Nov. 21 8:00 pm Creighton University Omaha NE JV

  • Nov. 22 8:00 pm UTEP El Paso TX

  • Nov. 23 ---

  • Nov. 24 8:00 pm Texas Tech Univ. Lubbock TX

  • Nov. 25 8:00 pm West Texas St. U. Amarillo TX

  • Nov. 26 1:00 pm E. New Mexico U. Portales NM - 8:00 pm NM Highlands U. Las Vegas NM

  • Nov. 27 8:00 pm U. of New Mexico Albuquerque NM

  • Nov. 28 8:00 pm Weber State U. Ogden UT JV

  • Nov. 29 8:00 pm Duke University Durham NC - 8:00 pm U. of Kentucky Lexington KY

  • Nov. 30 1:00 pm Hartwick Univ. Oneanta NY JV - 8:00 pm Syracuse Univ. Syracuse NY

  • Dec. 1 8:00 pm Bucknell U. Lewisburg PA

  • Dec. 2 8:00 pm Widener College Chester PA

  • Dec. 3 1:00 pm Wilkes College Wilkes-Barre PA JV - 8:00 pm Franklin & Marshall C. Lancaster PA

  • Dec. 4 8:00 pm U. Florida Gainesville FL

  • Dec. 5 8:00 pm Miami-Dade JC South Miami FL

  • Dec. 6 ---

  • Dec. 7 6:00 pm Miami Christian Coll. Miami FL JV - 8:00 pm Miami-Dade JC North Miami FL

Actualización: Bill Peterson me informó recientemente (22 de marzo de 2015) de la existencia de este video en Youtube, correspondiente al artido con Marquette University, el mejor equipo que se enfrento con la Selección Chilena al mando de su ilustre padre Dan Peterson, el 15 de noviembre de 1972 (figura también en la lista de encuentros). Aunque Chile perdió, fue una presentación histórica y memorable. Fuente original del video: www.youtube.com/watch?v=jzH31TcsH5k.

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