miércoles, 16 de agosto de 2017

EL ARCO PARABÓLICO DE TACNA: EL PORTAL DE DOS HÉROES MILITARES EN PLENO PASEO CÍVICO

La plaza con el Paseo Cívico y el Arco, hacia los años 70.
Coordenadas: 18° 0'48.96"S 70°15'2.40"W
Ya he hablado antes de los puntos de interés del Paseo  del Centro Cívico de la ciudad de Tacna, al referirme a la Iglesia Matriz y a la gran fontana francesa de su plaza. Con ellas, en el mismo paseo en calle San Martín con Hipólito Unanué, está otro de los más reconocibles símbolos de la histórica urbe: el Arco Parabólico, conocido también como el Arco de los Héroes o Arco del Triunfo. En algunos cuantos días más se cumplirá otro aniversario de su inauguración.
Este monumento destaca por su estilo un poco rupturista con el clasicismo histórico y con el conservadurismo arquitectónico y urbanístico del entorno, allí en el centro de Tacna. Ciertamente, no tiene la majestuosidad ni las enormes proporciones de un Arco Gateway de Saint Louis (1965) y tampoco ostenta el categórico estilo románico de los arcos triunfales europeos; sin embargo, con un diseño de expresionismo monumental y estructuralista, el Arco Parabólico de Tacna tiene su propia atracción y su propia armonía artística, con una fuerte determinación en el paisaje urbano al que pertenece, lo que le hace un punto referente importante allí.
El Arco Parabólico debe su nombre a la elegante parábola que describe con su estructura de piedra rosácea canteada en bloques, elevándose poco más de 18 metros por encima de los paseantes que transitan por la plaza bajo el mismo lugar. Es de suponer que fue un buen desafío matemático y escultórico el lograrle esta forma tan precisa y sin afectar la resistencia de las estructuras con su esbeltez.
En las bases del arco, al pie de sus arranques y sobre sólidos pedestales, están dos estatuas de bronce que dan sentido y razón al monumento, una a cada lado, correspondientes a representaciones que fueron seleccionadas en un concurso escultórico: los héroes peruanos de la Guerra del Pacífico y máximos de su historia militar, el Almirante Miguel Grau Seminario (1834-1879) y el Coronel Francisco Bolgnesi Cervantes (1816-1880), caídos en combate durante la Batalla de Angamos y la Toma del Morro de Arica, respectivamente. Sus apellidos están grabados en cada lado correspondiente, sobre la roca de la estructura base, representando por extensión a las ramas de la Marina de Guerra y el Ejército de Perú.

jueves, 10 de agosto de 2017

LA IGLESIA DE SAN LORENZO IN FONTE SOBRE LOS CALABOZOS ROMANOS DE HIPÓLITO


Fuente imagen: Romaperilgiubileo.gov.it
Coordenadas: 41°53'44.34"N 12°29'36.97"E
Hoy, 10 de agosto, el santoral celebra la fiesta de San Lorenzo, que recuerda su martirio quemado en una parrilla romana del siglo III de la Era Cristiana.
Hace un año publiqué algo sobre la muerte del diácono en el lugar en donde se levantó la Basílica de San Lorenzo in Panisperna, en Roma, y sólo ayer dejé acá también una reseña sobre la historia del la imagen del santo que se venera el poblado de San Lorenzo de Tarapacá, fundado bajo su patronato en tiempos coloniales.
La historia de Lorenzo mártir dice que fue condenado a muerte por el emperador Valeriano, el 10 de agosto del año 258, luego que éste le exigiera al diácono en plenas persecuciones contra los cristianos, que le entregara todos los tesoros de la Iglesia, a lo que el emplazado respondió llevando hasta el lugar convenido a todos los enfermos, parias, pobres, ancianos abandonados y despreciados de Roma, asegurándole que esos eran los verdaderos tesoros de su Iglesia. En castigo, fue arrestado en el lugar del Foro de Roma donde ahora está la Iglesia de San Lorenzo in Miranda, y se ordenó asarlo vivo en una parrilla según la tradición que rodea a este santo paleocristiano.
Sin embargo, el período de cautiverio sucedido entre su desafiante presentación ante Valeriano y su ejecución, resulta bastante interesante y ha dejado sus huellas por la propia ciudad romana, incluyendo el templo de San Lorenzo in Forte, al que dedicaré esta entrada en la fecha de su fiesta patronal.
La misma leyenda cristiana cuenta que el emperador ordenó encarcelarlo y luego azotarlo, siendo sometido a torturas inenarrables, como dislocarle los huesos y lacerarle la piel con palmetas. La enumeración taxativa de los diferentes tormentos de su martirio la hizo el Papa Inocencio III, y hasta nuestros días los devotos de Lorenzo recitan una letanía recordando los diez crueles sometimientos que culminan con su muerte, asado vivo.

miércoles, 9 de agosto de 2017

LA INCREÍBLE Y PINTORESCA HISTORIA DE LA VENERADA IMAGEN DE SAN LORENZO DE TARAPACÁ

Imagen de la primera figura devocional de San Lorenzo de Tarapacá, en postal de colección particular de la la familia Torres Barraza, que la ha compartido generosamente conmigo. Es la imagen del santo traído en tiempos coloniales y destruida por un incendio. La fotografía podría haber sido tomada hacia 1950, poco antes de su desaparición.
Coordenadas: 19°55'25.48"S 69°30'40.33"W (iglesia de San Lorenzo de Tarapacá)
Mañana será la gran Fiesta Patronal de San Lorenzo de Tarapacá, popular santo español de la época paleocristiana, ejecutado en Roma en una parrilla según la tradición, un día  10 de agosto de 258, a cuyo culto y devoción que he dedicado varias entradas acá en el blog. Ya publiqué, por ejemplo, algo sobre la historia de su fiesta patronal en Chile, las leyendas que le dieron fama de "santo incendiario", las celebraciones de su Octava o "fiesta chica" en Iquique, su santuario en la misma ciudad y la iglesia romana que se construyó en el supuesto lugar de su martirio.
En la imaginería universal de San Lorenzo, se lo retrata como un hombre joven, pues tenía de 27 a 33 años cuando fue quemado por el Emperador Valeriano por llevarle como "tesoros de la Iglesia" que se le exigían, a todos los pobres, despreciados y menesterosos de Roma. Siempre aparece retratado de semblante sereno, vistiendo una dalmática o túnica roja con encajes y bordados amarillos, correspondientes a los colores de su culto. En representaciones que se hacen a cuerpo entero y especialmente en la que se ha afianzado para el santo en Chile, el diácono mártir suele cargar verticalmente una pequeña parrilla en su mano derecha, como símbolo icónico del instrumento de su martirio.
La versión de San Lorenzo que más se repite en el poblado de Tarapacá es, por lejos, aquella donde el santo lleva -además de la parrilla- una Biblia en la mano izquierda (como indicación de su enseñanza de los Evangelios) y la palma (símbolo del martirio y, a la vez, del haber alcanzando la gloria de Cristo), en el otro extremo del mango de la parrilla, acompañado de una abstracción del cáliz sagrado o de una cruz en el pecho, por lo general finamente bordadas en amarillo, blanco, plata o dorado.

lunes, 7 de agosto de 2017

SELECCIONES DE RAÚL MORALES ÁLVAREZ (PARTE VI): "SOLDADO DE LA FORTUNA"

El clásico bar el "Cola de Mono" de calle San Diego (imagen: revista "En Viaje").
Este texto es parte de la selección de artículos del periodista chileno Raúl Morales Álvarez (ver el anterior acá: "Los boliches y los nombres"). El presente artículo, redactado originalmente para Orbe en 1965, pertenece al proyecto editorial "Temporal en Cartagena: antología de Raúl Morales Álvarez", de la Agrupación Cultural El Funye (ir al Facebook del grupo), exclusivamente dispuesta para los lectores de este blog.
COMO SOY MUY VIEJO, he visto ocurrir a mi alrededor una plural abundancia de curiosas cosas. Ciertamente, algunas de ellas fueron mágicas. Sucedió así, por ejemplo, con la de mi nacimiento, porque yo nací cuando ya había cumplido trece años de un vehemente y casi onírico domicilio en la tierra, la noche de un veinticuatro de agosto, por San Bartolomé, cuando aseguran que los diablos andan sueltos; hasta ese instante, yo vivía solamente, todavía sin nacer, ajustado a una conducta de corriente de aire para maltratar las puertas de la casa, cambiar de sitio las habitaciones y alterar a mi acomodo los horarios que fijaban tiempos implacables (…) naturalmente, todo esto hacia que me odiasen con enconada rabia mis hermanas, y que mi madre estuviese perfectamente segura de que yo era un ser absurdo y peligroso, y de que mi hermano, el mayor de la familia, el Cadete Naval, me mirase por encima del hombro, con altos desdenes, cada vez que venía a pasar sus vacaciones con nosotros.
Decidí mi fuga de noche, para que no me viesen bien el rostro ni los pasos. Fue algo muy simple. Solo salir y comenzar a dar trancos, a la deriva, por las calles (...) Y a caminar entonces. Sin rumbo fijo, pero con un gozo de satisfecho explorador en los ojos y en el cuerpo. A la vuelta de esa esquina y de la otra, de todas las esquinas, la ciudad me iba entregando una nueva y desconcertante geografía de las cosas, desconocida para mí hasta ese instante. Cada calle tenía su propio rostro peculiar y hasta su sexo diferente. Cuando llegué a San Diego, me sentí, por eso, preso del ritmo tentacular que surgía de su mucha longura, llamándome de todas partes y de ninguna a la vez, como si se tratase de una mano innumerable, dedicada a hacerme señas, sólo para decirme cuándo yo llegaba hasta ella: ''No. Es más allá. Más allá todavía...''.

lunes, 31 de julio de 2017

LA CASA DE PIEDRA: EL INMUEBLE DE LA ANTIGUA CÁRCEL BOLIVIANA DE TOCOPILLA

Imagen de la Casa de Piedra publicada por Damir Galaz-Mandakovic en su trabajo titulado "Hermanos Latrille: impronta en el desierto".
Coordenadas:   22° 5'31.43"S 70°12'6.89"W
En la avenida costanera Barros Arana de Tocopilla, casi en los deslindes de las playas de El Salitre y mirando de cara hacia la costa del Pacífico, se encuentra uno de los inmuebles más antiguos del Norte Grande de Chile que aún permanecen en pie, resistiendo a terremotos, olvido y vejez: la llamada Casa de Piedra, conocida también como la vieja Cárcel Boliviana de la ciudad.
Es fácil llegar a este sitio, pues se ubica a sólo metros de la escalera peatonal que baja desde calle Arturo Prat hacia Barros Arana, en el sector donde se encontraba antaño la antigua Aduana, hasta el incendio que la destruyó en 1990. Esto es muy cerca de la calle Aníbal Pinto, del Muelle Minero y del complejo del ex CENDYR (Centro de Deporte y Recreación), a poca distancia también del centro administrativo y comercial tocopillano.
El sitio es de enorme e intensa concentración histórica local, partiendo por el año en que fuera construido: en 1846, remontándose a los orígenes de la propia ciudad de Tocopilla luego de que esta fuera fundada tres años antes por el agente francés al servicio de Bolivia, Domingo Latrille Loustauneau, en una medida motivada tanto por intereses de explotación minera como para responder al surgimiento del conflicto con Chile por los temas territoriales de la región, luego de la Ley de 1842 que dio inicio a la cuestión de la posesión de Atacama entre ambos países.
El recinto es de frontis de piedra canteada y unida con argamasa, montada en sólidos sillares de roca que nivelan la pendiente del terreno donde está. La sillería también es de piedra cortada, elevada para formar la plataforma del inmueble. Como prácticamente toda la estructura se levantó en el mismo material, su apodo de Casa de Piedra surgía de manera casi natural.

sábado, 22 de julio de 2017

TEATRO CARIOLA Y TEATRO ALEJANDRO FLORES: DOS SALAS HISTÓRICAS DE LA SOCIEDAD DE AUTORES TEATRALES DE CHILE


Imagen publicada en 2013 por el diario "La Segunda".
Coordenadas: 33°26'53.56"S 70°39'2.26"W
Es una curiosidad este lugar, maravilloso y encantado entre las candilejas chilenas. Ha sido escenario y testimonio de la última gran época del teatro y los espectáculos más diversos del Santiago bohemio que ya se extinguió, allí en la otrora luminosa y nocherniega calle San Diego, en Santiago, en el número 246, exactamente al lado del ex Teatro Roma actualmente ocupado por la popular cantina "Las Tejas".
El Teatro Cariola en realidad doble: la sala principal, con el apellido de su fundador, y una inferior, llamada Alejandro Flores en recuerdo de uno de los más grandes actores nacionales. Sin embargo, ninguna de las dos tenía aquellos nombres originalmente: eran los teatros SATCH y Talía, respectivamente.
La idea de crearlo fue del empresario de espectáculos Carlos Cariola Villagrán, quien había participado también de la fundación de la Sociedad de Autores Teatrales de Chile, SATCH, el 26 de julio de 1915, en una reunión realizada en la Biblioteca Nacional. El objetivo de la organización era "velar por los derechos autorales de los dramaturgos chilenos y promover la actividad creadora en el campo de la dramaturgia nacional", según declara hasta hoy, obteniendo su personalidad jurídica el 22 de noviembre de ese mismo año.

martes, 18 de julio de 2017

LOS QUE QUEDARON TRAS LA MASACRE DE 1938: RECUERDOS SOBRE LOS ÚLTIMOS HOMBRES DE UNA "GENERACIÓN FUSILADA"

Los cuatro sobrevivientes de la Masacre del Seguro Obrero, reunidos en una concentración frente al Cementerio General de Recoleta, en la Plaza de las Columnatas de La Paz. Imagen gentilmente proporcionada por Mauricio Emiliano Valenzuela, de su archivo fotográfico e histórico.
Al anochecer de este último domingo 16 de julio, el programa "Chile Secreto" de Chilevisión, conducido por el escritor Jorge Baradit, abordó un tema de enorme importancia en la historia política chilena con un capítulo completo propio: la Masacre del Seguro Obrero de 1938, sangriento episodio de nuestra vida republicana que puso fin a la corta pero enérgica existencia del auténtico Movimiento Nacional Socialista de Chile, bastante diferente a las versiones que hoy se suelen hacerse él intentando fusionarlo con la doctrina, simbología y estética de la Alemania Nazi.
Con gran sintonía y un gran impacto que se constata por sus ecos en las redes sociales, el capítulo incluyó entrevistas a familiares de las víctimas como doña Florencia Thennet, al testigo y conocedor del caso don Jorge Vargas, al investigador y autor del libro "La Masacre del Seguro Obrero" don Germán Bravo Valdivieso (hijo del Auditor Leonidas Bravo, testigo de los hechos que incluye en su libro de memorias "Lo que supo un auditor de Guerra") y a mi amigo personal el fotógrafo y periodista Emiliano Valenzuela.
Investigador innato, Valenzuela prepara ya el lanzamiento de un trabajo literario excepcional, que considero esclarecedor para este importante período de nuestra historia, recopilando la corta pero intensa semblanza del Movimiento Nacional Socialista Chileno en los años 30. Ha titulado muy acertadamente esta obra próxima a ser lanzada como "La Generación Fusilada", y me consta que su contenido despejará muchas dudas o falsas creencias sobre tan curioso y a veces mal contado episodio de la vida política chilena.

jueves, 13 de julio de 2017

LA ANTIGUA CALLE DEL CEQUIÓN EN LA CHIMBA DE SANTIAGO, HOY ANTONIA LÓPEZ DE BELLO

Caótico comercio informal en la entonces llamada calle Andrés Bello, hoy Antonia López de Bello, al lado de La Vega Central. El "Fortín Mapocho" denunciaba insistentemente la presencia de esta clase de comercio como un daño al establecido. Imagen publicada en los años 60.
Coordenadas:  33°25'48.42"S 70°39'11.74"W (inicio) / 33°25'49.57"S 70°37'47.40"W (final)
La Calle del Cequión, actual Antonia López de Bello, se remonta a los orígenes de La Chimba de Santiago, el barrio popular y de extramuros crecido en la orilla Norte del Río Mapocho. Corría su vía polvorienta en dirección Este-Oeste, paralela al llamado Camino de la Chimba, correspondiente a la actual Dardignac.
No debe ser confundida con la Calle del Cequión Grande, que correspondía a la actual Diez de Julio Huamachuco, ni con el apodo de Calle del Cequión que se relaciona con la curiosa historia que dio nombre a la calle Galán de la Burra, actual Erasmo Escala.
También denominada Calle del Sauce en algunos planos antiguos (no confundirla con la actual Riquelme, que recibió principalmente aquel nombre), destacaba en ella un canal de acequia hecho en tiempos coloniales y que facilitaba los riegos en parte del territorio chimbero, abasteciendo de agua grandes propiedades como el Monasterio del Carmen Bajo en La Cañadilla, con un curso hídrico tomado desde las faldas del cerro San Cristóbal. La presencia de esta acequia era la razón para recibir la calle tan curioso nombre, como puede adivinarse.
El canal podría tener alguna relación con la que se observa en el plano de las posesiones de La Chimba confeccionado en 1641 por Francisco Luis Besa, donde aparece uno que alimentaba con su agua cuatro molinos ubicados frente al cerro San Cristóbal, según comentó Justo Abel Rosales en "La Chimba antigua: la Cañadilla de Santiago (1541-1887)". La calle servía también como límite de las propiedades de los franciscanos en la Recoleta y, más tarde, la que adquirió en 1764 el Corregidor Luis Manuel de Zañartu para fundar en ella el Convento del Carmen Bajo en La Cañadilla, actual avenida Independencia.

miércoles, 5 de julio de 2017

PUENTE CONDELL O RACAMALAC: ENTRE LA FUNCIONALIDAD PEATONAL Y EL PESO DE LOS CANDADOS DE AMOR

El puente-pasarela curvo, en detalle de una imagen fotográfica del río Mapocho, hacia 1970 según suponemos. Fuente imagen: sitio web Enterreno - Fotos Históricas de Chile.
Coordenadas: 33°26'3.06"S 70°37'45.83"W
Me he referido antes, en forma ligera y rauda, al Puente Racamalac del río Mapocho, en Providencia, cuando propuse un recorrido para el Día de los Enamorados por el sector céntrico de Santiago, hace un par de años. Hoy quiero completar el tema con información más extendida sobre la conocida pasarela peatonal.
Después de la transformación del ex Parque Japonés de Providencia en el efímero Parque Gran Bretaña y, finalmente, el Parque Balmaceda, con la donación de la estatua del ex presidente en la entrada de su paseo, por el escultor Samuel Román Rojas en 1949, el lugar se recuperó como un importante sitio de tránsito y esparcimiento peatonal de los santiaguinos, aunque con un prolongado tramo de un kilómetro entre los puentes Pío Nono y Del Arzobispo, donde no había ningún paso para cruzar hacia la ribera al Norte del Mapocho.
Por lo anterior, se requería de una pasarela exclusivamente peatonal que fuera capaz de unir Providencia con el sector de cuadras en donde está la Clínica Santa María, al otro lado del río, o más específicamente conectando las veras de las avenidas avenidas Santa María y Andrés Bello, en los contornos del Mapocho.
De esta manera, se planteó la necesidad de primer proyecto municipal hacia 1951, según se informa en sitios patrimoniales como Santiago, Ayer y Hoy (en base al Acta de Sesión del Consejo Municipal del 2 de Agosto de 1951), volviendo a discutirse en asunto en diciembre de ese año. El proyecto como tal se propone en mayo de 1953 y, según parece, los trabajos comenzaron hacia 1956, extendiéndose hasta el año 1958 o un poco después, aproximadamente.

lunes, 3 de julio de 2017

LA NORIA PÚBLICA DE LA PLAZA DE ARMAS DE SAN BERNARDO

Fotografía de la noria de San Bernardo, tomada por Sergio del Valle cuando aún no desaparecía su roldana. Imagen publicada en "San Bernardo en el alma" de Guillermo Ríos.
Coordenadas: 33°35'31.40"S 70°42'16.02"W
La Plaza de Armas de la comuna de San Bernardo, lugar alguna vez considerado un pueblo en las afueras de la ciudad de Santiago de Chile y luego una área residencial "dormitorio", se remonta como centro cívico y área verde a los años 1821-1822, cuando fue dispuesta para la ciudadanía no bien se fundó esta localidad.
La plaza de marras fue construida enfrente del entonces flamante templo, el mismo que sería la parroquia y catedral del poblado. Ocupa la manzana entre las calles Freire, Arturo Prat (ex calle de la Estación), Eyzaguirre (ex calle del Comercio) y Libertador Bernardo O'Higgins, pleno centro de San Bernardo.
Justo al centro de la mitad Norte en la cuadra ocupada por la plaza, hacia el lado de O'Higgins, se puede observar el antiguo pozo abastecedor de aguas, conocido como la noria pública de San Bernardo, hoy sellada pero convertida en una verdadera reliquia de atracción turística y patrimonial en este lugar. Es uno de los símbolos más característicos para los habitantes de este lugar.

LAS CASAS CON MOJINETE EN LA ARQUITECTURA POPULAR E HISTÓRICA DEL SUR PERUANO

Abundantes techos de mojinete en la ciudad de Tacna, hacia el 1880. Al fondo, se ven las torres de la catedral. Hoy sólo quedan algunos casos exponentes de esta característica arquitectónica y constructiva, y menos todavía en Arica. Fuente imagen: Chiledel1900.blogspot.cl.
Hace unos años, escribí acá algo sobre la casona con mojinete que sobrevive en el sector céntrico de Arica, en calle Bolognesi. Vimos allí que es una de las pocas exponentes de esta característica arquitectónica y constructiva en esta ciudad, con algunos pocos ejemplos más que sobreviven en ella (probablemente no más de siete), aunque también los hay hacia el valle de Azapa y parte de la Región de Tarapacá, remontadas a la época peruana de dichos territorios.
Quiero ampliar ahora un poco el tema de las casas de mojinete, ya que he reunido algunos datos más desde entonces y que me confirman algunas de las impresiones que expresé con algo de timidez en ese momento, además de haber obtenido mejores ejemplos fotográficos de este estilo.
Como se sabe, el mojinete es una forma techo romo con una línea plana o bien biselada, llamada por algunos caballete o albardilla, que se sitúa entre las dos aguas principales, donde iría el vértice. Vista desde su frente más estrecho, los niveles altos de las viviendas con techo de mojinete tienen forma de trapecio, por lo mismo.
Según pareciera, por estos lados de la América hispanizada, tal mojinete se convirtió en un elemento muy característico de la arquitectura asociada al barroco y al colonial tardío, especialmente en el período entre los siglos XVII y XIX. Las últimas casas de este rasgo se hicieron en el siglo XX, sin embargo, casi conviviendo con el mismo tiempo en que había comenzado la retirada y destrucción de los antiguos inmuebles exponentes de la misma identidad.

viernes, 30 de junio de 2017

UNA MEMORIA VERDE ESCONDIDA DE TARAPACÁ: CUANDO LAS PAMPAS DESÉRTICAS FUERON VERGELES Y GRANDES FORESTAS

Viejo y enorme tamarugo del sector de La Tirana, en imagen publicada por "La Estrella de Iquique" el 20 de agosto de 1967. La vegetación espinosa es abundante en la Pampa del Tamarugal, pero la mayor parte de la que es visible por los visitantes, ha sido repuesta artificialmente en la zona.
Coordenadas: 20°28'31.57"S 69°39'32.85"W / 19°44'11.92"S 69°52'51.07"W (Bosques de las reservas del Tamarugal)
El verdor de la medianía desértica en la Región de Tarapacá, en Chile, está reducido principalmente a las quebradas o valles irrigados y a las reservas forestales que sobreviven en dos o tres grupos distribuidos en las puertas de la zona altiplánica. La Pampa del Tamarugal, con sus cerca de 300 kilómetros entre la Quebrada de Tana y el Río Loa, lleva su nombre precisamente por la concentración de estos árboles tan característicos de provincia homónima: los tamarugos.
El árido paisaje engaña en nuestros días: cualquiera creería que la sequedad de este lado al Norte del gran desierto atacameño, ha sido igual de estéril y calcinantel desde sus orígenes, abriéndose como un paisaje primigenio y en apariencia carente de vida, cruzado sólo por los remolinos de polvo o chusca. Se registran altas temperaturas en el día, pero sus noches frías contrastan con 20 grados o más de diferencia en pocas horas, produciendo una geografía llena de grietas y fragmentaciones de rocas, por la permanente dilatación y contracción de las mismas.
Sin embargo, los remanentes de tiempos más prolíficos y llenos de energía de vida parecen contenidos en el propio nombre de Tarapacá, cuya etimología puede remontarnos a tiempos todavía más arcaicos que los de la historia antropológica local, reservando y persistiendo en ella una secreta memoria sobre el aspecto que alguna vez tuvieron estos apartados parajes hostiles.

miércoles, 28 de junio de 2017

LA ERMITA DE UNA VIRGEN PROTECTORA EN LA CUESTA EL MELÓN

Coordenadas:  32°36'36.12"S 71°14'17.57"W
La Ruta E-47, correspondiente a la vía de la Cuesta El Melón, por mucho tiempo fue la conexión de la arterial Ruta 5, entre los dos tramos ahora unidos por el túnel del mismo nombre. Son unos siete kilómetros de caminos sinuosos bordeando laderas, acantilados y barrancos que, sin embargo, permiten una maravillosa vista panorámica del paisaje de la Provincia de Quillota y sus distantes deslindes.
Lugar peligroso y trágico, algo siniestro en ocasiones, la cuesta surgida de antiguas rutas coloniales ha sido escenario de varios accidentes mortales de vehículos ligeros o pesados, hasta nuestros días. A veces se habló en la zona también de hechos sobrenaturales, apariciones de ovnis, fantasmas, seres fantásticos y hasta el Diablo, existiendo -de hecho- una localidad llamada Duendes no lejos de allí, junto al Estero Catapilco. Ya hacia 1820, el viajero inglés Peter Schmidtmeyer había descrito estas comarcas como un lugar tan hostil y agreste semejante a las montañas Argyllshire de Escocia. Por su parte, Benjamín Vicuña Mackenna se refirió a la cuesta en su obra "De Valparaíso a Santiago" de 1877, como un teatro de conocidos salteadores y de difícil tránsito en "malos rodados y peores caballos". El mismo escritor la señala, sin embargo, como la "verdadera línea de separación entre el Norte y el Centro de Chile".
Era esperable que la protección divina acabara siendo invocada allí, en el credo popular de los viajeros, camioneros y transportistas en general. Así encontró lugar su propio y humilde sitio, oratorio de fe y de confianza en las manos de la buena voluntad, extendida desde lo alto.

martes, 27 de junio de 2017

LA IGLESIA DE MONTEGRANDE: EN LA RUTA DE LA RELIGIOSIDAD Y DE GABRIELA MISTRAL POR EL VALLE DE ELQUI

Iglesia de Montealegre en 1957. Archivo del Escritor, N° 153. Imagen perteneciente a los bancos fotográficos de la Biblioteca Nacional. Fuente: Memoria Chilena.
Coordenadas: 30°5'38.85"S 70°29'39.81"W
La Iglesia de Montegrande está a sólo unos metros junto a la carretera D-485, la autopista que se interna por el Valle de Elqui, siendo lo más reconocible del pueblo frente a su pintoresca plaza, además de la tumba de la poetisa Gabriela Mistral, ubicada a sólo pasos  de este mismo sitio, y otros puntos del entorno como el ex cerro Fraile, rebautizado con el nombre de la misma escritora a inicios de los 90.
Montegrande o Monte Grande es conocido como el lugar de residencia de la infancia de nuestra primer Premio Nobel de Literatura. Eduardo Cavieres Figueroa informa en sus trabajos como "La Serena en el s. XVIII. Las dimensiones del poder local en una sociedad regional", que este pueblo típicamente elquino nace sobre lo que, hasta la Colonia tardía, había sido la Hacienda del Valle San Buenaventura de Montegrande, de grandes proporciones y de la que aún quedan algunos terrenos con parronales como vestigios, alrededor del mismo templo y su plaza. El poblado como tal comenzará a aparecer después de las subdivisiones que se hicieron a aquella hacienda, hacia el año 1760.
Llamada más exactamente Capilla de Nuestra Señora del Carmen de Montegrande, la construcción de esta iglesia central se debió a las necesidades del servicio religioso que demandaba esta población del caserío, hasta pocos años antes habitado por los hacendados y los inquilinos de la desaparecida propiedad, principalmente.

miércoles, 21 de junio de 2017

HÉROES Y MÁRTIRES DE CUATRO PATAS: LOS CANES DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Oficiales en la cubierta de la cañonera "Magallanes" tras haber llegado a Antofagasta luego del combate de Chipana, en 1879, con al menos dos quiltros acompañando fielmente a la tripulación y considerándoseles como parte de la misma. En la escena aparece el propio Capitán de fragata Juan José Latorre, el cuarto de los sentados en la base del cañón (de derecha a izquierda).
Muchos hombres de armas han tenido pasiones perrunas. Esto es algo bien conocido entre historiadores antiguos y biógrafos: desde el perro macuchí, el Nevado, de don Simón Bolívar, amante de los canes al punto de que su hacienda en Caracas fuera apodada "La Casa de los Perros", hasta el bull terrier del General George Patton, llamado Willie y retratado en varias fotografías junto al veterano de la Segunda Guerra Mundial.
El impulso guerrero de algunos hombres que viven en los libros de la historia militar, entonces, ha encontrado camaradería y sintonía con los valores simbólicos del perro: lealtad, valor, compañerismo, abnegación, coraje, etc.
Por esta razón, al estallar la Guerra en 1879 entre Chile y la Alianza Perú-Boliviana, la "perrofilia" republicana chilena se encontraría con otra dura puesta a prueba, aportando nuevos casos de ingente significación cultural e histórica, con sus aspectos pintorescos pero también sus alcances conmovedoramente dramáticos.

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